
Ginkgo, género de árboles caducifolios; el ginkgo es el único
representante vivo de su familia y su orden, del que hubo numerosas especies
durante el mesozoico. Se conserva desde tiempos muy remotos como árbol
sagrado en los jardines de los templos chinos; los botánicos creían
que esta práctica habría salvado a la especie de la extinción,
pero en años recientes se han hallado ginkgos silvestres en valles
aislados del oeste de China.
El ginkgo alcanza entre 12 y 37 m de altura. La hoja tiene forma de abanico,
con nerviaciones dicotómicas que parten de la base; se parecen a
las del helecho llamado culantrillo o cabello de Venus, y por eso en algunos
países se llama a esta planta árbol del cabello de Venus.
Las ramas mayores están cubiertas por otras enanas llamadas espolones,
que crecen muy despacio y sobre las cuales se forman las hojas todos los
años. El ginkgo es un árbol dioico; esto significa que los
conos masculinos y femeninos se forman en pies de planta distintos. Los
masculinos producen el polen, que es arrastrado por el viento; los conos
femeninos forman las semillas, rodeadas o envueltas por un tegumento carnoso
maloliente; por ello, el árbol preferido como ornamental es el pie
masculino. La semilla o nuez de ginkgo es muy apreciada en China y Japón,
donde se consume tostada.
El ginkgo se planta con frecuencia en parques y jardines como ornamental.
También se planta en las calles de algunas ciudades, donde crece
a pesar de la contaminación, la falta de luz y otras condiciones
adversas propias del medio urbano. Este uso generalizado ha llevado a la
creación de algunas variedades cultivadas.
Clasificación científica: los ginkgos constituyen la familia de las Ginkgoáceas (Ginkgoaceae) y el orden Ginkgoales, de la división Ginkgophyta. La especie llamada ginkgo es "Ginkgo biloba".
Ginkgo biloba