40º,3
Autor: Pedro Mirigliano

 
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Me proponían como tema para esta nota el tema ¿Qué hacen los pobres en verano? Y yo contesto: Lo mismo que el resto del año. Se joden. De octubre a marzo se joden con calor. De abril a septiembre se joden con frío. Y según el tiempo en que lleven en la pobreza, porque ahora hay muchos debuts diarios, ya que este modelo va desplumando clase media sin prisa y sin pausa y según la antigüedad es el grado de resignación pero todos, absolutamente todos, convenientemente anestesiados por la TV donde la cantidad de improvisados y/o aviesos inundan la casa de idiotez y chatura intelectual rayana en la locura, acentuada en esta época del año y con el fútbol como razón, modelo y proyecto de vida (que para ser coherentes deberían proponer a los dueños de la cadena cuasi monopolica de fútbol televisado como candidatos políticos extra partidarios a por lo menos Presidente o vice, ¿o no?.
Bueno, basta de TV, el tema es los pobres y el verano, pero ¿Cuánto tiene que ver la televisión en todo esto? ¿Cuánta invitación a la pereza mental destilan los pseudos programas de entretenimientos que se multiplican como hongos y ya no solo en verano? ¿Cuánta deformación de la realidad hay que construir para que la gente crea que los desfiles de Giordano son un hecho cultural o que el divorcio de fulano es de interés? ¿Cuánta cabeza hay que vencer, después de haber vencido a los bolsillos para que se acepte una realidad mediocre, pobre y enferma como si fuera una vida cómoda, alegre y con un premio a la vuelta de cualquier esquina?
Y le digo más: la TV es hipócrita y traicionera (muchas radios también) porque mientras desde cada programa lo alientan a participar, a que no cambie de canal a estar siempre juntos cuando llegan las fiestas se emiten montones de programas grabados, entonces Usted que los acompañó durante todo el año, que les creyó, “hoy cuando más los necesitaba” lo dejan solo y desde su soledad mira como brindan y se abrazan y se felicitan ellos desde la distancia insuperable de un programa enlatado con fecha de vencimiento 2 de enero. Luego volverán a convocarlo (¿O no lo está haciendo?) sin remordimiento ni pudor. Y en ese momento pueden pasar dos cosas, o mejor dicho tres: Que Ud. Se sienta tan solo, tan usado ante toda esa felicidad de otros y se suicide o le agarre un repentino ataque de conciencia, escupa la pantalla y los mande definitivamente al carajo (esa parte alta del barco ¿se acuerda? O por último, que no se dé cuenta de nada y sonría viendo esa misma pantalla multicolor hasta quedarse dormido, entonces estará irremediablemente perdido (o casi).
Pasemos al verano ¿Qué hacen los pobres? Van a trabajar como todos los días o a buscar trabajo como todos los días o a hacer una changuita en el caso que esté de vacaciones, tomar alguna cervecita en la puerta y nada más de distinto al resto del año.
También están los empobrecidos, los que van bajando escalón tras escalón, resignando una conquista tras otra: horas extra, tarjetas de crédito, días afuera, cambio de ropa, salidas a comer afuera, arreglos en la casa, seguros contra terceros en lugar de contra todo riesgo. Y así. Estos son los que más sufren con las imágenes que sádicamente les enrostra el televisor: Es el recuerdo de haber sido y el dolor de ya no ser.
Pero no debemos olvidar que el verano es nada más y nada menos que una estación del año y no un circuito financiero donde cotizan el sol, las playas, los cuerpos esbeltos y los animadores que dicen cualquier cosa pero a los gritos, como siempre pero ahora con el mar de fondo, esto es prostituirlo un poquito (al verano), ¿no le parece? Mejor pensemos en qué podemos contribuir para que el gobierno pueda llevar a cabo una política que permita pleno empleo, que uno pueda tomarse las merecidas vacaciones ya sea para irse afuera o quedarse sentado en la vereda, arreglar la casa o pintar el gallinero y especialmente no olvidemos que todavía el verano dura tres meses y la pobreza dura todo el año.

PD/ La frase de hoy es: “El político piensa en la próxima elección, el sabio hombre de Estado, piensa en la próxima generación” James Clarke.