Los estromatolitos son montículos formados por láminas de roca que contienen grandes cantidades de fósiles primitivos y los restos más antiguos de la existencia de vida en el planeta. Se consideran signos de actividad microbiana, concretamente, de sedimentos y sustancias que fueron utilizadas y transformadas por numerosos microbios.

        Los fósiles suministran un registro del cambio evolutivo a lo largo de 3.000 millones de años en la escala de tiempos geológicos. Aunque los organismos multicelulares han podido ser abundantes en los mares que existían en el precámbrico -hace 4.600 millones de años- eran exclusivamente criaturas con cuerpos blandos, incapaces de crear fósiles. Por lo tanto, la vida precámbrica apenas ha dejado rastro.

        En la actualidad, se ha planteado la utilización de los fósiles estromatolitos como única prueba de una actividad biológica prehistórica. Según un informe publicado en octubre en la revista Nature, estos fósiles tienen una antigüedad de 3.500 millones de años, primera fecha que dan los geólogos para la existencia de vida en la Tierra. Según un artículo que acompaña al reciente informe, se han encontrado restos de los microbios actuales en los estromatolitos de 3.500 millones de años, demostrando así que existía vida en la Tierra hace tantos millones de años; sin embargo, el nuevo estudio considera algunas dudas sobre el hecho de que todos los estromatolitos contengan pruebas de esa vida.

                                                
                         Estromatolito fósil (3.500 M.a.)                                Estromatolitos actuales

        Gracias al estudio de las formaciones geológicas de Warrawoona, al noroeste de Australia, se ha demostrado la existencia de estratificaciones de hace 3.500 millones de años y que recuerdan las de los estromatolitos actuales. Al estudiar al microscopio las laminillas de esos apilamientos, el paleontólogo William Schopf descubrió filamentos similares a unas bacterias procarióticas. Su análisis químico sugiere que la fotosíntesis biológica ya estaba presente entre 3.500 y 3.800 millones de años y, en consecuencia, que la vida ya estaba presente.