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La Real Academia Española, en colaboración con las Academias de la Lengua de
América y Filipinas (22 en total), ha publicado una nueva edición de la Ortografía española. De carácter panhispánico, “apenas
hay en ella novedad de doctrina, pero se recoge, ordena y clarifica toda la que
tenía dispersa la Academia en los últimos tiempos y se refuerza la atención a
las variantes de uso americanas” (pág. XIII). El viejo lema fundacional
“limpia, fija y da esplendor” debe leerse ahora como “unifica, limpia y fija”,
pues la lengua española es un idioma universal que pertenece a más de
cuatrocientos millones de hablantes. Los cambios propuestos por algunos espontáneos reformadores son de difícil
aceptación, pues como ya dijo Nebrija “en aquello que es como ley consentida
por todos es cosa dura hacer novedad”, aunque la Academia no renuncia a futuras
modificaciones, siempre que surjan del consenso entre las veintidós
corporaciones.
La Ortografía es el conjunto de normas que regulan la
escritura de una lengua. De
entre estas normas, vamos a reseñar las que con frecuencia olvidamos, los casos
dudosos y aquellos que presentan alguna novedad.
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El abecedario español tiene 29 letras. Los dígrafos ch y ll se ordenan en los
diccionarios actuales (desde 1994) no como letras independientes, sino dentro
de c y l, respectivamente (chicha
después de cetro, pero antes que cianuro; pulla entre pulir y pulmón). (Pág. 2).
USO DE VARIAS LETRAS:
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La
conjunción y toma la forma e ante palabra que empiece por i (ciencia
e historia), salvo si esa i forma
diptongo (cobre y hierro).(P. 24).
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Es
recomendable la conservación del grupo ps-
(psicología) en todos los casos,
salvo seudo- (seudónimo). Igualmente, se recomienda conservar el grupo -pt- (séptimo, septiembre). (P. 26). Pero es preferible emplear la forma pos- frente a post- (posdata, posoperatorio).
(P. 28).
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La
pronunciación de la x de México, Texas, Nebrixa... suena como j, nunca como ks. Por tanto, léase Méjico,
Tejas, Nebrija... (p. 29).
USO DE MAYÚSCULAS:
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El
empleo de la mayúscula no exime de poner tilde cuando le corresponda (Ángeles, MARÍA). Las mayúsculas de ch y ll
son Ch (no *CH) y Ll (no *LL). (P. 31).
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En
los textos administrativos, las palabras CERTIFICA, EXPONE, SOLICITA se
escriben con todas las letras mayúsculas. (P. 32).
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Empieza
por mayúscula la palabra que sigue a la fórmula de encabezamiento de una carta
(Muy señor mío: Le agradeceré...).
(P. 33). También escribiremos con mayúscula inicial el nombre de las
disciplinas científicas: Biología,
Lengua, Inglés, Electrónica... (p.37), así como las épocas o movimientos: la Antigüedad, el Romanticismo... (p.38).
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En
cambio, se recomienda escribir con minúscula los días de la semana y los meses:
Hoy es martes 12 de octubre (p. 39).
ACENTUACIÓN:
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Aunque
algunos diptongos pueden articularse también como hiatos (por ejemplo, cruel puede pronunciarse cruel o cru-el, in-clui-do e in-clu-i-do, etc.), a efectos de la
acentuación gráfica se considerará siempre que se trata de diptongos (p. 43).
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Dos
vocales iguales seguidas forman hiato y llevará tilde sólo si le corresponde
según las reglas generales: Rociito,
no *Rociíto (p.45).
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Todos
los hiatos formados por vocal abierta átona y vocal cerrada tónica, o
viceversa, llevan tilde. Así ocurre en: país,
había, reír, oír, Raúl, fíe, río, dúo, prohíben, vehículo... (p. 46).
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Los
monosílabos no llevan tilde. A efectos ortográficos, se consideran monosílabas
las palabras cuya única sílaba es un diptongo o triptongo, aunque la
pronunciación parezca indicar hiato. Así ocurre en fie, hui, riais, guion... No obstante, se admite poner tilde a
estas palabras si quien las pronuncia hace hiato y las considera bisílabas: fié, huí, riáis, guión... (pág. 46).
Constituyen excepción a esta regla general los monosílabos que tienen tilde
diacrítica: el/él, mi/mí... (por
cierto, ti nunca lleva tilde).
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Los
demostrativos pueden llevar tilde cuando funcionan como pronombres. La acentuación
solamente es obligatoria cuando exista riesgo de ambigüedad, como en la frase: Esta mañana vendrá/Ésta mañana vendrá
(p. 49). La tilde de las palabras interrogativas y exclamativas sí es
obligatoria: ¿Cuándo llegó? ¡Qué ejemplo!
Le preguntó que quién lo había descubierto (p.50).
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No
es obligatorio poner tilde al adverbio solo,
salvo cuando existe riesgo de ambigüedad: Iré
solo este verano (‘sin compañía’) / Iré
sólo este verano (‘solamente’). (P. 51).
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Las
formas verbales con pronombres enclíticos siguen las reglas generales de
acentuación. Por tanto, no llevan tilde cayose,
pidiole, estate, acabose (como llanas terminadas en vocal); sí llevan mírame, dámelo (esdrújulas). (P. 52).
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Las
palabras latinas usadas en español seguirán las reglas generales: ítem, accésit, ómnibus, referéndum...
Las palabras de otras lenguas, no adaptadas a la nuestra, se escribirán en
cursiva o entre comillas y no se utilizará ningún acento que no exista en su
idioma originario: “catering”, “parking”, “suite”, “baguette”, “soufflé”,
“doping”, “jacuzzi”, “soirée”... Si estas voces se han incorporado a nuestra
pronunciación y escritura, seguirán las reglas generales: guiñol, pizza, récord, sándwich, básquet, best-séller... (p. 53).
(En Premio Nobel, Nobel debe
escribirse sin tilde y pronunciarse como aguda).
PUNTUACIÓN:
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Cuando
el punto se combina con otros signos que también cierran períodos, como los
paréntesis o las comillas, el punto es el que se coloca en último lugar (p.
57).
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Debe
evitarse separar el sujeto y el predicado mediante coma, salvo que medie un
inciso entre ambos (p. 63).
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Los
puntos suspensivos (tres y solamente tres) que señalan enumeraciones abiertas o
incompletas, tienen el mismo valor que la palabra etcétera. Debe evitarse escribir los dos juntos: *etc... , pues es redundancia innecesaria
(p. 68).
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Los
signos de interrogación y de exclamación son dos en cada caso: uno de apertura
y otro de cierre, y ambos son obligatorios en español, a diferencia de otras
lenguas (p. 70).
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En
ocasiones se utilizan los paréntesis o la barra para evitar introducir una
opción en el texto: Se necesita chico(a)
para reparto. Fuera de anuncios, circulares o algunos textos de tipo
técnico, se recomienda evitar este uso, especialmente en documentos
personalizados (p. 73).
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Los
títulos de los libros suelen escribirse en letra cursiva en los textos
impresos; en los textos manuscritos o mecanografiados es frecuente subrayarlos.
Para citar títulos de artículos, poemas, cuadros... se emplean las comillas.
Ejemplos: En la última sala se puede ver “El aguador de Sevilla” de Velázquez.
Cela ha presentado su novela Madera de
boj. (Pág. 80).
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División de palabras al final de renglón:
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Dos
o más vocales seguidas no pueden separarse, ni en diptongo o triptongo (can-ción, averi-guáis), ni en hiato (tea-tro, ve-nía).
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Se
debe evitar dejar una letra sola al final de línea (ami-go, no *a-migo).
(Pág. 88).
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Es
preferible no segmentar las palabras de otras lenguas al final de renglón (Washington), a no ser que se conozcan
las reglas vigentes en los idiomas respectivos.
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Las
siglas, acrónimos y abreviaturas no pueden dividirse al final de renglón (ONU, UNICEF), salvo si se han
incorporado al léxico general y, en consecuencia, se escriben con minúsculas (ra-dar, lá-ser). (P. 84).
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Usos no lingüísticos del punto (p. 89):
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No
se escribe punto ni en los años (1999,
no *1.999), ni en la numeración de
páginas (pág. 1023), ni en los
números de artículos, decretos o leyes (Real
Decreto 1111/1998).
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La
norma internacional establece que se prescinda del punto para separar los millares,
millones, etc. Se aconseja separar las cifras por grupos de tres: 28 441 656. Sí se acepta el punto para
separar la parte entera de la decimal: 3.1416,
aunque en este caso se recomienda la coma: 3,1416.
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Para
separar las horas de los minutos puede utilizarse el punto o los dos puntos: 14.45 h o 14:45 h (obsérvese que la abreviatura de la palabra horas -h- no lleva ni punto ni -s,
salvo que la abreviatura sea la última letra de la frase y pongamos punto final
o punto y seguido: El autobús llega a las
8.25 h.).
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En
Matemáticas, el punto -colocado siempre a media altura- indica multiplicación y
alterna con el símbolo tradicional en forma de aspa.
ABREVIATURAS (pp. 94-96):
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Las
abreviaturas tienden a escribirse con mayúscula o minúscula inicial de acuerdo
con la escritura de las palabras que representan: S.M. (por Su Majestad), pág. (por página). Pero hay numerosas excepciones (así que mejor consultar el
Apéndice 1 de este libro).
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Por
regla general, se escribe punto tras ellas: etc.,
pero también hay excepciones (no llevan punto los elementos químicos: H, O..., ni las unidades de medida: g, km... , ni los puntos cardinales: N, S...). En algunas, la barra oblicua
sustituye al punto: L/, ch/, ...
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No
pierde la tilde si la vocal acentuada aparece en la abreviatura: admón., pág., Cía., teléf., ...
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Las
abreviaturas formadas por letras voladas llevan punto antes de dichas letras: D.ª, Sr.ª (o Sra.), M.ª, etc. (La
volada puede subrayarse). Nunca lleva letra volada el número romano (II Congreso, no *IIº).
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El
plural de las abreviaturas formadas por una sola letra se puede expresar con la
duplicación de la misma: ss. (siguientes), pp. (páginas), vv. (versos).
Si tienen más de una letra, forman su plural añadiendo –s o –es: vols. (volúmenes), Sras. Pero el
plural de pta. no es *ptas., sino pts. Y el de Vd./Ud. es Vds./Uds. En letras
voladas, la –s va volada: n.os
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Los
símbolos de los elementos químicos y de las unidades de medida son invariables:
2 C (dos carbonos), 25 km (no *kms).
Real Academia Española: Ortografía de la Lengua Española, Madrid, 1999, Espasa-Calpe.
NOTA: También se ha publicado el libro Ortografía
de uso del español actual, de Leonardo Gómez Torrego, SM, 2000, más
completo y con más casos dudosos resueltos que el de la propia Academia.
Imprescindible.