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Los niveles de concreción curricular pueden entenderse como escalones
que descienden, de forma progresiva, desde intenciones educativas
genéricas, pensadas para una población escolar amplia como la andaluza,
hasta planes de actuación dirigidos a un número reducido de alumnos
que comparten el mismo grupo-aula. Es en este último nivel, que corresponde
a la programación de la actividad docente, es en el que se toman las
decisiones que, de forma más directa y eficaz, contribuyen al tratamiento
de la diversidad, por que, en definitiva, el aula constituye el contexto
en el que se ponen de manifiesto esas diferencias en cuanto a capacidades,
estilos de aprendizajes, intereses y motivaciones; y por que, en ese
contexto, es donde el profesor puede identificar las dificultades
específicas que presentan algunos alumnos y proceder a adoptar medidas
que contribuyan al tratamiento efectivo de las diferencias habituales
y hagan frente a las dificultades de aprendizaje, cuando se presenten.
Para garantizar una oferta variada hemos actuado en el qué, cuándo
y cómo enseñar y en el qué, cuándo y cómo evaluar.
- Seleccionando los contenidos que aparecen en el currículum, en función
de las características generales del alumnado.
- Distribuyéndolos a lo largo de los cursos y procediendo a su ordenación
y temporización dentro de cada curso.
- Seleccionando la relación de los objetos de estudio; problemas, proyectos,
etc. que organizan los diferentes tipos de contenidos.
- Distinguiendo entre los contenidos que se consideran fundamentales
de los que tienen un carácter complementario. De forma que los contenidos
básicos son los mínimos para todo el grupo, y en ellos se centrará
el trabajo con aquellos alumnos que presenten determinadas dificultades
de aprendizaje, mientras los de carácter complementario irán destinados
a aquellos alumnos sin dificultades para el aprendizaje, que estuvieran
interesados en tratar determinadas temáticas o para aquellos otros
que están especialmente dotados.
Diversificando las vías de acceso a los contenidos, a través de estrategias,
actividades y materiales didácticos diferenciados, en función de los
intereses y necesidades del alumnado.
- Se programarán varias actividades para tratar cada uno de los contenidos
fundamentales, graduando su dificultad en función de las posibles
dificultades de aprendizaje que puedan presentarse y planteándolas
de forma que permitan trabajar un mismo contenido con niveles de exigencia
diferentes.
- Se propondrán actividades diferentes en función de la naturaleza de
las tareas que el alumno deba resolver y a las estrategias de aprendizaje
que haya de utilizar. Así, debe haber actividades que exijan un trabajo
básicamente autónomo, junto a otras más pautadas o dirigidas; algunas
que requieran una labor de análisis frente a otras centradas preferentemente
en tareas de síntesis.
- Preparando actividades complementarias, de ampliación o profundización,
dirigidas a aquellos alumnos menos necesitados de ayuda, o que resuelven
las tareas comunes con mayor rapidez, y deseen proseguir su aprendizaje
de forma autónoma. Este bloque de actividades se centrarán sobre los
contenidos que no se consideran fundamentales para el desarrollo de
las capacidades básicas.
- Emplearemos recursos didácticos variados de manera que un mismo contenido
se presente a través de recursos diferentes.
- Se procurará una organización flexible del espacio y el tiempo, que
atienda tanto a las preferencias personales en relación con la forma
de trabajar, como a diferencias en el ritmo de aprendizaje y a posibles
dificultades. A lo que nos referimos, ahora, es a la posibilidad de
prever que en un momento determinado coexistan en el aula distintas
formas de agrupamiento, que aborden también tareas diferentes, de
modo que cada alumno, en función de sus necesidades, su ritmo de aprendizaje
o sus preferencias, se integre en uno u otro. Así, cuando se vayan
a abordar contenidos fundamentales, es posible que se den en el grupo
aula tres situaciones: la de aquellos alumnos que realizan, de forma
individual o en pequeño grupo, actividades poco complejas; la de aquellos
otros que trabajan esos mismos contenidos con idénticas modalidades
de trabajo, pero a partir de actividades más complejas, y, finalmente,
la de los alumnos que han avanzado demasiado y se dedican a actividades
de ampliación o profundización en relación con los contenidos complementarios.
- Evaluando de forma prioritaria los contenidos fundamentales.
- Utilizando diferentes instrumentos y procedimientos para evaluar la
progresión de las capacidades básicas de los alumnos.
- Valorando, en todas las actividades, las distintas aproximaciones
que al mismo contenido haga cada alumno y que responden a sus diferentes
puntos de partida y, en definitiva, a sus diferentes posibilidades.
Abandonando, el establecer un nivel mínimo y homogéneo de consecución
en relación con el aprendizaje de los contenidos considerados básicos.
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