Reo o guardián
Autor: Paco Gómez (Jefe de Estudios y Profesor de Sistemas Electrónicos)

 
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Se encontraba solo en aquella habitación angosta que olía a moho, a tabaco y a humedad. Nunca debió acudir a esa cita pero el transcurrir de los acontecimientos no puede adivinarse a priori. Ahora deseaba más que nadie que pasaran las horas que, sin embargo, parecían haberse atascado en el reloj.

Cuando ya casi había perdido la noción del tiempo, tras la puerta, apareció un hombre con el sol a su espalda. Su figura negra se silueteaba bajo el umbral del portalón podrido. Con su mano puesta por encima de los ojos ejerciendo de visera, comprobó que el que se dirigía hacia él era de mediana estatura.

Y de pronto, su perspectiva cambió. Ahora se vio avanzando hacia el pobre diablo que estaba atado como una alimaña a la argolla de la pared. Se protegía los ojos de la luz y apestaba como consecuencia de haberse hecho sus necesidades encima.

Cuando despertó, analizó el sueño, comparó las dos perspectivas. Supo de manera irracional que era mejor ser reo que guardián. No supo explicarse a sí mismo el por qué.