Autor: Carlos Alberto Ponferrada Almagro (Escritor)

 
Google

Cinco

Aclamada reina republicana y socialista en votación secreta, sólo dos votos por detrás de él, ambos renunciaron, él en favor de ella, ella en favor de nadie, conque una medianía llegó al poder, cuando el poder era tangible, era efectivo y no era un mero lleva y trae papeles al director de cada centro de trabajo o de estudios. Cuando el poder era facultad de quien era electo. Un ejemplo más de que la Izquierda y el Republicanismo, de la mano, ganaban por goleada pero perdían el poder de forma clamorosa por su profunda división. Una muestra más de aquellos convulsos años en que el aznarismo, la dictablanda de José María Aznar dividía y vencía.

Recordó traumatizado este lejano incidente en posteriores situaciones, cuando el poder era poder político y no un mero subir y bajar pieles al jefe, ya me entienden, un mamporrero de caballunos mandos del repugnante sufragio censitario que se impuso con fuerza en otras instancias, como la universitaria, por desgracia, delenda est democratia. Llegó a salirse del local electoral antes de cada votación para nunca participar ni ser nunca aclamado, dando un corte de mangas de corte anarquista a cada electo con intencionalidad de aprobar sí o sí. Le sabían de la Confederación Nacional del Trabajo, aunque se quitase de la central comunista años ha. A decir verdad, sólo parcialmente, él sí creía en el veredicto de las urnas, y simpatizaba abiertamente con el Partido Socialista Obrero Español y su sindicato hermano, la Unión General de Trabajadores, debido a cosas y circunstancias de la vida y del empleo.

Como ya digo, recordó este lejano incidente en una última votación, la última en que recordaba que el electo o electa tendría poder político, por ley al año siguiente sería vaciado este cargo de representante colectivo de poder. Advirtió que desconocería la votación si un solo voto se dirigiera a él, esgrimiendo su condición de militante del Partido Socialista y de su sindicato hermano, así como de secretario de mesa electoral al ser el segundo en edad. Dicho esto, comenzó la votación, la primera que recordaba en que nadie se abstuvo desde que el mundo era mundo. Se hizo segunda vuelta, hubo una clara ventaja a favor de la más carismática aunque él votara a su contrincante. Quedaron por tanto, representante primero y segundo. Respiró aliviado: en una tercera votación todos serían electores y elegibles y corría el riesgo de ser electo, era un leve riesgo pero existía.

Lo llamaban a aquello, a secas, la Fábrica. Había algunos afiliados a sindicatos o partidos socialistas o comunistas, pero la mayoría, "maioria silenciosa" como la llamase el General Antonio Da Spínola, cabeza visible de la Revoluçao dos Cravos del país vecino, era abiertamente socialista...había algún simpatizante de derecha, pero no había ningún ultra derechista por suerte. Sólo había un ultra izquierdista, convenientemente aislado por los demás, así era la fuerza de las cosas y la Grandeza de la Democracia, un militante anti nuclear en un trabajo en que se manejaban isótopos y radiaciones...una verdadera incongruencia. Mi postura con respecto a aquél trabajo no era tibia precisamente. Tomo la primera persona, la paz y la palabra en este correlato: yo era el secretario de aquella mesa, yo soy el que hace correlato. Había ido a la Fábrica a olvidar, a olvidar incidentes anteriores, sabiendo lo que me traía entre manos. No es que yo abrazase de pronto la fe nuclear, pero nunca había sido abiertamente anti nuclear, a pesar de las fuertes presiones sufridas por correligionarios. Había mantenido una calculada ambigüedad siempre hasta meterme en lo que quería. Había comenzado Físicas sin mucho éxito. Era volver a empezar. En Física, salvo algún heroico resistente, había fascistas, predominantemente, hijos de papá que llegaban ampliamente a fin de mes y se permitían filosofar haciendo su de rerum natura particular.

Tras esta toma en primera persona, prosigo. No pretendo de esto hacer la cita de Cervantes con su semejante musulmán, Cide Hamete Benengeli, en un mercadillo...

Una vez propuse a la primera representante, si salía de ésta (me une una excelente relación con ella, es muy controvertida pero como a mí nunca me ha hecho nada malo, no puedo hablar mal de ella, sino bien), ser, medio en broma medio en serio, "ser tu viceführer".
-¿Y eso que es?
-Nada, que como eres alta, rubia y aria, eres el Führer y me voy a hacer tu acólito con la cosa de que soy bajito, castaño, calvo y encima chucho...
Empezó a reír abiertamente.
-¡Arrea! Tú lo que quieres es otra cosa...
-Es un juego peligroso y quema, amiga, no es por falta de ganas...
-No, si no es el poder lo que quieres...
-Perdona.
-No es ninguna molestia, pero no debo hacerlo aunque no sea falta de ganas...
Habíamos trabado inteligencia.

Cinco punto uno

Eran tiempos convulsos, antes de la clamorosa victoria por Mayoría Amplia del Nueve de Marzo, la Segunda Revolución Social en que los españoles hostigamos a las hordas derechistas. Entonces el Gobierno de España, democráticamente elegido por la fuerza de las urnas y la formación social intentaba a cada paso, sin éxito, ser derrocado por aquellos que nos introdujeron en una guerra sin éxito, incivil, que aún continúa con su goteo incesante de muertos, y que a día de hoy sigue produciendo víctimas, sangre, polémica y sufrimientos innecesarios a pesar de descolgarnos convenientemente del Cuarteto de la Muerte de las Islas Azores, atlantista, en la polémica foto de allende los mares. La que nos provocó que doscientos dos personas murieran, Unión Hijos del Pueblo, y casi dos mil personas fueran heridas, todavía una está en coma profundo a estas horas que redacto.

Ahora estamos en un proceso post transición, hubo que hacerla para alejar el fantasma derechista de una nueva guerra civil, en que los ciudadanos y la República tomamos la palabra, disguste a quien disguste.

Trabé inteligencia un año y medio antes de la Mayoría Amplia, que nos volvieron a achacar suciamente al asesinato a quemarropa de dos guardias civiles desarmados y al de un trabajador de autopista, como siempre la incendiaria y reaccionaria derecha de este país, Bocanegra, Pujalte, Acebes, Zaplana, Rajoy, Aguirre, el Lámela al Poder...con una chavala morena, delgada, sencilla, buena persona. Fuimos al bar más cercano a tomar café. Insistí en invitarla.

Se desternillaba con cada ocurrencia mía, me justifiqué en que se acercaba San Viernes. Me dijo que estaba absolutamente loco y que me parecía mucho a su tía en su defensa acérrima del Partido Socialista, solo que yo sí admitía abiertamente ser rojo y mi admiración por Largo Caballero y Stalin. Me dijo que no era del Madrid ni de coña y que ella era del Barça, para chincharla le dije que el Madrid iba al cielo y el Barça a regional preferente, que no iba muy descaminado ese día en que desde el cielo Juanito, Puskas y otros nos animarían a marcar 40 goles a cero al Barça.

Se quedó floja de la risa, se llevó un dedo a la sien mientras me miraba y se reía. Al menos supe que le caía bien.

Seis

Se acercaban las elecciones, un lameculos profesional se encargaba de prometer cosas que jamás cumplió y prometernos el oro y el moro si le votábamos. Aun así, aun alcanzase la mayoría absoluta, no, no confié en él, el sentido de mi voto fue hacia una compañera a la que sacaba dos años de edad y a la que sabía claramente alineada con el Partido Socialista, socialista de la cuna a la tumba. Jamás dije a quién voté aquella vez. Barruntaba explosión dañina cada vez que era preguntado por mi voto.

Aquel chaval, se decía abiertamente marxista pero la verdad vivía en zona céntrica, no circunstancialmente o dejándose casi más de la mitad de sus ingresos, sino porque era básicamente un hijo de papá, y estaba muy bien situado socialmente, nunca debí tirar la toalla en mi sueño de marchar a Cuba y no regresar de allí...él alegó convenientemente motivos políticos que no existían, cuando hay pruebas objetivas de que en Cuba sí hay socialismo de rostro humano, sobre todo desde que gobierna abiertamente Raúl Castro Ruz con la fuerza de las urnas, el poder y legitimación que la inmensa mayoría de los cubanos y cubanas le han concedido. Aunque, de desarrollarse mi criterio, no hubiera conocido a la Capitana de Abril que efectuó con la sola fuerza de su personalidad, la Guerra necesaria que mi corazón necesitaba, la Mujer con mayúscula a la que le debo recoger los trozos de mi dignidad, dispersados en una onda expansiva a causa de otra, y tomar de nuevo partido hasta mancharme. Ese Grándola Vila Morena que creo también necesario en mi Nación y no sólo en Lusitania o en mi corazón antes tornadizo, caprichoso y anárquico.

Nunca confié en él pero nunca se lo dije abiertamente sino a aquella mujer que se confesaba en cuerpo y alma mi Hermana, que me describió hace no mucho el Hermano Mayor que ella no tiene. Es la mayor de sus hermanos, como yo soy el menor de sus hermanos.

Nunca, nunca confíes en dictadores, los dictadores se liberan sólo ellos.