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Comienza el otoño, este año, con las anheladas
lluvias, que nos auguran provechosas vivencias, ¡eso esperamos!
Es el momento para disfrutar de innumerables actividades, con buenos paseos
por las bellas sierras gaditanas, o bien, perdernos por bosques de alcornoques
y quejigos en busca de las codiciadas "Amanitas Cesáreas".Si
la lluvia nos lo impide, es también un buen momento para leer un
buen libro mientras escuchamos su tintineante melodía. O bien,
si tenemos la oportunidad de movernos un poquito por estas sorprendentes
tierras andaluzas, podemos visitar Sevilla.

Fachada de la
Iglesia del Hospital
De todos los rincones y lugares maravillosos que esta ciudad preserva,
hay uno que especialmente me deleita, es el Hospital de la Caridad. Lo
descubrí de la mano de una fantástica profesora, Concha
Félez, que animosa, se lanzó en la aventura de viajar con
sus alumnos, de Historia de Arte, desde Granada. De ese viaje memorable
permanecen muchos recuerdos, pero sobre todo, sobreviven esos lugares,
desafiando al tiempo con su inmortal belleza. El Hospital de la Caridad,
del que seguiremos hablando en otros números, merece la pena visitarse,
no solo por la joya que es en si mismo, quizás sea uno de los programas
iconográficos más completos y mejor conservados del Barroco
Andaluz, sino porque, además, en este mes de Noviembre nos brinda
la oportunidad de visitar una interesante exposición de pintura,
"Sorolla y sus contemporáneos", procedente del Museo
Nacional de Bellas Artes de la Habana.
En ella, tendremos la oportunidad de sumergirnos en diferentes lenguajes
pictóricos, desde el modernismo de Santiago Rusiñol y de
Anglada Camarasa con su exaltado uso del color; observar los retratos
psicológicos llenos de simbolismo de Ignacio Zuloaga o embargarnos
de esa particular atmósfera mediterránea impregnada en los
cuadros de Joaquín Sorolla, el maestro del brillante colorido y
la luminosidad y también descubrir bellos paisajes a través
de otros pintores formados en el taller de este último maestro,
como José Mongrell, Julio Vila Prados, Manuel Benedito y Francisco
Pons Arnau.
En definitiva es una oportunidad para conocer una colección de
pinturas de un grupo de notorios artistas que, navegando entre dos siglos,
nos legaron el retrato de una España que comenzaba con tímidos
pasos su camino a la modernidad.
Selección de Obras:
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Santiago Rusiñol.
Almendros en flor en Mallorca (1902). Museo de Bellas Artes de la
Habana.
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Ignacio Zuloaga.
Juan Belmonte.
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Joaquín
Sorolla. Niños en la playa (1910). Museo del Prado. Madrid.
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Joaquín
Sorolla. Niño comiendo sandía (1920). Museo de Bellas
Artes de la Habana.
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