POPPER (1902-1994) 


Karl Raimund Popper es uno de los filósofos de la ciencia más importantes e influyentes del siglo XX. Nació en Viena, capital del imperio austrohúngaro, dentro de una familia de ascendencia judía, acomodada y culta: su padre era abogado y su madre pianista. Desde niño le impresionaron las grandes diferencias sociales existentes en la Viena de su tiempo. Con doce años se interesó por las doctrinas del socialismo y a los quince formaba parte de la asociación socialista de estudiantes de secundaria. Pero pronto adoptó una actitud crítica en defensa de la libertad individual y se apartó primero del marxismo y después del socialismo porque, a su juicio, el ideal socialista de “una vida libre modesta y simple en una sociedad igualitaria no era más que un bello sueño”

 Acabada la Primera Guerra Mundial se inscribió en la universidad de Viena como alumno libre asistiendo a diversos cursos de filosofía, historia, literatura y psicología. Durante algún tiempo trabaja en la clínica infantil de Alfred Adler; no obstante, cada vez más intensamente se dedicaba al estudio de las matemáticas y la física. No se matriculó como alumno oficial hasta 1922. Se doctoró en 1928  en la universidad de Viena con la tesis titulada “Sobre el problema del método en la psicología del pensar”. A partir de ahí no le interesó más la psicología y en 1929 es nombrado profesor de matemáticas y física para las escuelas de enseñanza secundaria.

En esta época juvenil atrae su atención el planteamiento metodológico de Einstein que busca zonas oscuras en sus propias teorías, muy al contrario de las proposiciones del socialismo científico y de las teorías psicológicas que carecen de rigor científico y están instaladas en el dogmatismo intelectual.

La preocupación por la filosofía de la ciencia le llevó a relacionarse con los miembros del llamado "Círculo de Viena". Sus conversaciones y discusiones con los filósofos neopositivistas dieron como fruto “La lógica de la investigación científica” que además de ser una crítica de las teorías del Círculo de Viena propone una nueva teoría sobre el “conocimiento científico”: el conocimiento científico no puede aspirar a la categoría de verdadero, sino únicamente a la de hipotético. De todo ello se deduce que ninguna teoría científica es determinante.

Abandona Viena tras la anexión de Austria por Hitler y se traslada a Nueva Zelanda, de donde no regresaría hasta que concluyó la Segunda Guerra Mundial. Publicó en 1945 La miseria del historicismo y La sociedad abierta y sus enemigos. Pretende demostrar en ambos libros, mediante la aplicación de la metodología científica a las ciencias sociales, cómo el historicismo ha llevado al marxismo y al fascismo. En estas obras aparece como un decidido defensor del liberalismo moderno.

Desde 1946 hasta su jubilación en 1969 impartió clases de Lógica y Metodología científica en la School of Economics de Londres. Recuerda este periodo en su Autobiografía como la época feliz de su vida ya que pudo dedicarse por entero a la solución de problemas filosóficos. En el transcurso de una famosa discusión con Wittgenstein sobre si existían o no verdaderos problemas filosóficos, dice de sí mismo: “sospecho que he sido el filósofo más feliz que jamás haya encontrado”. Además de oponerse al neopositivismo también critica la filosofía del lenguaje, el fenomenismo, el idealismo, el pragmatismo, la escuela de Frankfurt, etc.

Viaja a América en 1950, da conferencias en las principales universidades y discute con Einstein sobre determinismo e indeterminismo. En 1962 publica El desarrollo del conocimiento científico: Conjeturas y refutaciones. Defiende en esta obra que la ciencia avanza mediante conjeturas en forma de hipótesis, cuya posible falsedad se intenta eliminar sometiéndolas a un permanente intento de refutación por los hechos. Tras su jubilación continuó su intensa actividad con nuevas publicaciones y conferencias.

En 1972, publica Conocimiento objetivo, donde critica la teoría del conocimiento tradicional. El conocimiento científico no busca directamente la verdad sino el desarrollo y crecimiento de la ciencia. La ciencia avanza por intuiciones y conjeturas que, formuladas como hipótesis, se han de presentar como tentativas de solución de un problema. Esta hipótesis ha de acompañarse con argumentos críticos y el permanente sometimiento  a pruebas para que, de momento, se pueda descartar su falsedad.

En esta obra presenta también su teoría de los tres mundos: Mundo 1: mundo de los objetos físicos, las cosas; Mundo 2: mundo de la conciencia, procesos del pensamiento; Mundo 3: mundo de los productos objetivados, la cultura.

En 1974 publica Búsqueda sin término. Una autobiografía intelectual. En 1977, El yo y su cerebro en colaboración con el fisiólogo y Premio Nobel, John Eccles, a quien había conocido en su estancia en Nueva Zelanda. En esta obra se plantea el problema de la interacción entre el cuerpo y la mente.

En 1975 comenzó la redacción de sus apéndices a la lógica de la investigación científica y constituyen el núcleo de sus últimos escritos importantes con el título de: Postscriptum: Después de veinte años, (están editados en castellano en tres volúmenes: Realismo y objetivo de la ciencia, El universo abierto y Teoría cuántica y cisma en la física); en ellos reitera, pule y reelabora sus teorías fundamentales expuestas en sus anteriores obras:

·        Es preciso establecer un criterio de demarcación para distinguir los enunciados científicos de los que no lo son.

·        No es válido el principio de verificación, propuesto por el neopositivismo, como criterio de demarcación puesto que la verificación absoluta en la ciencia es irrealizable.

·        El criterio válido para dar categoría de científica a una proposición es el criterio de falsabilidad: Una teoría será científica si es susceptible de ser falsada por la experiencia.

·        Una teoría es falsable cuando puede quedar lógicamente referida a uno o varios enunciados, posible objeto de contrastación inmediata en la experiencia.

·        La falsación consiste en la comprobación de que un enunciado es falso por no haber superado las pruebas, lo cual demostraría la falsedad de la teoría.

·        Un enunciado que resiste la prueba de falsación puede ser considerado provisionalmente como útil para actuar sobre la realidad.

·        El conocimiento científico no busca la certeza en sus enunciados ni la verdad de los mismos, sino su verosimilitud o proximidad a la verdad.

·        Todo enunciado que no admite ser falsado empíricamente no es un enunciado científico, sino una proposición metafísica.

·        El criterio de falsabilidad es convencional: la comunidad científica decide los criterios de la ciencia.

 

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