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VISITA TURÍTICA POR LA RUTA DE
LOS PUEBLOS BLANCOS
Buenas vistas, buenos restaurantes, como consecuencia buena gastronomía, historia, cultura, mar, mucho mar, aire, monumentos, iglesias, lugares de acampada, museos, en fin, todo lo que necesitas para relajarte y olvidarte de lo cotidiano. He creído conveniente hacer un poco de repaso, centrándonos paso a paso, en cada uno de estos pueblos que forman la ruta de los llamados "pueblos blancos", que, como indica su nombre, son blancos por pureza, en donde su zona geográfica nos invita a conocerlos, así como sus costumbres, que seguro te contagiaran su magia, y te harán volver... JEREZ DE LA FRONTERA
El terreno, en su mayoría, es buena campiña y está regado por los ríos Guadalete y Majaceite, además de los arroyos Empredanillos, Paparratones, de la Estera, de la Palma, Guadajabaque, de la Alcantarilla, de Carrillo, Caño de la Romanina, del Pilar de Gibalbín, Dulce, de los Bujeos, de Cabaña, de las Isletas, del Amarguillo y del Infierno; como también las gargantas de Hortela, del Caballo, de la Miel Morena, del Saltillo y de Guerra. El río Majaceite alimenta las importantes presas de los Hurones y Guadalcacín, ambas utilizadas para el riego y muy especialmente la primera para abastecimiento de agua a numerosas poblaciones de la bahía gaditana. Disfruta de una excelente temperatura que oscila entre
los 16 y los 27 grados. Administración eclesiástica Por medio de la Bula Archiepiscopus Hispalenses, El Papa Juan Pablo II creaba el 3 de marzo de 1980 la Diócesis de Jerez, que comprende todas aquellas poblaciones de la provincia de Cádiz que hasta aquella fecha habían pertenecido a la archidiócesis de Sevilla. Abarca la Diócesis Jerezana una extensión de 3.218 km2. y una población superior a los 400.000 habitantes, con 26 municipios y 79 parroquias. Su primer y actual obispo es el arcense Rafael Bellido Caro. Nota de interés para la visita a Jerez La ciudad de Jerez ofrece al visitante cuatro importantes
puntos cardinales: EL FOLKLORE En el terreno del folklore, pocas ciudades andaluzas
pueden distinguirse con una gama tan completa en palos del cante y variedades
de baile como Jerez. Es baile y cante alegre, pero su mensaje lleva incluído un sentimentalismo que rivaliza con la fiesta. Han sido y son muchos los jerezanos que se han pasado a la historia como magníficos intérpretes de este baile autóctono de la ciudad, como el Gloria y Terremoto, sin olvidar a cantaores de otras tierras, como Pastora Pavón "Niña de los Peines", Fernanda y Bernarda de Utrera, la sanluqueña María Vargas, la Perla de Cádiz o Rosalía Ortiz. Entre cantaores no podemos exceptuar a Antonio Mairena, Manolo Caracol, Beni de Cádiz, Antonio Núñez "Chocolate", "Jarrito", Gaspar Fernández... En el baile es figura mítica el nombre del jerezano "Paco Laberinto". Para "estudiar, investigar, recuperar, conservar, promocionar, defender y divulgar el arte flamenco", se creó el 24 de septiembre de 1958 la Cátedra de Flamencología y Estudios Folkloricos Andaluces, que fue autorizada por el Ministerio de Educación y Ciencias el 23 de diciembre de 1972. Esta importantísima entidad flamenca ha organizado distintos festivales y certámenes de su género, tanto en Jerez como en las capitales de la provincia y de la Nación, además de colaborar con la Excma. Diputación Provincial en el programa "El flamenco es tuyo", encaminado a llevar a los escolares de la provincia un acercamiento de las raíces folkloricas de su tierra. La Fundación Andaluza de Flamenco, instalada en el remozado Palacio Pemartín, está dotada de fonoteca, biblioteca, sala de exposiciones y proyecciones y cuantas exigencias se puedan ocurrir a los estudiosos del flamenco. Sus actividades están amparadas por el Patronato formado por el Ayuntamiento Jerezano, Diputación Provincial, Junta de Andalucía y Caja de Ahorros de San Fernando. EL VINO Jerez estriba en sus famosos vinos, como sus vinos ostentan con orgullo en el mundo entero, el nombre de esta ciudad. Ya eran famosos en tiempos de la dominación romana. En todo tiempo ha sido llamada Jerez "la ciudad del vino", o "la Cátedra del vino". De la importancia que se le ha dado en otros países puede ser muestra el diálogo que mantiene Falstaff con Juan, en la obra teatral de Shakespeare, "Enrique IV".
El vino por excelencia de Jerez es el fino, que tiene color pajizo, pálido y muy seco. Ronda los dieciséis grados y tiene un aroma delicado y punzante que le hace ser el príncipe de las reuniones y las fiestas. El abocado es el vino resultante de adicionar a un oloroso una porción de dulces y se emplea para iniciar el "copeo", a cuya práctica llaman los buenos catadores "hacer bouquet". También para iniciar el "copeo" se utiliza el oloroso, que es otro de los vinos fundamentales de Jerez. Su nombre deriva de su penetrante aroma, que en vez de punzar, empapa el olfato. Tiene un color oscuro y su sabor es seco y sustancioso. Presenta una graducación de dieciocho a veinte grados, pero su envejecimiento puede llevarlo de los veinticuatro a los veinticinco. El amontillado es otro de los tipos de Jerez, con un color medio entre topacio ámbar. Es muy seco, olor incisivo y mayor graduación que el fino. El amoroso es el mismo oloroso cuando deja una dulcedumbre en el post gusto. Cuando los vinos carecen de aroma se dice que están apagados, y cuando son dóciles para tomar las características plenas de otros caldos más añejos, se dice que son vinos blandos. Los vinos chicos y crudos son aquellos llamados tardos, porque denotan muy poco adelanto en la crianza, y el dulce es no de los grandes tipos de Jerez que están intensamente azucarados. Los vinos duros son aquellos que no se adaptan a tomar las carácteríticas de otros, particularidad que también denotan los llamados vinos firmes. Los generosos tienen mayor graduación alcohólica y están añejados y constituídos por un penetrante aroma. El moscatel es uno de los subtipos de Jerez, documentado ya en el año 1513, y que parece provenir de la raíz italiana "busco" (= almizcle). De parecidas características es el llamado Pedro Jiménez, por el nombre de una variedad de uva que parece fue traída desde las orillas del Rin a las del Guadalete por Meter Siemens, soldado del emperador Carlos I. En las mañanas frías los jerezanos acostumbran a degustar los llamados "toritos" y "morenitas". El primero es una mezcla de brandy y oloroso seco, y la segunda de oloroso seco y dulce o fino. También tiene fama Jerez por su exportación de blandís desde mediados del SABIH. Los vinos, tanto de Jerez, como del Puerto de Sta. María o Sanlúcar de Barrameda, ciudad famosa por la crianza de la manzanilla, que es un vino muy pálido, ligero al paladar, de aroma punzante, con graduación de unos dieciséis grados y formadas por un 17 % de alcohol en volumen, están amparados por el Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen "Jerez-Seres-Sherry". No hay fiesta andaluza donde no sean los primeros protagonistas los vinos, los cantes y los caballos de Jerez. EL ARTE Son numerosos los edificios que se pueden recorrer, admirando su valía artística en Jerez. Entre los primeros podemos citar el antiguo Ayuntamiento, que labraran en 1575 Andrés de Ribera, Diego Martín de Oliva y Bartolomé Sánchez. Es ejemplar único del renacimiento florentino y en su fachada se pueden ver las estatuas de Hércules y Julio César. También de Andrés de Ribera es la mayor monumental fachada plateresca de la Cartuja de Nuestra Señora de la Defección, fundada por el caballero Álvaro Overitos de Bálteo en 1468 y situada a unos cinco km. de la ciudad en dirección a Medina Sidonia. Es un monumento digno de visitar, puesto que la grandeza arquitectónica de la fábrica de la Iglesia y de varios claustros góticos le hace figurar entre los más importantes de la provincia.
Se conservan varios trozos de las murallas que ceñían a la ciudad cuando la conquistó en 1264 don Alfonso el Sabio. Muchos de los lienzos están cubiertos por edificaciones posteriores. Tenía por entonces Jerez las puertas de Santiago, de Sevilla, de Rota, y del Real, además de algunos portillos como los de Ancha y Proveerá. Aún puede admirarse el torreón o avanzada llamada de Rota o de Riquelme, por haber sido cedido por el Rey conquistador a don Beltrán Riquelme en 1264. El Alcázar, que fue tomado por primera vez por el Rey Sabio en 1255, se encuentra muy restaurado. Se recuerdan en él la valerosa hazaña de defensa que realizaron su alcalde Garay Gómez Carrillo y el Alférez mayor Fortín de Torres, en el asedio de 1261. La actual catedral está construida sobre la planta de la mezquita que el Rey Sabio consagró bajo la advocación de San Salvador. Es una obra de estilo barroco y de gran monumentalidad. La torre, despegada del edificio, es el aprovechamiento de un antiguo alminar. El interior del templo, conceptuado en cinco naves, guarda una buena escultura del Santo Cristo de la Viga (Siglo XIV), un crucificado atribuido a José de Arce, una Inmaculada de Jácome Bacará y un lienzo de la Virgen niña, atribuido a Turbarán. La parroquia de San Miguel es la edificación religiosa más importante en el terreno artístico, de estilo gótico florido, formada de tres naves cuyas bóvedas y pilastras están exornadas con exquisito gusto. El retablo mayor es unos de los más valiosos de la provincia y es obra documentada de Juan Martínez Montañés y su discípulo José de Arce (SABIH). Se dice que la Iglesia de San Marcos está construida
sobre el solar y resto de una mezquita. Es de estilo gótico tardío
que forma una sola nave. El Real Convento de Santo Domingo destaca por su claustro (hoy de propiedad municipal). Su interior guarda ricas tallas en piedra madera. El Convento de Ntra. Sra. de la Merced, patrona de la ciudad, es el relicario de la imagen gótica más venerada por los jerezanos (SI-XIV). EL CABALLO Los primeros caballos que llegaron al continente americano
fueron de Jerez y están documentados juegos de cañas en
la ciudad de Méjico en 1529.
El caballo jerezano es también conocido por "cartujano", por proceder del ya citado cenobio de la Cartuja de Nuestra Señora de la Defección. La belleza de estos caballos tiene su aditamento en la feria de Jerez en sus famosos tiros o enganches de carruajes de los más vistosos coloridos. En los enganches jerezanos se invierten desde uno a ocho caballos, a los que se adornan con sus cascabeles, cabezales y mosquetas de madroños. OTROS DATOS DE INTERÉS En la visita a Jerez no se debe olvidar la de un museo excepcional: el de los relojes, con interesantes piezas procedentes de los más ricos palacios europeos, instalado en el edificio conocido por "la Atalaya". En el Circuito Permanente de Velocidad, a 10 Km. de la ciudad, camino de Arcos, con una longitud de 4,218 Km. y un ancho de pista standard de once metros, se dan cita importantes competiciones a lo largo de todo el año. La Semana Santa de Jerez está considerada como una de las mejores de Andalucía y, en líneas generales, tiene la grandiosidad de la Semana Santa Sevillana.
Hoteles que recomiendo son: El "Jerez", "Royal Sherry Park", "Avenida"; y de reciente construcción dentro del campo de fútbol, "AC hoteles". |
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