IES Gaviota >> Noticias 05/06 >> Charla sobre las Albuferas de Adra
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N o t i c i a s
26/04/06
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Dentro de las Jornadas de Medioambientales organizadas por el Instituto Gaviota, el Biólogo de la Consejería de Medio Ambiente Mariano Paracuellos y antiguo alumno del Instituto, ofreció el día 26 de abril a los alumnos de primero de Bachillerato una conferencia sobre las Albuferas de Adra.
Comenzó su charla explicando qué son los humedales, sus principales características y la importancia de estos espacios naturales. Posteriormente se centró en las Albuferas de Adra, describiendo de forma amena e interesante su flora y su fauna, así como las actuaciones que se están realizando en ella y los principales problemas que le afectan. Los humedales, ampliamente distribuidos por el planeta, constituyen en conjunto una extensión de superficie relativamente escasa en comparación con la de otros ecosistemas. Sin embargo, los rasgos naturales que confluyen en su entorno confieren a este tipo de biotopos una productividad y diversidad biológicas de las más altas del mundo. Pese a su trascendental valor ecológico, las condiciones ambientales de los entornos palustres equivalen a características especialmente sensibles a cambios provocados por agentes externos. Tal peculiaridad de dichas zonas las ha conformado, junto a su inicial escasez, como uno de los hábitats más amenazados a escala mundial ante el intenso deterioro del medio que viene siendo provocado por el hombre.
El entorno natural de las Albuferas de Adra. En el delta del río Adra se localiza un humedal considerado internacionalmente de alta importancia ecológica. Es el de las Albuferas de Adra. El origen de las mismas fue ocasionado por el aislamiento de bahías litorales que se cerraron al mar por aportes sedimentarios, formándose así lagunas costeras. El último proceso se llevó a cabo en el presente siglo, dando lugar a la Albufera Nueva.
Las características salobres de sus aguas han originado una comunidad de plantas acuáticas que, aunque hoy en día bastante empobrecida, presenta a Najas marina y Potamogeton pectinatus como especies más representativas. Entre la vegetación palustre que emerge, cerrando a las charcas en todo su perímetro, la planta omnipresente es el Carrizo, estando acompañada por la Juncia, la Enea y la Castañuela en las zonas aledañas al agua; y por los Juncos, la Cañavera y el Taray en las periféricas. En las aguas también podemos encontrarnos peces como el Pejerrey o el Fartet (éste último endémico y en peligro de extinción) y reptiles como el Galápago leproso y la Culebra de agua. Entre la vegetación palustre y con un poco de paciencia se puede observar a la Ranita meridional, la Culebra lebra de escalera o la Comadreja. No obstante, son las aves (con más de 140 especies identificadas) las que le dan la mayor calidad ecológica al medio. Entre las propias de carrizal se puede detectar al Ruiseñor bastardo, a los Carriceros común y tordal, al Pájaro moscón o al Escribano palustre. Y alimentándose en el espacio aéreo al Vencejo común, a la Golondrina común y al Avión zapador. Pero las que destacan en importancia son las aves acuáticas. Entre ellas vemos al Somormujo lavanco, a la Focha común, al Ánade azulón y, destacando, a la Malvasía cabeciblanca. Este utiliza en la actualidad a las Albuferas como principal zona europea para su invernada y reproducción. Por último debemos mencionar la acción que el hombre ha ejercido sobre el paraje. El uso agrícola de las tierras del delta donde se ubican las lagunas, ha traído como consecuencia la degradación progresiva de la zona húmeda desde antaño, quedando reducida a dos lagunas principales rodeadas de estrechos cinturones palustres. En la actualidad, los residuos agrícolas originados por los cultivos bajo plástico han venido a agravar su situación ambiental, aportando contaminantes al agua que disminuyen la calidad del medio. |
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