Un mus en el "Beni"
Autor: Paco Gómez (Jefe de Estudios y Profesor de Sistemas Electrónicos)

 
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Solía ir al "Beni". No de forma regular pero de vez en cuando lo necesitaba. Cuando el trasiego diario me sobrepasaba y sentía un peso insoportable sobre mi alma sabía que había llegado el momento. El "Beni" era un bar normal durante el día. Incluso cuando un neófito llegaba a primera hora de la noche no era capaz de distinguirlo de otro garito cualquiera. Pero un iniciado notaba la diferencia. Un iniciado sabía que entraba en un espacio de paréntesis, un submundo del arrabal en donde uno podía departir amigablemente con los antiguos colegas del barrio. Cuando el primer "DYC" con tónica resbalaba por la garganta se empezaba a percibir una densa neblina imposible de atisbar si estabas sobrio. Aquella noche no era diferente en el "Beni", como siempre.

Poco tardamos en poner el tapete sobre la mesa de la esquina. Escoltados por cuatro pelotazos, decidimos jugárnoslos en una partida de mus. El ambiente es mágico. Los juegos van pasando según suenan los Doors, Pink Floyd, Eric Clapton, Deep Purple... El estrés acumulado se me escurre por la piel y cae a plomo hacia el suelo. En el último juego yo soy mano y cojo solomillo. Veo a mi contrincante de la derecha que pasa treinta y una a su compañero, decido darme una corridita. El engaño funciona y ante mi disimulada risa cortan el mus. Les aguanto a grande, paso a chica, veo los pares y paso a juego sólo hasta que me echan diez y cierro. Ponemos las cartas sobre la mesa, no hace falta ni contar, sólo con lo mío nos hemos salido y ganamos la partida. Apuro el último güisqui y el reloj marca las cinco de la mañana. Todavía me dura la risa cuando miro a los que han perdido, les hemos dado la grande.

El "Beni" se va apagando muy lentamente. La música ya no suena como antes y en el garito quedamos cuatro. La mágica neblina se ha tornado en humo de tabaco y huele a alcohol y a humedad. Me alejo bajo la penumbra de las farolas que, lejos de alumbrar, crean un ambiente espectral. Oigo un grito y al volver la cabeza veo al "Chino" con la pierna metida en una alcantarilla mal tapada, rápidamente paro a un taxi. Estoy algo borracho en urgencias mientras curan a mi colega de mus, pero no importa. El lunes iré a trabajar con otro espíritu.