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Me proponían como tema para esta nota el tema ¿Qué
hacen los pobres en verano? Y yo contesto: Lo mismo que el resto del año.
Se joden. De octubre a marzo se joden con calor. De abril a septiembre
se joden con frío. Y según el tiempo en que lleven en la
pobreza, porque ahora hay muchos debuts diarios, ya que este modelo
va desplumando clase media sin prisa y sin pausa y según la antigüedad
es el grado de resignación pero todos, absolutamente todos, convenientemente
anestesiados por la TV donde la cantidad de improvisados y/o aviesos inundan
la casa de idiotez y chatura intelectual rayana en la locura, acentuada
en esta época del año y con el fútbol como razón,
modelo y proyecto de vida (que para ser coherentes deberían proponer
a los dueños de la cadena cuasi monopolica de fútbol televisado
como candidatos políticos extra partidarios a por lo menos Presidente
o vice, ¿o no?.
Bueno, basta de TV, el tema es los pobres y el verano, pero ¿Cuánto
tiene que ver la televisión en todo esto? ¿Cuánta
invitación a la pereza mental destilan los pseudos programas de
entretenimientos que se multiplican como hongos y ya no solo en verano?
¿Cuánta deformación de la realidad hay que construir
para que la gente crea que los desfiles de Giordano son un hecho cultural
o que el divorcio de fulano es de interés? ¿Cuánta
cabeza hay que vencer, después de haber vencido a los bolsillos
para que se acepte una realidad mediocre, pobre y enferma como si fuera
una vida cómoda, alegre y con un premio a la vuelta de cualquier
esquina?
Y le digo más: la TV es hipócrita y traicionera (muchas
radios también) porque mientras desde cada programa lo alientan
a participar, a que no cambie de canal a estar siempre juntos cuando
llegan las fiestas se emiten montones de programas grabados, entonces
Usted que los acompañó durante todo el año, que
les creyó, hoy cuando más los necesitaba
lo dejan solo y desde su soledad mira como brindan y se abrazan y se felicitan
ellos desde la distancia insuperable de un programa enlatado con fecha
de vencimiento 2 de enero. Luego volverán a convocarlo (¿O
no lo está haciendo?) sin remordimiento ni pudor. Y en ese momento
pueden pasar dos cosas, o mejor dicho tres: Que Ud. Se sienta tan solo,
tan usado ante toda esa felicidad de otros y se suicide o le agarre un
repentino ataque de conciencia, escupa la pantalla y los mande definitivamente
al carajo (esa parte alta del barco ¿se acuerda? O por último,
que no se dé cuenta de nada y sonría viendo esa misma pantalla
multicolor hasta quedarse dormido, entonces estará irremediablemente
perdido (o casi).
Pasemos al verano ¿Qué hacen los pobres? Van a trabajar
como todos los días o a buscar trabajo como todos los días
o a hacer una changuita en el caso que esté de vacaciones, tomar
alguna cervecita en la puerta y nada más de distinto al resto del
año.
También están los empobrecidos, los que van bajando escalón
tras escalón, resignando una conquista tras otra: horas extra,
tarjetas de crédito, días afuera, cambio de ropa, salidas
a comer afuera, arreglos en la casa, seguros contra terceros en lugar
de contra todo riesgo. Y así. Estos son los que más sufren
con las imágenes que sádicamente les enrostra el televisor:
Es el recuerdo de haber sido y el dolor de ya no ser.
Pero no debemos olvidar que el verano es nada más y nada menos
que una estación del año y no un circuito financiero donde
cotizan el sol, las playas, los cuerpos esbeltos y los animadores que
dicen cualquier cosa pero a los gritos, como siempre pero ahora con el
mar de fondo, esto es prostituirlo un poquito (al verano), ¿no
le parece? Mejor pensemos en qué podemos contribuir para que el
gobierno pueda llevar a cabo una política que permita pleno empleo,
que uno pueda tomarse las merecidas vacaciones ya sea para irse afuera
o quedarse sentado en la vereda, arreglar la casa o pintar el gallinero
y especialmente no olvidemos que todavía el verano dura tres meses
y la pobreza dura todo el año.
PD/ La frase de hoy es: El político piensa en la próxima
elección, el sabio hombre de Estado, piensa en la próxima
generación James Clarke.
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