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Campaña de limpieza.
De vez en cuando es necesario recordar a
los alumnos la necesidad de que no arrojen basuras al suelo. Esto es
especialmente notorio después de tocar el timbre que anuncia el fin del
recreo: el patio queda desierto de alumnos, pero no de desperdicios:
latas, restos de bocadillos, papeles de chucherías, etc. A las gaviotas
les gusta mucho, pero probablemente a las limpiadoras que tienen que
limpiarlo cada día, después del recreo, no.
Algunos alumnos llegan a pensar (para mi
mayúscula sorpresa), que tirar la basura al suelo es normal y que no
hacerlo provocaría que hubiera menos trabajo y más desempleo para
limpiadoras y barrenderos (doy fe que un alumno de 3º de ESO llegó a decir esto
delante de toda la clase) |