IES "Ramón del Valle-Inclán"


Departamento de Orientación. (954 40 22 22
 
 


PROGRAMA PARA LA MEJORA DE LAS TÉCNICAS DE TRABAJO INTELECTUAL (TTI)

Sesión 03: ANALIZO Y CONOZCO MI LECTURA

 

Objetivos.

Justificación.

Para nosotros no es ninguna sorpresa ver a un tenista jugando al tenis con su raqueta; ni al futbolista con el balón. El conductor lleva su vehículo y el agricultor su arado o su azada. Cada actividad o profesión requiere de unas herramientas; y los mejores profesionales disponen de mejores y más perfeccionadas herramientas que los demás. ¿Has visto como cuidan Luis Moya y Carlos Sáinz su coche de rally?; ¿No has observado en los partidos de tenis que juega Sampras cómo analiza su raqueta durante los descansos entre set y set?

El estudio es una actividad que también requiere de herramientas adecuadas; la primera y más importante de éstas es la lectura. La lectura es la herramienta imprescindible del estudiante. Sin ella poco puede hacer. La lectura, y su gemela la escritura, las inventó el hombre cuando la palabra no era suficiente para comunicar a los demás los conocimientos que la sociedad iba adquiriendo.

En un trabajo tan importante como el de estudiante, adquirir los fundamentos de la cultura desarrollada por nuestra sociedad a lo largo de los siglos, exige disponer de una herramienta adecuada que le ayude a conseguir el máximo desarrollo. La lectura es esa herramienta.

El leer bien es una exigencia para sacar provecho de tus estudios. Si no te enteras de lo que lees, ¿de qué te sirve estar 4 ó 5 horas delante de los libros?
 
 

Actividades.

  1. Explicación por parte del tutor/a sobre determinados aspectos que son importantes en todo lo relacionado con la lectura de textos. Ver ANEXO I.
  2. Se comenta a los alumnos/as que se va a hacer una práctica y para ello es preciso que un pequeño grupo voluntario (tres o cuatro) salgan de la clase y entren cuando se les avise.
  1. Ejercicio de lectura para calcular la velocidad lectora en palabras por minuto. Texto: "EL MUNDO DE LA PUBLICIDAD". Ver ANEXO II.
INSTRUCCIONES PARA REALIZAR ESTE EJERCICIO:
  1. ANEXO III. Se presenta una tabla que sirve para calcular, de manera aproximada, la velocidad lectura de cada uno de los alumnos/as. También se les explica cómo pueden calcular, de forma rápida y sencilla, el número de palabras que tiene un texto de lectura. Así mismo se ofrece un modelo para averiguar el número de libros que un alumno/a puede leer en un mes y en un año.
  2. Ejercicios. Vienen reflejados en el ANEXO III.

 
 
 
 
 
 

ESTA SESIÓN DE TUTORÍA NO PUEDE REALIZARSE EN UNA SOLA HORA.

MUY POSIBLEMENTE NECESITÉIS DOS HORAS, E INCLUSO TRES.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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ANEXO I
 

ASPECTOS IMPORTANTES A TENER EN CUENTA EN LA LECTURA




1. Condicionantes de la lectura.

  1. La visión. Lo primero que debemos plantearnos es si necesitamos gafas o no. Muchos problemas de lectura e incluso de estudios se han solucionado con la visita a un oftalmólogo. Si en las letras ves contornos borrosos, si parpadeas en exceso, si se te inflaman los párpados, si tienes frecuentes dolores de cabeza, coméntaselo a tus padres para que te lleven al médico.
  2. La fatiga ocular. Aparece cuando se lleva mucho tiempo leyendo y disminuye el rendimiento en los estudios. Para combatirla puedes hacer cosas como éstas:
  1. La iluminación. Es preferible la luz natural sobre la artificial. La luz debe entrar por el lado contrario de la mano con la que escribes, para no hacer sombras. Lo mismo ocurre con la luz artificial, que debe tener las mismas características; hay que procurar que esté bien distribuida, que no sea demasiado intensa ni demasiado débil, y, por supuesto, que no se proyecte directamente sobre tus ojos. Lo más adecuado es una lámpara articulada con una bombilla de 60 W y opaca, y otra ambiental que ilumine el resto de la habitación, para que no haya demasiado contraste.
  2. La posición del texto. El ojo debe estar perpendicular al texto, por lo que es conveniente que la parte superior del texto se encuentre más alta que la inferior. Para ello, puedes utilizar un atril o unos libros. El texto no debe estar en movimiento.
  3. La distancia del texto. No existe una distancia ideal, ya que ésta depende del tipo de letra del texto, de tu campo visual, de tu estatura, etc. Pero no debe ser ni demasiado pequeña ni excesivamente larga. Entre 25 y 35 cm. Puede ser una distancia adecuada.
  4. La postura del cuerpo. Muy importante para la concentración y para la fatiga, sin olvidar los problemas que puede causar en la columna vertebral. Será una postura cómoda, pero no tan cómoda que produzca sueño. La columna estará recta y la cabeza no inclinada. LA POSICIÓN IDEAL PARA LEER ES SENTADO, NO TUMBADO.
  5. El tipo de letra y papel. Normalmente no podemos elegirlo, pues eso lo deciden las editoriales que confeccionan los libros, pero es necesario conocer algunos detalles:
  1. Un ambiente tranquilo. Este es un condicionante que sirve para todo tipo de trabajo intelectual, pero de forma especial para la lectura, ya que ésta requiere de una gran concentración para ser eficaz.
2. Defectos más frecuentes en la lectura.
  1. Los movimientos del cuerpo. Muchos movimientos que solemos realizar cuando leemos lo único que consiguen es dificultarnos la lectura y restarnos velocidad lectora. Ejemplos de estos malos movimientos son:
  1. Regresiones y retrocesos. Muchos alumnos/as se detienen constantemente en la lectura volviendo la vista atrás para "repescar" algo no entendido. Cuando esto se hace dentro de la misma línea se llama "regresión"!, y cuando se hace en líneas anteriores se llama "retroceso". Es un defecto que retrasa mucho la lectura y que generalmente cuesta trabajo corregir. No obstante, puede corregirse leyendo textos que tengan columnas estrechas (periódico) y, a medida que se va leyendo, se tapan con una tarjeta las líneas leídas, para no poder volver atrás.
  2. La vocalización. No debemos mover los labios o la lengua, ya que se lee con los ojos. Esto retrasa mucho la lectura. Para corregirlo, podemos colocar nuestra mano sobre los labios o sujetar con la lengua un caramelo.
  3. La repetición mental. Consiste en pronunciar mentalmente las palabras al leer. Es como si nos leyeramos el texto a nosotros mismos. La mejor manera de corregir este defecto es leer a tanta velocidad que no sea posible la repetición mental; pero esto requiere mucho entrenamiento.
  1. Tipos elementales de lectura.

TIPO DE LECTURA

UTILIZABLE EN
RELACIÓN VELOCIDAD-COMPRENSIÓN
VELOCIDAD
COMPRENSIÓN
De entretenimiento:

àPor afición.

àPor gusto.

àRevistas.

àPeriódicos.

àNovelas.

Lectura rápida, de atención difusa. En novelas y noticias. 300-500 palabras por minuto.

En artículos de divulgación, 250 palabras por minuto.

Se suele comprender el 80 % del contenido.

Se se comprende más, significa que se lee despacio. Hay, pues que aumentar la velocidad.

De consulta y repaso:

àAmpliar.

àRepasar.

àBuscar un dato o la

idea principal.

àLibros de consulta.

àDiccionarios.

àArchivos.

àVisión global de un

tema.

Velocidad máxima para tener una visión global de la situación. Máxima fijeza para detenerse en el dato que interesa. Unas 500 palabras por minuto. Es suficiente comprender el 50 %, y aún menos, del contenido. Se se comprende más, debemos aumentar la velocidad.
De estudio:

àReflexionar.

àSinterizar.

àAsimilar.

àApuntes de clase.

à Material a asimilar.

àProblemas.

àDemostraciones.

Equilibrio entre velocidad y comprensión. Lectura atenta. Unas 200 palabras por minuto. En los problemas, de-mostraciones, es necesaria una

lectura más lenta.

Se debe comprender entre el 90 y el 100 % de lo leído. Utilizar para ello la técnica de trabajo intelectual adecuada.
De análisis de un texto

àDominar datos.

àAnalizar.

àComparar crítica-

mente.

àPrincipios.

àDefiniciones.

àListas.

Velocidad mínima, que permita la asimilación y comprensión total. Debe comprenderse el 100 % del 

contenido. Exigible en números, símbolos, tablas... Requiera gran lentitud, muchas repeticiones y la máxima concentración.


 
 
 
 

 
 

 

ANEXO II
 

LECTURA: "EL MUNDO DE LA PUBLICIDAD"




Apenas hay personas que reconozcan que la publicidad influye en sus decisiones de compra; pero tampoco existen locos que admitan su locura. En este sentido, algo parecen tener en común el consumidor y el loco: no percibir diáfanamente las motivaciones y las causas reales de sus actos. Los alumnos de una escuela de los alrededores de París, interrogados por su profesora, describieron los microorganismos como "redondeles con patas", "globitos con una gran boca", "insectos", "pequeños personajes que tienen brazos y piernas". Incluso alguno sostuvo haberlos visto en el agua al lavar la ropa: "no tenían cabeza, pero estaban rígidos". ¿Por qué estas descripciones? ¿Quizá por la publicidad de ciertos productos detergentes y bactericidas? ¿Por qué pudo más la imagen publicitaria deformada que la que esos chichos deberían haber obtenido por el estudio?

Robert Guerin llegó a decir que el aire que respiramos es un "compuesto de nitrógeno, oxígeno y publicidad". Al margen de lo ocurrente de la frase, lo cierto es que si resulta imposible vivir sin oxígeno, también cada vez es más dificil librarse de la red casi imperceptible con la que nos va envolviendo la publicidad. Miremos hacia donde miremos, leamos lo que leamos, escuchemos lo que escuchemos, el mensaje publicitario está casi siempre ahí, ostensible o agazapado, dispuesto a penetrar como sea en nosotros y estimujlar así nuestras más conscientes o inconscientes motivaciones. Y ese mensaje, cuando aparezca, nos afectará , aunque intentemos anular su influencia.

¿Por qué solemos admitir que nos influye una película o una conversación y no, en cambio, un anuncio? ¿Acaso porque estamos en guardia permanente? Sí, claro; pero eso el publicitario también lo sabe y, precisamente por ello, juega con ventaja: el publicitario sabe que el consumidor cree estar preparado contra los anuncios, pero le consta que no lo está. Y en este creer-estar-pero-no-estar reside su oportunidad; esa oportunidad que casi siempre aprovecha.

Con frecuencia, el consumidor se afirma en su creencia de que la publicidad no le influye, pues comprueba que nunca ha comprado, por ejemplo, ese vino de mesa que tanto anuncian. Pero quizá, olvida que si tal anuncio, efectuvamente, no le ha conducido a la compra, aquel otro de un brandy prestigioso... Si no, ¿por qué esas cinco botellas en casa? Y es que cada tipo de consumidor tiene, aún sin ser consciente de ello, alguna tecla que el publicitario termina sabiendo tocar. El investigador publicitario, antes de elaborar un mensaje, analiza el comportamiento de los consumidores, intenta conocer sus más íntimos anhelos, sus frustraciones, sus prejuicios, para devolvérselos más tarde como envoltorio y reclamo del producto.

Si esto es así, ¿por qué entre varios productos similares, todos ellos muy anunciados, algunos se venden y otros no? Una vieja historia cuenta que un hombre perdió las cuatro tuercas de una rueda de su automóvil frente a un manicomio. No sabía que hacer. Entonces, un loco, asomado a la tapia del manicomio, le llamó y le dijo: "¿Por qué no quita una tuerca de cada una de las otras tres ruedas y se las pone a la que no tiene ninguna?. Así, con tres tuercas en cada rueda, podrá llegar hasta el próximo taller". Sorprendido el automovilista, preguntó al loco: "Pero bueno, ¿qué hace un hombre como usten en el manicomio?" Y el loco le contestó: "Es que yo estoy aquí por loco, no por tonto". Valga esta historia para recoger una de las muchas causas que pueden llevar al éxito o al fracaso a cualguier producto. Y la razón está en que, como es natural, hay publicitarios buenos y también malos; los segundos consideran que el consumidor es tonto y los primeros saben que sólo está un poco loco. Por eso, ciertas campañas, las hechas para supuestos tontos, fracasan; las otras, las realizadas pensando en que sólo están un poco locos, no".
 
 

TOTAL PALABRAS DEL TEXTO: 633






Alumno/a: ___________________________________________________Curso: ______________
 
SEGUIMIENTO PERSONAL DE LOS REGISTROS
Prueba
Fecha
Título de la lectura
Velocidad p.p.m.
1
  El mundo de la publicidad.  
2
     
3
     
4
     
5
     
6
     
7
     
8
     
9
     
10
     
11
     
12
     

 
 
 
 
 
 
 

En este cuadrante iréis anotando la velocidad en palabras por minuto que vayáis alcanzando en las diferentes lecturas. Para comprobar vuestros progresos, es necesario que cada lectura la repitáis, al menos, tres veces (en diferentes días de la semana, o incluso en diferentes semanas). Para calcular la velocidad en palabras por minuto, os ayudaréis de la tabla que viene en el ANEXO III. ¡¡¡ NO PERDÁIS ESTA HOJA. OS SERVIRÁ MÁS ADELANTE !!!
 
 










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ANEXO III
 

TABLA PARA CALCULAR LA VELOCIDAD LECTORA



 
 
Nº de minu-

tos emplea-

dos

NÚMERO DE PALABRAS DEL TEXTO
250
300
350
400
450
500
550
600
650
700
800
900
1000
1 m.
250
300
350
400
450
500
550
600
650
700
800
900
1000
1 m. 15 s.
200
240
280
320
360
400
440
480
520
560
640
720
800
1 m. 30 s.
167
200
233
267
300
330
366
400
433
460
530
600
667
1 m. 45 s.
134
170
193
228
256
285
313
340
368
400
452
512
572
2 m.
125
150
175
200
225
250
275
300
325
350
400
450
500
2 m. 15 s.
110
133
155
178
200
225
247
265
287
310
355
400
444
2 m. 30 s.
100
120
140
160
180
200
220
240
260
280
320
360
400
2 m. 45 s.
90
110
128
146
165
180
200
218
247
255
290
325
364
3 m.
83
100
117
133
150
165
182
200
217
232
265
300
333
3 m. 15 s.
77
92
107
123
138
155
170
185
200
215
245
276
308
3 m. 30 s.
71
85
100
114
130
145
157
170
185
200
230
256
286
3 m. 45 s.
67
80
93
106
120
133
148
160
173
186
215
240
266
4 m.
57
75
82
100
107
125
132
150
157
175
200
225
250
5 m.
50
60
70
80
90
100
110
120
130
140
160
180
200

INSTRUCCIONES PARA CALCULAR EL NÚMERO DE PALABRAS QUE TIENE UN TEXTO

CÁLCULO DEL NÚMERO DE LIBROS QUE PUEDO LEER EN UN MES O EN UN AÑO EJERCICIOS: