IGLESIA PARROQUIAL ANTIGUA

La conquista de Álora por los Reyes Católicos tuvo lugar en Junio de 1484. El ejército cristiano llegó a sus inmediaciones el viernes 11 de dicho mes, acampando en el lugar llamado hoy Cuesta del Convento y terrenos próximos. Después de nueve días de lucha, se rindió el 20 entregando al rey las llaves del pueblo en el sitio conocido por la Cruz del Humilladero. El día 22 entro el rey, fiesta de San Paulino por lo que se adoptó este por Patrono.

         El rey en la mezquita que había, fundó una Iglesia bajo la advocacion de Santa María de la Encarnación. Esta mezquita, estaba situada junto al Castillo, en la coronilla del monte de las torres, formando tres naves. Pero fue destruida por un terremoto. Hoy solo quedan restos del gótico flámigero  propio de finales del siglo XV. Se conserva la capilla mayor que fue construida después de la conquista.

 

IGLESIA PARROQUIAL ACTUAL

Poco a poco el pueblo y su desarrollo iba variando de situación por lo que se impuso la necesidad de tratar de la construcción de otra iglesia parroquial más capaz y más bien situada.

Durante el siglo XVII el municipio de Alora decide la construcción de una nueva iglesia, en piedra, al pie de la colina del Castillo, entre el Arroyo Hondo y la Tenería, en la Plaza Baja, acometiendo una obra que hoy calificaríamos de gigantesca. 

         

No se conoce el acuerdo, ni el nombre de los que lo tomaron, ni el del que trazó la obra.

Según el diccionario Geográfico-histórico de Madoz, comenzó a levantarse a expensas del pueblo en el año 1600 y se terminó en el 1699, siendo rey de España Carlos II, último de la Casa de Austria, y obispo de Málaga D. Bartolomé Espejo y Cisneros, que había sido arcipreste en Calahorra, inquisidor en Zaragoza y Barcelona, así como regente de Navarra

 
En su construcción sigue el modelo de iglesias clasicistas desarrollado a  partir de la construcción de la Colegiata de Santa María la Mayor de Antequera, en un estilo manierista bastante severo, que al igual que en la colegiata antequerana no olvida la raíz mudéjar.

La fachada realizada en sillería, presenta una portada con arco de medio punto moldurado con clave resaltada, flanqueado por pilastras que soportan un balcón al que se accede por un vano adintelado y decorado con unas sobrias molduras, sobre esta puerta aparece entre pilastras el escudo de Fray Antonio de Enríquez.

  La torre situada a los pies también fue construida en sillares siguiendo una planta cuadrada, dividida en cinco cuerpos por cornisas de amplio relieve, en el inferior presente dobles pilastras, el cuerpo intermedio se decorta con sillares almohadillados en los ángulos, abriéndose un arco de medio punto en cada uno de sus lados, el cuerpo superior presenta arcos de medio punto donde se ubican las campanas.

         Tiene tres naves, separadas con columnas toscanas que soportan arcos de medio punto con las enjutas decoradas con pinturas de los Apóstoles, las naves están cubiertas con armaduras de par y nudillo, la central y de colgadizo las laterales. La capilla mayor es de planta cuadrada cubierta con bóveda semiesférica sobre pechinas, en el arco triunfal se halla una inscripción dedicada al rey Carlos II, fechada en 1699; en 1775 se realizó el retablo, reformándose el conjunto de la capilla hacia 1884 ampliándose hasta las primeras columnas de la nave.

        

      

        

        

Tiene 1962 metros, 81 centímetros cuadrados.