Penélope o yo
Autor: María Susana Morón (Escritora)

 
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Siempre tuve una predilección especial por esa casa aún antes que él se mudara allí.Creo en los lugares poblados de duendes.En este caso los elfos me sonrieron desde que comenzó mi relación con el dueño de casa.Esa combinación de olor a cigarrillo,madera y libros fue letal para mis emociones.Sucumbí a su encanto.Llegó un momento en el que no me resultaba fácil darme cuenta de si el formaba parte de la casa o ésta era una parte de este hombre singular.
Era un solitario que solía estar acompañado en algunos momentos y lo fascinante fue formar parte de los momentos y parte esencial.Teníamos una relación extraña,libre y sin embargo dependiente en lo emocional.
A mí me gustaba mirar el patio,el jazmin celeste,las enredaderas,los rododendros.Me apostaba frente a la ventana del living de mi casa y desde este observatorio controlaba las idas y venidas de él.sabía la hora a la que llegaba por la noche,cuando escuchaba música o leía con la luz amarillenta de la lámpara de pie del salón.De acuerdo a la posición de las cortinas uno podía imaginar un montón de posibilidades que sucedían en esa privacidad inquietante.
Todo anduvo a los sobresaltos pero bien,hasta que llegó una mujer que poco a poco se apoderó de su vida.

Penélope empezó a tejer.

Era de una fealdad notable.siempre a cara lavada,desmelenada y mal vestida,llegó como un huracán calculado y encontró la forma de abandonar lo que parecía ser su inagotable soltería.A él lo conquistó por su eficiencia en el arte de hacer negocios y ganar dinero.
La desolación se apoderó de mi.De un plumazo esta mujer había destrozado mi extraña ilusión,mi contento cotidiano y aquella emoción de los encuentros imprevistos.La casa fue volviéndose gris,los duendes dejaron de percibirse.


Penélope tejía con frenesí...

Ella instaló un lavarropa en el patio debajo de un alero;allí pasaba gran parte del tiempo.El dejó de escuchar ópera,de leer hasta tarde...
Las plantas se pusieron mustias,cada día más tristes;estuvieron a punto de secarse todas a la vez,lo cual era asombroso.El engordó y dejó de tener esa expresión tan soñadora que lo hacía interesante.
Por mi parte me cerré a cualquier otra posibilidad de ilusión o seducción.Después de un largo silencio volvimos a vernos,me anunció que se irían a una nueva casa mucho más grande construida en un barrio alejado.Y se fueron....

La tela de Penélope estaba terminada.Cabía usarla o destejerla...

El patio se llenó de hojas,papeles y cosas que llevaba el viento.Pero gradualmente las plantas se fueron recuperando.Llegó un momento en que si bien se notaba que era una vivienda deshabitada,el jardín descuidado se veía lleno de vida.
Me alegré ,sentí que mi corazón recobraba un poco de paz.Y entonces,un día cualquiera él volvió...