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Siempre tuve una predilección especial
por esa casa aún antes que él se mudara allí.Creo
en los lugares poblados de duendes.En este caso los elfos me sonrieron
desde que comenzó mi relación con el dueño de casa.Esa
combinación de olor a cigarrillo,madera y libros fue letal para
mis emociones.Sucumbí a su encanto.Llegó un momento en el
que no me resultaba fácil darme cuenta de si el formaba parte de
la casa o ésta era una parte de este hombre singular.
Era un solitario que solía estar acompañado en algunos momentos
y lo fascinante fue formar parte de los momentos y parte esencial.Teníamos
una relación extraña,libre y sin embargo dependiente en
lo emocional.
A mí me gustaba mirar el patio,el jazmin celeste,las enredaderas,los
rododendros.Me apostaba frente a la ventana del living de mi casa y desde
este observatorio controlaba las idas y venidas de él.sabía
la hora a la que llegaba por la noche,cuando escuchaba música o
leía con la luz amarillenta de la lámpara de pie del salón.De
acuerdo a la posición de las cortinas uno podía imaginar
un montón de posibilidades que sucedían en esa privacidad
inquietante.
Todo anduvo a los sobresaltos pero bien,hasta que llegó una mujer
que poco a poco se apoderó de su vida.
Penélope empezó a tejer.
Era de una fealdad notable.siempre a cara lavada,desmelenada
y mal vestida,llegó como un huracán calculado y encontró
la forma de abandonar lo que parecía ser su inagotable soltería.A
él lo conquistó por su eficiencia en el arte de hacer negocios
y ganar dinero.
La desolación se apoderó de mi.De un plumazo esta mujer
había destrozado mi extraña ilusión,mi contento cotidiano
y aquella emoción de los encuentros imprevistos.La casa fue volviéndose
gris,los duendes dejaron de percibirse.
Penélope tejía con frenesí...
Ella instaló un lavarropa en el patio debajo de
un alero;allí pasaba gran parte del tiempo.El dejó de escuchar
ópera,de leer hasta tarde...
Las plantas se pusieron mustias,cada día más tristes;estuvieron
a punto de secarse todas a la vez,lo cual era asombroso.El engordó
y dejó de tener esa expresión tan soñadora que lo
hacía interesante.
Por mi parte me cerré a cualquier otra posibilidad de ilusión
o seducción.Después de un largo silencio volvimos a vernos,me
anunció que se irían a una nueva casa mucho más grande
construida en un barrio alejado.Y se fueron....
La tela de Penélope estaba terminada.Cabía
usarla o destejerla...
El patio se llenó de hojas,papeles y cosas que
llevaba el viento.Pero gradualmente las plantas se fueron recuperando.Llegó
un momento en que si bien se notaba que era una vivienda deshabitada,el
jardín descuidado se veía lleno de vida.
Me alegré ,sentí que mi corazón recobraba un poco
de paz.Y entonces,un día cualquiera él volvió...
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