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Dear
and lovely friends!
Nueve de la mañana de un día lluvioso en Málaga, 16 de febrero de
2010, con el Guadalhorce a puntito de desbordarse. Cincuenta y un
infantes e infantas, con su código genético de referencia, o sea sus
padres, se dirigen al aeropuerto de Málaga. Dos profas, en espera de sus
méritos académicos para la obtención de destino, y un profe, con su
destino ya definido (desde que nació ya se le veía venir), esperan con
sus maletitas que un transporte de pasajeros los traslade a ese enjambre
de niños hormonados como ganado de cría en cautividad y padres ansiosos
ante un futuro de seis días sin sus cachorros. Por las cabecitas de
Carmen y Nati pasan mil elucubraciones, cálculos y planificaciones. Por
la de Emilio... bueno, el no es muy dado a pensar. En vista de que el
coche oficial del I.E.S. Huelin no aparece, se deciden a tomar un taxi.
Minutos después el recibimiento de las hordas de alumnos, el pesaje del
equipaje (qué bonito pareado), el embarque, la despedida, el paso ante
la guardia Civil y la entrada en el avión, no hacen sino acrecentar el
sentido de responsabilidad de las profas y no sabría qué decir con
respecto al profe.
Dejamos Málaga dirección a África (luego dimos la vuelta), con el río
llenando de tierra el Mediterráneo y con las ilusiones puestas en la
Gran Bretaña. Y todas esas mentes vírgenes de nuestros alumnos con mil
expectativas puestas en esos días. Practicar inglés para mejorar en las
clases con Carmen, hacer compras para sus seres queridos aplicando los
conocimientos matemáticos recibidos de Nati para hacer cálculos Libra -
Euro, empaparse de la cultura de las British Isles para futuros estudios
sociológicos que puedan aplicar en sus clases de Sociales, hacer un
recorrido por la Historia de la Humanidad y del Arte en sus visitas al
British Museum y a la National Gallery, buscar evidencias de un inicio
común con el mono en el Museo de Ciencias Naturales para luego debatir
con los profes de Naturales y la de Religión, recorrer Regeant Street u
Oxford Street, o entrar en Harrods (los que no tenían pinta de
sospechosos), para hacer un estudio antropológico sobre el impacto del
consumismo en la sociedad humana occidental para luego trasladar esas
conclusiones a la asignatura de Ciudadanía o Ética, andar calles y más
calles sin apenas coger metros con el fin de no abandonar el cuidado del
aparato locomotor y cardiocirculatorio, haciendo un trabajo
de Resistencia Aeróbica que enorgullecería al mismísimo Pico. ¡Cuántas
ilusiones en las mentes de nuestros infantes!.
El
desarrollo del viaje fue como era de esperar. Si el que juega con fuego
se mea en la cama, qué no les pasará a los que con 51 adolescentes se
plantan en la pérfida Albión. Pues... ¡to be honest!, hemos de decir que
su comportamiento fue realmente destacable por lo correcto y colaborador
con nuestra labor. No así el de los lugareños, los tipical English
Gentleman. Varias veces asistimos Nati y yo a las diatribas que los
Gentleman le lanzaban a Carmen en referencia a actos nimios de nuestros
"ahijados". Entendiendo una centésima parte del mensaje verbal pero todo
del lenguaje corporal, como si de una representación teatral se tratase,
vivimos momentos memorables con el señor amable del comedor, con el de
seguridad del hotel, con el azafato mal "satisfecho" del avión de
vuelta, y alguno más. Si la puñetera de Carmen es rápida en la lengua de
Cervantes y tantos otros, creo que en la de Shakespeare y Doyle es la
Fernada Alonso. ¿¡Cómo se pueden decir tantas cosas en tan poco
tiempo!?. Yo que para decir "My house is pretty" tardo una tarde. Claro
que la otra, la Nativity, tampoco es manca y le engatusa, con su inglés
de Torre, a un pobre Guardia de Windsor para que le deje entrar a ver la
casita de las muñecas. Y luego encima le dice que no ha encontrado al
alumno perdido. A saber si todavía lo está buscando el pobre hombre.
Siempre llevaré en el corazón el Thistle Barbican City y las rondas del
"comando skijama" por las distintas plantas del mismo, la frase "serious
problems in fith floor" me viene a la mente como un mantra budista, las
reuniones de tropocientos alumnos en la habitación de las divinas, las
visitas de Monique y Sabrina, la noche que me abandonásteis en Oxford
Street y os fuísteis sin mí pese a la preocupación de los alumnos,
vuestro abandono del metro ante el aviso extraño de bomba nunca
aclarado, la pérdida de Nati sin móvil acompañada por mi ayudante de
operaciones especiales, las carreras por las escaleras del metro en
busca de un váter donde descargar nuestras vejigas, las comidas en
chinos, italianos y tipical london pubs, las risas varias por asuntos
varios, la paciencia de mis maestras para conmigo, nuestra Dalia
colombiana con su inglés de "that's english", nuestros alumnos, cada uno
con sus aportaciones únicas e intransferibles, los encuentros con
Antonio, Natalia y sus niños (Puri, María, Manuel y Antonio), nuestra
última velada en el pub de Covent Garden (motivo de nuestra
incontinencia urinaria posterior), y tantos otros recuerdos que, al fin
y al cabo, son los que llenan de alegría el corazón.
Queridas Carmen y Nati, me vais a permitir ponerme un poquillo tierno.
Desde que me apunté para el viaje y disteis el visto bueno a mi
presencia, habéis hecho de esos meses una trasvase de sentidos
sentimientos de vuestros corazones al mío. Enriquecido ya para
siempre con vuestro cariño, os mando un besazo enorme desde este corazón
ya irremediablemente cautivado.
Queridos alumnos, espero que el viaje haya sido para vosotros un grato
recuerdo que os acompañe de por vida. Las vivencias conjuntas y vuestro
cariño han hecho que el viaje nos haya colmado a mis compañeras, las
profas, y a mí. Ha sido un placer acompañaros en este viaje a Londres.
Siempre vuestro, Emilio |