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- Mi teoría es que somos como un programa de televisión y Dios es un televidente con un control remoto de millones de canales -de allí su omnisciencia-. Cuando el programa deja de ser redituable y se desgasta en sus fórmulas, pues es sacado del aire; es ahí cuando te mueres. Y es verificable, fíjate: los programas más populares son los que incluyen violencia, sangre, sexo, escándalo , y ¿quiénes son los que más y mejor viven? Pues los más violentos, los más escandalosos, los más sanguinarios; véase políticos, dictadores, gente de la farándula, millonarios La clave es entonces hacer que tu programa sea siempre atractivo para El Televidente. No quiero que me borren así que necesito hacer algo impactante. En éste episodio, por ejemplo, yo saco la Walther que llevo en el morral y le disparo a mi mejor amigo, o sea a ti, y luego le vuelo la cabeza a todos los que están en éste bar, ¿me sigues? - Me parece que ya he visto muchas versiones de esa serie. - ¿Sí? ¿Y murieron los protagonistas? - Diego, ¿pero en qué mundo vives! Se suicidaron después de armar el jaleo. - Mal asunto Quiere decir que el tema está trillado y que el tipo ya está cansado de sicópatas... Hay que darle algo más. - O todo lo contrario. ¿Por qué no haces la versión masculina de la Madre Teresa de Calcuta? Sería como un refrito de una serie antigua; podría gustarle. - No sé Los payasos entraron al bar. Coloridos, bailaron sobre las mesas derramando las bebidas en medio de una fanfarria circense que aturdía. Con bromas pesadas, lograron que los presentes pasaran del estupor al odio, desatándose un combate delirante. El humo del cigarrillo se marchó del local al aleteo furioso de los puñetazos que iban y venían; los globos multicolores atosigaban el techo y Diego, en el suelo, con el labio sangrante, entre la borrachera de diez cervezas y un golpe de zapato gigante en las pelotas, pensó que estaba en una fiesta piñata. Fue entonces cuando una cara blanca, con bola roja en la nariz y rizos verdes, se plantó frente suyo y le apuntó con una pistola Walther que había encontrado en un morral abandonado en el suelo. "Caray, -pensó, antes de que su programa fuera
cancelado- ¿por qué no se me ocurrió esto a mí?"
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