Llegado
el momento de elegir un nombre para el Instituto de Educación
Secundaria de Niebla, uno siente la tentación de volver la
vista a la historia milenaria de la Ciudad.
Nombres
como Alfonso X El Sabio, Ilipla, Lebla, Condado de Niebla, Ilípula
y otros más desconocidos pero no menos importantes en la
historia de nuestro pueblo como Ibn Manthoff , último
gobernante musulmán.
Sin
embargo, la historia la hacemos día a día sin saberlo.
En los últimos años, más concretamente, desde
1.940, Niebla ha sufrido una revolución social, económica
e industrial que la ha transformado totalmente;
que ha posibilitado un nuevo Renacimiento. Niebla es una Ciudad
nueva, edificada sobre la historia sí, pero distinta. De ello
es una muestra incuestionable el sector educativo.
Un
paisano nuestro, muy querido por todos, un amigo de todos y además
compañero de profesión, luchó en el terreno de
la educación, trabajando y ayudando a sentar las bases del
actual sistema educativo y su manifestación práctica
que es la LOGSE.
Alfonso
Romero Barcojo, nació en Niebla el 22 de octubre de 1952 y
murió, tras una penosa enfermedad, el 13 de mayo de 1987.
Maestro
de profesión y de vocación, fue un hombre muy
comprometido personal y políticamente con su trabajo, con sus
compañeros y compañeras y con los niños y niñas.
Desde
sus comienzos en la escuela, trabajó de forma cooperativa con
los alumnos/as, con los padres y con los/las compañeros/as,
llevando a cabo una pedagogía activa, centrada en el niño,
siendo el trabajo y la investigación las actividades de las
cuales se desprenden las demás adquisiciones. No en vano,
perteneció a un movimiento de renovación pedagógica
llamado MCEP (Movimiento cooperativo de escuela Popular) y al
Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza, aportando en ellas
una claridad de ideas, un sentido de la justicia y de la moral, de la
solidaridad y de la tolerancia que unido a su talante humilde y
bondadoso lo convertían en una persona muy carismática
y fundamental en los planteamientos renovadores en los que participó.
Aquellos
fueron los comienzos prácticos de los métodos de
reforma educativa que hoy conforman la filosofía de base de la
LOGSE.
Sus
compañeros/as del Movimiento Cooperativo de Escuela Popular
publicaron un número extraordinario de la revista TURURÚ
dedicado a su memoria.
De
él hemos extraído algunas citas. Sus compañeros/as
decían de él:
La
magia de la gente está en su bondad; el genio, el “ángel”,
ese no se sabe qué pero que llena tanto viene de algún
sitio, de alguna parte, no esta ahí porque sí, es algo
elaborado, profundo, elegido, es un camino fácil y difícil
y sólo algunos/as, aunque nos cueste reconocerlo a los demás,
saben andar en él... y TÚ, querido amigo y compañero,
estabas ahí, en ese camino, en este mundo, en su lucha,
sabiendo en cada momento qué era lo mejor, lo justo, lo
posible, con una capacidad de reflexión, de valoración
y de síntesis que nos servía y ayudaba a todos/as, nos
aclaraba ideas y nos revolvía inquietudes...
...
Otro decía:
Pedagógicamente,
lo considero como un espejo en el que mirarme. El espíritu de
escuela viva y activa lo tenía tan asumido y lo reflejaba con
tanta emoción que me asalta la duda si el mismo Celestin
Freinet hubiera podido despertar en mí más ilusión
por la pedagogía natural y cooperativa.
...Y
otro:
Recuerdo
sus clases, su sonrisa y su tranquilidad. Me era difícil creer
que allí se trabajaba, después venían los
resultados, niños participativos, alegres y que rendían.
...Y
otro:
A
tu lado, querido amigo, se vivía el significado de palabras
que son fundamentales para la persona: amistad, compañerismo,
solidaridad, comunicación, confianza, entrega,...
...Tu
sonrisa, tono de voz, dulzura. Tu sentido del humor. Tu actitud de
escucha, paciente y siempre pacífica, hacía posible una
relación amistosa, agradable, divertida, entrañable y
distendida, casi siempre reflexiva.
...Estimado
amigo, he conocido a pocas personas como tú; en ti
cristalizaban cualidades humanas difíciles de hallar en una
sola persona. Luchador de causas perdidas, sencillo, profundo,
sensible, íntegro, divertido y socarrón. Tiernamente
humano. Fiel a tu gente, ideas y causas. Qué poco te
deslumbrabas por las cosas superficiales y materiales.
...No
quiero hacer de ti un ideal ni mitificarte, me quedo contigo como ser
humano excepcional, pero ser humano porque te quiero a tí, te
quisiera, mi amigo, entre nosotros.
...Y
otro:
Te
quedarás para siempre en nuestro recuerdo, porque tu tono de
voz, tus palabras, tu mirada, tu buen humor, tu vida, son hechos
imborrables. Siempre estarás con nosotros/as en la lucha por
la paz, en la amistad y en el camino hacia la escuela popular.
Contribuyó,
en la medida de sus posibilidades y corta existencia a aportar a la
educación con mayúsculas valores como: participación,
tolerancia, democracia, apertura a la sociedad, libertad e
integración.
Trabajó
por un modelo de enseñanza en la que prevaleciera la
evaluación continua, compensadora, integradora y superadora de
desigualdades. Trabajó por un Cuerpo único de
enseñantes y por una Escuela con mayúsculas que
sirviera a la Sociedad.
Alfonso
Romero Barcojo, Maestro, dignificó nuestra profesión y
la reforzó cargándola con todo el contenido y la
trascendencia que tiene su raíz latina magíster. Hizo
su modesta aportación a una Renovación Pedagógica
que pudo contribuir, a tenor de lo expuesto anteriormente, a sentar
las bases del actual Sistema Educativo. Nos dejó demasiado
pronto, lo que ha contribuido a mitificar y valorar aún más
su persona y su legado.
El
Instituto de Educación Secundaria de Niebla tiene, desde junio
de 1998, una denominación, que encierra unos valores tan
profundos, limpios, democráticos y libres que para un nieblero
y para un docente que trabaje en él deben definir por sí
solos sus señas de identidad y resume sus Finalidades
Educativas. Y si no es así, debe ser nuestra obligación
explicarlo.