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(Lucio Checa trabaja en este centro, no desea que se conozca su identidad y escribe bajo pseudónimo) Jonh Dee y el manuscrito Voynich Este increíble inglés, nacido en Londres en 1527 y fallecido en 1608 fue famoso por sus extraordinarios conocimientos de las matemáticas, además de ser un destacado científico; pero sobre todo es conocido por perfiles ocultistas que practicó y desarrolló. John Dee fue quien concibió la idea del meridiano básico, el meridiano de Greenwich. También introdujo por primera vez dos globos terráqueos Mercator, que trajo desde Lovaina (provincia de Brabante, en Bélgica), junto con instrumentos de navegación marítima que permitieron a las Islas Británicas ostentar el titulo de soberanas del mar. John Dee fue un respetado erudito que aparece en las Enciclopedias
por su aportación a las Matematicas y a la Navegación del
siglo XVI en Inglaterra.
Cursó estudios en la Universidad de Cambridge y gracias a su inteligencia llegó a ocupar posiciones destacadas, pero también por su inteligencia fue expulsado de este lugar de estudios.
Este hecho llevó a la expulsión del estudiante bajo el veredicto de brujería.
En cuanto al ocultismo, siempre sindicó una fecha como muy especial en su vida, era el día 25 de mayo de 1581; ya que ese día consiguió (después de varias tentativas en el campo de la física y la química) crear el espejo mágico que era un espejo de color negro, construido con antracita. Ese espejo se encuentra intacto en el British Museum, pero la fórmula para mirar en él y descubrir los mundos dimensionales, como hacía su creador, se la llevó John Dee a la tumba. John Dee dedicó gran parte de su vida a recorrer el mundo y coleccionar extraños escritos, que por lo general eran de antiguos papiros. Nadie nunca pudo saber de donde los sacaba o quien se los conseguía.Durante el reinado de Enrique VIII, el duque de Northcumberland se dedica a quitar de la circulación todo escrito que tenga como contenido el tema de la brujería o que simplemente, fuese considerado poco claro. Para lograr su objetivo, requisó los monasterios, que eran los lugares por excelencia, donde se guardaban estos textos. Fue así que en una abadía del condado de Essex encontró un manuscrito, cuyas páginas semejaban papiro; estaba escrito en forma cifrada y había sido copiado del original (según se leía en el prólogo) por Roger Bacon, considerado el gran mago y ocultista por excelencia de su siglo. El prólogo decía lo siguiente: Esta es copia fiel del original que se encuentra guardado bajo las montañas que corren sobre la costa oeste de un lejano lugar situado en el extremo sur del planeta. Teniendo en cuenta que el copista del manuscrito, Roger Bacon vivió entre 1214 y 1294 queda bien en claro que aún no se conocía la existencia del continente americano (por lo menos oficialmente), y sin embargo, de acuerdo a la descripción del prólogo el lejano lugar que tiene al límite oeste una extensa cadena montañosa, sería Argentina. El duque de Northcumberland era muy amigo de John Dee y conociendo la debilidad de éste por los antiguos manuscritos, le regaló el que había encontrado en Essex. Dee trató de descifrar el manuscrito pero no lo logró, solo pudo determinar que la primera parte del escrito decía que contenía los secretos de los mundos olvidados y subyacentes. En 1588 John Dee regala el famoso libro-papiro al emperador Rodolfo II. A partir de 1666 el misterioso documento pasa de mano en mano y recorre el mundo. Nadie logra descifrarlo, hasta que en 1962 llega a Estados Unidos donde aún está a la venta, superando su valor el millón de dólares. Desde la muerte de John Dee en 1608, nadie se ocupa del documento hasta el año 1666, en que el Dr. Marcus Marci, rector de la Universidad de Praga, envía el escrito al jesuita Kicher, experto en criptografía, para su interpretación, pero para el religioso fue imposible desentrañar el misterio. Se pierde el rastro del documento hasta 1914, en que se vuelve a encontrar en el pueblo italiano de Frascatti; en poder de unos jesuitas que tenían allí su convento. En ese año (1914) el manuscrito es adquirido por el editorialista W. Voynich, tomando desde ese momento el nombre con el cual lo conocemos.
Voynich lleva el documento a Estados Unidos y dos años más tarde, es contactado por Adolph Cyrus Roidingercht, quien dice poder descifrarlo, ya que un antepasado suyo que era amigo de Roger Bacon, recibió de éste, una guía de traducción de un código secreto que usaban los habitantes protohistóricos del extremo sur del planeta y que en ese momento obraba en su poder por derecho de legado familiar. Cuando Roidingercht puso manos a la obra, descubre que el documento habla de una civilización desaparecida, cuyos integrantes eran seres de no más de un metro de altura que dominaban la fuerza de gravedad y que además habían desarrollado máquinas que les permitían horadar las rocas, construyendo grandes ciudades subterráneas que intercomunicaban por debajo de la superficie con todo el planeta. Una de estas máquinas recibe el nombre de nilotrona. Asimismo, muestra un mapa celeste de un sector desconocido del firmamento, donde se aprecian dos soles y dos lunas (o planetas). Sobre una de las páginas hay una especie de diccionario de botánica con plantas dibujadas que son muy singulares, algunas parecen tener ojos y se concluyó que son especies desconocidas para nuestro planeta actual. Hasta aquí lo que pudo descifrar Roidingercht del documento Voynich, ya que el 22 de enero de 1917 desapareció misteriosamente sin dejar rastro y nunca más volvió a saberse nada de su paradero. Aparentemente tuvo que huir precipitadamente, ya que se encontraron todas sus pertenencias, incluso su pipa humeando en el cenicero de su escritorio, al lado del documento Voynich, que se encontraba abierto en una página donde estaban los planos de una extraña máquina semejante a las turbinas de los modernos jets y a un costado de la hoja, un modelo a escala de un artefacto muy similar al actual avión Concordé. Posteriormente, en 1919 el decano de la Universidad de Pennsylvania, William Newbold, se aboca a la tarea de continuar descifrando el Voynich. Tanto es así que después de dos años de trabajo, en una conferencia de prensa dice haber descifrado cosas muy interesantes en el documento y se prepara para dar una serie de charlas sobre el particular; pero extrañamente no las puede llevar a cabo, comienza a contradecirse sobre lo descubierto y cada vez se hace más difícil contactar con él. Luego se supo que recibía amenazas de los conspiradores contra el conocimiento oculto , los tristemente célebres hombres de negro. Newbold falleció en 1926, y al igual que Bacon, se llevó a la tumba el secreto para descifrar el Voynich. Del trabajo de Newbold se rescataron algunas partes descifradas del documento que dicen que el ser humano posee una energía muy especial que se gesta en la parte superior del cerebro y su medida es la del voluciclo. Esta es la tercera organización cerebral independiente, cuya sede se encuentra en la columna vertebral. Cada zona intervertebral tiene relación particular con el conocimiento que puede adquirir el ser humano y actúa como archivo o depósito. Las zonas intervertebrales están relacionadas íntimamente con el conjunto sonomedular que tiene, al igual que el voluciclo, su centro de actividad en la parte superior de la cabeza. Hasta aquí lo que hoy se sabe del extraño y misterioso documento Voynich. La autoría del Manuscrito Voynich, siendo un tópico que aún hoy está en discusión por multitud de científicos, ha sido atribuida también a otros hombres: el más conocido de ellos, sin duda, es Leonardo da Vinci. La investigadora Edith Sherwood destaca la similitud entre la caligrafía del Voynich y documentos del sabio florentino. Abona su hipótesis utilizando como prueba uno de los diagramas astrológicos del manuscrito. En él se ve el símbolo del signo de Aries (el Carnero) rodeado de 15 mujeres desnudas. Bajo el dibujo del animal puede leerse ob.....l, lo cual Sherwood mira en un espejo y lee Lionardo. Ésta es la grafía que Leonardo utilizaba para su propio nombre. El parecido de esta palabra con la firma de da Vinci en sus demás manuscritos es innegable. La doctora Sherwood afirma que el gráfico de Aries es, en realidad, una carta natal de alguien que nació un 15 de abril (15 ninfas junto a Aries, el mes de abril). Casualmente, Da Vinci nació el 15 de abril de 1452. ¿Y el año? Sobre una de las cisternas del dibujo, en la que se ve a una mujer con un bebé, puede leerse la cifra 1452, y en otra parte del mismo folio las palabras italianas sabatto notto (tal vez sábado por la noche). La estudiosa ha encontrado una nota autógrafa del abuelo de Da Vinci donde el anciano dice: Nació un nieto mío, hijo de mi hijo Ser Piero. Fue a las tres de la noche del sábado 15 de abril.
A pesar de todo, la mayor parte de las sospechas acerca de la autoría del manuscrito han recaído sobre John Dee y Edward Kelley, ambos ingleses. John Dee fue consejero de la corte de la reina Isabel de Inglaterra, posiblemente espía suyo, y una verdadera autoridad científica en su tiempo. Dee fue matemático, astrónomo, alquimista, místico y vidente. Kelley dedicó su vida a la alquimia y a la búsqueda de la transmutación de los metales. Suyo es el tratado De Lapide Philosophorum, que trata acerca de la piedra filosofal. Antes de conocer a Dee, había sido notario en Londres y se había enriquecido falsificando en su beneficio escrituras ajenas. Fue capturado, preso y condenado a la amputación de las orejas. Kelley conoció a Dee, y pronto lo empujó a abandonar gran parte de sus estudios y a dedicarse, junto con él, a prácticas espirituales como hablar con los ángeles a través de una bola de cristal. Cada tanto, viajaban por Europa dando conferencias sobre la transformación del plomo en oro y asuntos similares. Ambos eran plebeyos y muy pobres, y, en la década de 1580, recalaron en la corte de Rodolfo II en Praga, el mismo emperador que se menciona en La carta Marci como propietario del Manuscrito Voynich.
¿Podrían estos dos hombres, uno de ellos dominado por el otro y este otro un falsificador convicto, haber pergeñado un engaño tal, y haber vendido el manuscrito al monarca? La respuesta a esta pregunta es sí. Se sabe que pudieron, y que Rodolfo poseía una biblioteca (la Kunstkammer) llena de volúmenes similares. Tal vez escribieron el libro con apuro (de ahí la poca calidad de las ilustraciones) y obtuvieron 600 ducados. Tuvieron la oportunidad, y lo que se discute hoy en la comunidad científica es si llegaron a tener los medios. Rodolfo rogó a Kelley que le enseñara el secreto para transmutar el plomo en oro. Éste accedió, y el soberano lo hizo noble como contrapartida. Obviamente, el inglés no pudo ofrecerle la fórmula, por lo que fue encarcelado. Por su parte, Dee volvió a Inglaterra y murió espantosamente pobre, algo bastante inusual en un hombre que pudo haber obtenido 600 ducados por un manuscrito extraño. Una de las circunstancias más extraordinarias alrededor del Manuscrito Voynich es, como se ha dicho, su desaparición entre 1666 y 1912. ¿Dónde estuvo durante todo ese tiempo? Todos los indicios apuntaban a la Compañía de Jesús. Marci era un conocido filojesuita, y Athanasius Kircher era un jesuita muy conocido. Voynich lo redescubrió en un monasterio jesuita casi dos siglos y medio más tarde. ¿Estuvo el libro en poder de la Compañía de Jesús durante ese periodo? Es muy posible. También es posible que la Compañía lo haya ocultado por temor a que el texto ilegible fuera herético, o para resguardarlo de los embargos y decomisos que la Orden sufrió bajo diversos papados. El periplo del libro en ese lapso puede rastrearse con mayor o menor precisión, pero falta aún mucha investigación para poder establecer su derrotero con certeza meridiana.
¿Y el texto? ¿Se podrá algún día descifrar su contenido? El libro imposible ha mantenido insomnes a los lingüistas desde que hizo su aparición en Praga. Y todos, renacentistas y contemporáneos, están de acuerdo en que sin establecer alguna teoría acerca de la naturaleza del texto en sí será imposible penetrar en sus secretos. En la actualidad se consideran tres posibles explicaciones acerca del libro: la primera, como se indicó a propósito de Dee y Kelley, que no sea más que una estafa genial pergeñada por los dos truhanes para ganar los 600 ducados indicados en La carta Marci. La segunda hipótesis consiste en que el texto esté escrito en un código desconocido hasta el momento. Y la tercera hipótesis afirma que se trata, lisa y llanamente, de un texto escrito en una lengua desconocida... ¿Podría tratarse de una teoría válida? El problema estriba en que los textos del Voynich, aunque incomprensibles, pueden ser estudiados matemáticamente. La frecuencia de aparición de palabras de distinto número de letras, el alto nivel de redundancia o repeticiones, todo en él se comporta de un modo radicalmente diferente a cualquier lengua conocida. Esto hace pensar a los lingüistas que el manuscrito no contiene en verdad ningún mensaje, sino que es sólo una muy bien diseñada jerigonza. Pero también esto hay que probarlo. Científicos británicos están intentando reproducir las características estadísticas del Voynich utilizando la tecnología disponible en el Renacimiento. Ya se han logrado apabullantes avances en este campo, y sólo falta poder recrear las peculiaridades más avanzadas. Si esto se logra en un futuro próximo, el libro
imposible, que resistió durante siglos a los esfuerzos de los expertos
y estudiosos, habrá rendido su último secreto, descubriendo
ante los hombres su real naturaleza de mentira que consiguió ocultarse
durante casi 500 años, aparentando ser un texto relevante. Pero
aún en este caso, no se podría probar a ciencia cierta que
entre sus 40.000 palabras sin sentido no se oculten algunos renglones
plenos de significado. Hay quienes se resisten a creer que una pieza tan
bella, que un artefacto tan perfecto del ingenio humano, que un tan delicado
juego intelectual, no transmita en verdad ningún mensaje. Bibiografía:
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