CASTILLO ÁRABE

La población de Álora corona un pequeño cerro sobre el río Guadalhorce. Las torres de su castillo fueron vigías, en otro tiempo, del trasiego de hombres y mercancías hacia las tierras del interior. 

 

El medio ecológico (caza, agua, protección natural) favorecía esta presencia hasta que los turdetanos de Tartesos y los fenicios descubrieron las grandes posibilidades comerciales de la zona. A estos últimos corresponden los cimientos del castillo, que más adelante aprovecharían los romanos fortificándolo.

 

Durante toda la Edad Media los reyes cristianos intentaron en vano tomar la villa de Álora, que resistía uno tras otro todos los ataques. En uno de éstos murió al pie de las murallas, en 1434, el Adelantado de Andalucía Don Diego de Rivera, trágica noticia que se encargó de difundir el Romancero en el conocido Romance de Álora que se reproduce íntegramente en una placa del Castillo.

 

ROMANCE DE ÁLORA

Álora, la bien cercada,

tú que estás en par del río,

cércote el Adelantado

una mañana en domingo,

de peones y hombres de armas

el campo bien guarnecido;

con la gran artillería

hecho te habían un portillo.

Viérades moros y moras

subir huyendo al castillo;

las moras llevan la ropa,

los moros harina y trigo,

y las moras de quince años

llevaban el oro fino,

y los moricos pequeños

llevan la pasa y el higo.

Por encima del adarve

su pendón llevan tendido.

Allá detrás de una almena

quedado se había un morico

con una ballesta armada

y en ella puesto un cuadrillo.

En altas voces diciendo

que del real le han oído:

  ¡ Tregua, tregua, Adelantado,

por tuyo se da el castillo!

Alza la visera arriba

por ver el que tal le dijo:

asaetárale a la frente,

salido le han al colodrillo.

Sácole Pablo de rienda

y de mano Jacobillo,

estos dos que había criado

en su casa desde chicos.

Lleváronle a los maestros

por ver si será guarido;

a las primeras palabras el testamento les dijo.

  Álora, la Bien Cercada. Así reza el romance fronterizo que en el medievo cantaba las alabanzas de la fortaleza árabe del cerro de las Torres, que tiene en el Barranco el punto de referencia más importante del casco histórico.,

 

 
CASTILLO: Declarado monumento nacional en 1931, se alza sobre el Cerro de las Torres. Se trata de un recinto amurallado del que destaca un arco de herradura único en Occidente. Construido sobre uno de los dos cerros por cuyas laderas se reparte el caserío, existen noticias de su existencia desde los tiempos de los fenicios. El fuerte de los romanos fue destruidos por los visigodos que pusieron el núcleo de la fortaleza, que posteriormente remozarían y ampliarían los árabes, los cuales lo construyen en tres períodos:

·        Durante el “Emirato” se hace la parte más sólida, utilizando materiales más nobles.

·        En el “ Califal” se le da mayor elevación.

·        Durante los “Reinos Taifas” su construcción es más frágil, correspondiendo a esta época la “Torre de la Vela”.

 De la iglesia construida por los Reyes Católicos tras la reconquista (s. XV), sólo se conserva la capilla mayor, con una bóveda gótica o de crucería de la que fue la primitiva parroquia llamada de las Torres. El resto esta totalmente destruido y convertido en cementerio.