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La Épica: Virgilio, Lucano

Domingo 20 de mayo de 2007, por Publius Vergilius (actualizado el 14 de noviembre de 2011) Ver en formato PDF      



LA POESÍA ÉPICA LATINA: Virgilo, Lucano

La epopeya, o
poesía épica, canta las proezas de los héroes y floreció muy tempranamente en Grecia. Los poemas homéricos, es decir, La Ilíada y La Odisea, son los ejemplos más representativos en la literatura griega.

Los primitivos poemas épicos romanos presentan una génesis literaria un tanto complicada, ya que son frutos de dos tendencias diferentes.

Roma estaba sometida literariamente a las tradiciones épicas alejandrinas, importadas por los esclavos o libertos griegos, que difundían la cultura helénica entre la población latina, ya que actuaban sobre las clases elevadas, como preceptores de sus hijos. A ellos se debió, en buena medida, la identificación de los dioses romanos con los griegos y la creación de los primeros poemas épicos en lengua latina. Destaca especialmente una traducción de La Odisea y la introducción del hexámetro, que sustituye al primitivo verso saturnio.

Pero, frente a esta tendencia helenizante, persistía la tradición guerrera y patriótica de Roma. El patriotismo de la epopeya homérica jamás rebasó los límites de la ciudad; nunca vislumbró un ideal patriótico panhelénico. Los héroes homéricos no luchan, como los romanos, con una visión amplia del patriotismo, ni tienen aún concepto claro de nación.

Por otra parte, en la época alejandrina los éxitos guerreros no suscitan el interés del público, que los considera pasados de moda. Frente a ello, los romanos de esta época, ciudadanos orgullosos y patriotas de un país centralizado, habían emprendido una ingente guerra de conquista contra todos los pueblos bañados por el que llamarían más tarde Mare Nostrum. Esta empresa nacional era fértil, tanto en aventuras colectivas, como en triunfos individuales. Los nuevos conquistadores del mundo conocido habían creado ya una vieja Historia Nacional, que no por ser ficticia les inspiraba menos orgullo. Esta historia nacional se remontaba a la propia fundación de Roma, en la que no veían vanas leyendas, sino auténticas realidades históricas. Por ello, ante los poetas se alzaba, tentador, el deseo de narrar, en forma de epopeya, el remoto pasado de Roma e incluso sus gloriosos hechos recientes.

La tradición literaria griega y el patriotismo romano influyeron, pues, en los poetas durante más de dos siglos. Su coexistencia artificial dará lugar a la creación de obras artificiosas e imperfectas, en los casos en que se recurre a la Mitología Griega, y a relatos informes y prosaicos, cuando los poetas se limitan a poner en verso los Annales de Roma.

Virgilio es el genio que logra encontrar una fórmula de equilibrio, que hermana las dos tendencias precedentes en una fusión armónica. El resultado fue un gran poema épico: La Eneida.

Sus predecesores latinos más importantes fueron Livio Andrónico, Nevio y Ennio.

Livio Andrónico, cautivado en la toma de Tarento por los romanos, enseñó en Roma la lengua griega. Con objeto de contar con un texto bilingüe, que le ayudase en sus enseñanzas, tradujo al latín La Odisea, en versos saturnios.

Gneo Nevio muere hacia el año -201. Tomó parte en la primera Guerra Púnica. Con su poema Bellum Punicum creó no sólo la epopeya nacional romana, sino también el primer poema épico histórico, con tema tomado de la actualidad inmediata. Su autor fue testigo de una parte de los hechos narrados e incluso intervino personalmente en ellos.

El poema se remontaba a la leyenda de Eneas, sus trágicas relaciones amorosas con la reina Dido y sus repercusiones en el futuro de sus respectivos pueblos, los cartagineses y romanos, que se enfrentarían en las Guerras Púnicas. Describía después el desembarco de Eneas en Italia y los sucesos posteriores de la historia de Roma hasta sus guerras con Cartago, como preludio al tema propiamente dicho, constituido por éstas. La obra está compuesta en versos saturnios y está impregnada de un ferviente orgullo nacional.

Aunque los escasos versos que han quedado nos hacen pensar en una especie de crónica versificada, el Bellum Punicum influyó en las generaciones posteriores y fue imitado por Ennio y Virgilio y alabado por Cicerón.

Ennio nació en Calabria en el -239, escribió un extenso poema épico en 18 libros, titulado Annales.

Para describir el período legendario de Roma se basa en Nevio. Imita a Homero, de quien toma comparaciones y toda clase de procedimientos expresivos y artísticos. Su mérito excepcional fue el de haber introducido en la poesía latina el verso hexámetro y haberle dado unas leyes, que fueron las básicas de ese ritmo poético en épocas posteriores.

PUBLIUS VERGILIUS MARO

Publio Virgilio Marón nació el año -70 en una aldea cerca de Mantua en la Galia Cisalpina, de familia modesta. Después de estudiar en Cremona y Milán, se trasladó, antes de cumplir los 20 años, a Roma, donde siguió estudios de retórica. Pero el joven Virgilio, de salud quebradiza y, tal vez por ello, de carácter introvertido, meditador e intimista, con propensión a la melancolía y a la soledad reflexiva, carecía de las condiciones mínimas para la vida política activa, para las batallas dialécticas en el foro. Por eso deja pronto las ampulosidades de la retórica y se dedica al estudio de la filosofía, con gran admiración hacia Lucrecio y el epicureísmo, a la vez que inicia su andadura poética, su verdadera vocación.
La fama que adquiere desde su primera producción le lleva al círculo literario de Mecenas y se convierte, por convicción, en el más entusiasta colaborador de la política restauradora y pacificadora de Augusto. Toda su vida está consagrada a la poesía.

A los 51 años realiza un viaje de estudios a Grecia para ver sobre el terreno la Troya que había cantado en su Eneida, sobre la que llevaba ya trabajando diez años. En Mégara coge una insolación y de ella muere al desembarcar en Italia, en el año 19 a.C.. Hay quien piensa que murió a causa de la fiebre que se apoderó del enfermizo (y, tal vez, tuberculoso) poeta.

Existe un grupo de obras breves, editadas con el título de Apéndice Virgiliano, que durante mucho tiempo fueron atribuidas a Virgilio. Hoy se sabe que muchos de esos poemas no son de él; y que algunos sí se le pueden atribuir con casi absoluta certeza. Estos serían poemas de juventud con una clara influencia alejandrina a través de los neotéricos, que eran sólo unos años mayores que el poeta y cuyo máximo representante, Catulo, debió morir por entonces, dejando una estela de admiración e imitadores. Pero, prescindiendo de estas controvertidas producciones juveniles, tres son las obras indiscutibles de Virgilio por las que se considera, sin posible duda, el más grande de los poetas de Roma: Las Bucólicas, Las Geórgicas y La Eneida.

BUCÓLICAS
Son 10 composiciones de tema pastoril. El creador del género fue el poeta alejandrino Teócrito. De él toma Virgilio no sólo la idea, sino temas y hasta personajes. Ahora bien, nada más lejos de una imitación servil. Las Bucólicas virgilianas son una obra de auténtica creación poética. Virgilio enhebra, a veces, varias composiciones de Teócrito en una sola, pero además le insufla su propia inspiración, amasada con vivencias personales.

Escribe Virgilio Las Bucólicas cuando se halla inmerso en el estudio de la filosofía epicúrea. Para muchos constituyen una especie de sublimación poética de los preceptos filosóficos, que incitaban a vivir lejos de afanes y ambiciones, pero, en definitiva, lejos de la dolorosa realidad, recluidos en el mundo ficticio de la Arcadia feliz.
Sin embargo, sin negar esta influencia epicúrea, está claro que Virgilio no puede, o no quiere, evadirse de la realidad. Las Bucólicas I y IX son una buena prueba de ello. Cuando Octavio, después de la batalla de Filipos expropia y reparte entre sus veteranos grandes extensiones de tierras en el norte de Italia, la medida afecta a la familia de Virgilio. Éste describe en la IX, bajo nombres ficticios, la dolorosa situación. Luego consigue de Augusto, con el que entra entonces en contacto, que respete sus tierras; y en la I Virgilio, bajo la personalidad del pastor Títiro, da las más encendidas gracias a Augusto, aunque sin olvidarse de los expoliados. Las Bucólicas III, VII y VIII tienen por tema un «concurso poético» entre pastores: dos personajes rivalizan en un certamen poético-musical, con cantos alternados del mismo número de versos y, a veces, de sentido análogo; un tercer pastor hace de juez y emite el fallo correspondiente.

La Bucólica IV es un caso aparte. Carece de los rasgos propios del género y adopta más bien un tono épico. Pero ha sido la más comentada, porque en ella se canta el nacimiento de un niño que va traer a la Tierra una nueva edad de oro y los cristianos de la Edad Media quisieron ver en ella un anuncio profético del nacimiento de Cristo.
Las Bucólicas son el primer fruto maduro de la espléndida inspiración virgiliana, que irá en progresión creciente en las otras obras.

LAS GEÓRGICAS
Su título significa «poemas consagrados al trabajo de los campos». Están dedicadas a Mecenas, que parece haberle sugerido el tema. Constan de cuatro libros con el siguiente contenido: cultivo de las tierras y época apropiada para las diversas actividades agrícolas (libro I); cultivo de los árboles y de la vid (II); cría del ganado (III); cría de las abejas, con la vida y costumbres de éstas (IV).

Las Geórgicas son un poema didáctico, género que había introducido en Roma Lucrecio. Virgilio no expone, como aquél, una doctrina filosófica sino una doctrina agrícola. Pero, claro es, Las Geórgicas son mucho más que un tratado de agricultura. Virgilio escribe un «poema», donde la poesía raya a altura insuperable, y, además, escribe poseído por una misión "patriótica y social". Ya hemos dicho que uno de los objetivos del programa de Augusto era la repoblación de los campos, la vuelta a la vida campesina y a las virtudes idealizadas de los antiguos romanos. Toda la obra está esmaltada de digresiones y episodios bellísimos que rompen la posible monotonía de la exposición técnica. Destacan el elogio de Italia (II, 136 ss), el canto a la vida campesina (II, 458 ss), el episodio de Orfeo y Eurídice (IV, 315 ss),…

La ciencia agrícola, rudimentaria como era, y la altísima poesía se funden en Las Geórgicas en unidad perfecta. Constituyen la "verdadera epopeya del campesino". Es la obra virgiliana de mayor perfección poética, pues a La Eneida no pudo darle el toque final.

LA ENEIDA
Es la gran "epopeya nacional romana". Consta de 12 libros y está inspirada en las dos grandes epopeyas homéricas: los 6 primeros libros se basan en La Odisea, con el relato de los viajes de Eneas desde Troya a Italia; los 6 últimos imitan La Ilíada, con las guerras que Eneas lleva a cabo en Italia hasta hacerse con el reino del Lacio. Pero la narración no es cronológica. Cuando empieza el poema, Eneas y los suyos se dirigen desde Sicilia a las costas de Italia, pero una tempestad los arroja a las costas de África. Allí la reina Dido, que está levantando Cartago, los acoge y les ofrece un banquete. Luego pide a Eneas que le cuente sus desgracias y aventuras: la toma de Troya, su salida de la misma,… A partir del libro V se narra la llegada a Italia y las guerras que allí tienen lugar hasta que Eneas da muerte a su principal enemigo, el gran caudillo Turno.
Virgilio pretende con esta obra la glorificación de Roma. Eneas, el héroe legendario del que descenderá Rómulo, fundador de la ciudad, es hijo de un mortal, Anquises, y de la diosa Venus, a su vez hija de Júpiter. Luego los romanos descienden de Júpiter, el rey de los dioses. Virgilio asume en su poema todo el pasado, el presente y el futuro de Roma. Para ello hace descender a los Infiernos a Eneas, y allí su padre le muestra todo.

Nuestro poeta tiene como precedente a Nevio y a Ennio, pero La Eneida es una epopeya que se convertirá en popular, mientras que las obras de los autores citados sólo quedaron para estudio de los eruditos.
La Eneida es la obra cumbre de la poesía romana. Revela en el autor un conocimiento profundo de todo el pasado histórico y literario griego y romano, pero ello no empaña la frescura de la narración, recorriendo toda su obra una exquisita sensibilidad.

En cuanto a su lenguaje y estilo, se ha dicho que "nadie ha comprendido mejor el genio de la lengua ni se ha servido mejor de todos sus recursos". Elegancia armoniosa, figuras y comparaciones insuperables, siempre en el tono justo. Su obra pasó inmediatamente a las escuelas. En la Edad Media su fama es fabulosa. Dante lo toma como su maestro y guía, e incluso algunos lo denominan "padre de Occidente". Resumamos , pues, con Humbert, diciendo que Virgilio es "el representante por excelencia del genio latino en el pensamiento y en el arte".

LUCANO

M. Anneo Lucano (39 - 65 d. C.), sobrino de Séneca, nació en Córdoba, pero se crió en Roma, en el ambiente de la corte imperial. A los veintiséis años era poeta famoso y amigo de Nerón. El éxito que alcanzaron sus poemas en las lecturas públicas suscitó la envidia del emperador, que le redujo al silencio. Ante tal injusticia, participó en la conjura de Pisón, para eliminar al tirano. Descubierta esta, Lucano se suicidó. Tenía entonces veintiséis años.

Dejó una epopeya, probablemente inacabada, en diez cantos: La Farsalia, en la que describe la guerra civil entre César y Pompeyo. En los seis primeros libros refleja la Roma de su tiempo y pasa revista a las fuerzas de ambos bandos, presenta a sus principales jefes y relata las operaciones militares que precedieron a la batalla de Farsalia, que describe en el libro VII. En los tres cantos finales expone las consecuencias de la victoria de César: asesinato de Pompeyo, éxitos tardíos de Catón y triunfo de César.

En esta obra se trasluce la pugna literaria, en torno a la epopeya, entre los poetas partidarios de la tradición griega y de sus maravillas mitológicas y los que, formados en la doctrina estoica, preferían el estilo conciso y los temas nacionales.

Lucano, en efecto, representa un retorno a la epopeya romana primitiva, de tema puramente patriótico, ya que sustituye el tema mítico y lejano por otro histórico, casi contemporáneo. Pretendía, sin duda, continuar el poema hasta la muerte de César o hasta la victoria de sus partidarios en Filipos. La muerte prematura se lo impidió.

En el desarrollo de la acción no intervienen dioses; los presagios, los prodigios y la adivinación por los astros han perdido su carácter sobrenatural. A falta de tales elementos poéticos, Lucano echa mano de los atractivos políticos, glorificando la libertad y la austeridad republicana y desmitificando a César, a quien presenta como un déspota; en cambio, Pompeyo y Catón, sus rivales, aparecen como mártires de la libertad perdida. Todos estos alicientes, unidos a su carácter de fruto prohibido, ya que era una dura crítica del sistema imperial, depararon a La Farsalia lectores entusiastas y censuras violentas.

El autor hace verdaderos equilibrios para salvar su postura personal ante los hechos que narra: en el canto primero hace un ampuloso elogio de Nerón; los tres siguientes son de gran imparcialidad; en los restantes, ensalza a los pompeyanos y pone de manifiesto su nostalgia de la libertad republicana.

Tiene sentido de la Historia, se documenta bien y traza un admirable cuadro de las causas sociales y morales que provocaron la contienda civil. Realmente, es un verdadero historiador en verso. Su curiosidad científica nos aporta datos curiosos sobre geografía, etnografía, astrología y magia.

Es muy vivaz en la descripción de la sed, el hambre o las serpientes venenosas, aunque utiliza los hechos científicos más como poeta que como sabio: a veces no corresponden a la realidad, como ocurre con los signos astrológicos aterradores que aparecen en la víspera de la guerra civil, acumulados arbitrariamente por el poeta, ansioso de impresionar al lector. El mismo objetivo persigue cuando intercala en el curso de la acción los sueños de Pompeyo, las consultas al oráculo de Delfos.

Su estilo es impetuoso y desigual. A veces, aflora en él una retórica fatigosa y enfática; otras veces, el poeta llega a la concisión mordaz, al entusiasmo. Posee imaginación poderosa, sobre todo visual, pródiga en recursos efectistas, y muestra un gusto excesivo por la violencia, lo truculento y lo horrible.



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