
Ammonites, nombre común de un grupo de cefalópodos extinguidos
que solían tener un caparazón en espiral enrollado sobre
sí mismo. Estos animales, parecidos a los calamares, aparecieron
durante el devónico, hace unos 380 millones de años, y desaparecieron
junto a los dinosaurios al final del cretácico, hace 65 millones
de años. El caparazón de los ammonites tenía cámaras,
igual que la de su pariente vivo el nautilo. El animal podía moverse
hacia arriba y abajo bombeando el agua hacia dentro o fuera de las cámaras,
y vivía en la última y mayor. Sin embargo, algunos tipos
de ammonites no tenían un caparazón enrollado; Baculites,
por ejemplo, lo tenía recto. Se parecen a los actuales Nautilus.
Los ammonites abundaron en medios marinos de aguas poco profundas en los
márgenes de los continentes, aunque fueron unos nadadores bastante
lentos y evitaban las aguas de las orillas, dominadas por las olas. También
se desarrollaron en los mares continentales, como los que cubrían
el interior de Norteamérica durante el periodo cretácico
superior, y el antiguo mar Tetis, que una vez ocupó el sur de Europa,
el norte de África y partes de Asia.
Los ammonites experimentaron distintos cambios reconocibles fácilmente
a lo largo del tiempo, y por tanto, son muy útiles como indicadores
de la edad de los hábitats marinos. La comparación de los
tipos fósiles de ammonites en las distintas capas de rocas indica
la edad relativa de éstas.
Clasificación científica: los ammonites pertenecen al filo de los Moluscos, clase de los Cefalópodos, subclase Ammonoidea.
Ammonites fósil
Nautilus actual
Ammonites (Jurásico)
Los extintos ammonites fueron moluscos
con compartimentos en su concha, comunes durante el jurásico (hace
unos 195 millones de años). Los ammonites tenían duros caparazones
con forma de espiral. El animal añadía compartimentos a su
concha según iba creciendo, y vivía sólo en la más
cercana a la abertura. Algunos ejemplares fósiles tienen un diámetro
de 2 metros. Este fósil bien conservado, muestra la capa de nácar
que forra el caparazón. Por tradición, los ammonites se han
utilizado como elemento de decoración. En algunas ocasiones, fueron
objeto de supersticiones porque se asemejaban a serpientes enrolladas.
Los paleontólogos utilizan ciertos ammonites para datar formaciones
rocosas.