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(Lucio Checa trabaja
en este centro, no desea que se conozca su identidad y escribe bajo pseudónimo)
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Rennes-le-Cháteau
y Bérenger Sauniére
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En 1885 Rennes-le-Cháteau era una aldea del sur
de Francia, cerca de Carcasona, que contaba con apenas 200 habitantes.
Fue por aquel tiempo cuando llegó destinado al pueblo un sacerdote,
alto, fuerte y bien parecido, Bérenguer Sauniére. Tenía
treinta y tres años y había destacado en el seminario por
su inteligencia. Parecía destinado a protagonizar un futuro brillante
dentro de la Iglesia, pero, al parecer, hizo algo que disgustó
a sus superiores y quizá el castigo fue su destino en la mencionada
aldea de Rennes. No obstante, Sauniére era del pueblo de Montazels,
a pocos kilómetros de allí, por lo que no tuvo que resultarle
difícil adaptarse a su parroquia.
Entre 1885 y 1891, llevó una vida pobre pero agradable. Cobraba
el sueldo de cualquier cura de pueblo y recibía la caridad de los
feligreses. Leía de forma voraz, aprendió griego y perfeccionó
su latín, y comenzó a estudiar hebreo. Tenía como
gobernanta y criada a una campesina de dieciocho años, Mane Denarnaud,
que le acompañaría toda su vida, llegando a ser su gran
compañera y confidente. Su gran amigo fue Henri Boudet, abate del
vecino pueblo de Rennes-les-Bains, que le sumergió en la turbulenta
historia de la región, llena de leyendas visigodas en connivencia
con muchas otras, entre ellas la herejía cátara y la cuna
templaria.
La iglesia de Rennes-le-Cháteau fue construida sobre una estructura
visigótica del siglo VI y consagrada a la Magdalena en el año
1059. La verdad que su estado era de gran deterioro, y el cura quería
iniciar una restauración. Las obras empezaron en 1891 con fondos
del pueblo y con la bendición de su amigo Boudet. Al levantar la
piedra del altar, que reposaba sobre dos columnas visigóticas,
descubrió que una de ellas estaba hueca y encontró cuatro
pergaminos dentro de fundas de madera lacrada. Al parecer, dos de ellos
eran genealogías, una de 1244 y la otra de 1644. Los otros dos
los había redactado el abate Antoine Bigou, uno de los predecesores
de Sauniére, en la década de 1780. El contenido de estos
dos textos parece, en principio, una trascripción en latín
de pasajes del Nuevo Testamento. Pero un análisis más exhaustivo
y, debido a la aparición de ciertas letras y palabras descolocadas
aparentemente sin sentido, sugiere que de los pergaminos puede surgir
algún texto encriptado, imposible de descifrar si no se posee la
clave.
En los libros dedicados a Rennes-le-Cháteau en Francia y en las
películas realizadas por los autores del libro "El Enigma
Sagrado" aparecen algunas frases que en teoría habrían
sido extractadas de los dos pergaminos:
BERGÈRE PAS DE TENTATION QUE POUSSIN TENIERS GARDENT
LA CLEF PAX DCLXXXI PAR LA CROIX ET CE CHEVAL DE DIEU J'A-CHEVE CE DAEMON
DE GARDIENT A MIDI POMMES BLEUES. (PASTORA, NINGUNA TENTACIÓN QUE
POUSSIN TENIERS TIENEN LA CLAVE; PAZ 681. POR LA CRUZ Y ESTE CABALLO DE
DIOS, COMPLETÓ -O DESTRUYÓ- ESTE DEMONIO DEL GUARDIÁN
AL MEDIODÍA. MANZANAS AZULES).
A DAGOBERT II ROÍ ET A SION EST CE TRESOR ETIL
EST LA MORT. (A DAGOBERTO II, REY, Y A SION PERTENECE ESTE TESORO Y ÉL
ESTÁ ALLÍ MUERTO).
La primera frase es desalentadora. Puede que Poussin haga
referencia a Nicolas Poussin, pintor francés autor de "Los
pastores de Arcadia", cuadro de interés para esoteristas,
en donde los pastores intentan descifrar un epígrafe y meditan
sobre ello. La segunda hace referencia a Dagoberto II, rey de la dinastía
merovingia. Al citar a Sion, los que relacionan a la dinastía con
los descendientes de Jesús tienen servido el caldo de cultivo.
En cualquier caso, Sauniére debió de interpretar algunos
de los textos y presentó su descubrimiento a su superior, el obispo
de Carcasona. Éste, a su vez, envió al cura rápidamente
para París corriendo él mismo con todos los gastos. Las
instrucciones eran ver al abad Bieil, director general del seminario de
Saint Sulpice, y a su sobrino, Émile Hoffet, quien a pesar de tener
sólo 20 años y estar preparándose para ejercer el
sacerdocio ya se había ganado una gran reputación como criptógrafo
y experto en lingüística y paleografía. Además,
se sabía que tenía contactos con diversos grupos esotéricos
y sectas franceses y, por tanto, relacionado con personajes importantes
como Stéphane Mallarmé y Maurice Maeterlinck, así
como con el compositor Claude Debussy. También conocía a
la diva Emma Calvé que acababa de triunfar con sus recitales en
Londres y en Windsor. Esta artista estaba relacionada con los más
influyentes ocultistas de París. Sauniére fue muy bien acogido
por los círculos de Hoffet y llegó a ser la obsesión
de Calvé, llegándole a visitar en repetidas ocasiones en
Rennes-le-Cháteau en años sucesivos. Durante su estancia
en París visitó el Louvre, teniendo que ver este hecho con
las tres reproducciones que había comprado antes del viaje: Retrato
del Papa Celestino V (anónimo), una obra de David Teniers y el
famoso "Los pastores de Arcadia", de Poussin.
Al volver a Rennes-le-Cháteau, acomete una serie de obras, entre
ellas la exhumación de una tumba de una marquesa cuya lápida
había sido diseñada por Bigou. Las inscripciones de la lápida
y un anagrama están relacionados con los pergaminos y hay una serie
de letras descolocadas que llevan a leer los nombres de Poussin y Teniers.
Arrancó la lápida y acompañado de su gobernanta empezó
una serie de excursiones por el campo en busca de "algo". Asimismo,
inició correspondencia con personas de toda Francia y de Alemania,
Suiza, Italia, Austria y España. También comenzó
a realizar una serie de transacciones bancarias. Uno de los bancos llegó
incluso a enviar un representante a Rennes con el único propósito
de atender los asuntos del párroco. Sauniére incrementó
sus gastos a una escala impensable. A su muerte en 1917, se calcula que
sus gastos en vida ascendieron a varios millones de libras. Parte de estas
inversiones fueron destinadas a obras públicas en el pueblo, carreteras
e instalaciones de agua. Pero entre otras extravagancias construyó
la que llamó la Torre Magdala y una opulenta villa que nunca ocupó
y que llamó Villa Bethania. La iglesia fue restaurada y reestructurada
de un modo poco convencional. En el dintel de la entrada grabó
la siguiente inscripción:
TERRIBILIS EST LOCUS ISTE (ESTE LUGAR ES TERRIBLE)
En el interior colocó una estatua del demonio Asmodeo,
guardián de secretos y tesoros y, según una antigua leyenda
judaica, constructor del Templo de Salomón. En las paredes puso
lápidas de aspecto horrible con representaciones de las estaciones
de la cruz, pero en cada una de ellas incluyó algún detalle
que se alejaba del relato de las Escrituras. Al parecer, Sauniére
quiso decir "algo" y no son pocas las interpretaciones, todas
ellas alejadas de la crónica tradicional católica.
Mientras tanto, seguía gastando dinero sin parar, coleccionando
caras porcelanas, mármoles antiguos, ofreciendo banquetes suntuosos
a sus feligreses, haciendo invernaderos... Llegó a reunir una biblioteca
muy interesante. A su vez, pasaron por Rennes personalidades muy importantes
que venían a reunirse con el cura, entre ellas Emma Calvé,
el Secretario de Estado francés de cultura y el archiduque Johann
von Habsburg, primo del emperador Francisco José de Austria. Se
comprobó que el archiduque cedió una gran partida de dinero
al párroco.
Las autoridades eclesiásticas del momento hicieron la vista gorda,
pero al morir el obispo de Carcasona, superior de Sauniére, pidieron
explicaciones al párroco. Éste rehusó darlas y respondió
con tono desafiante y con descaro. Entonces fue acusado de simonía,
suspendido de sus funciones y se cursó una orden de traslado. El
cura, lejos de amedrentarse, apeló al Vaticano y desde Roma se
le retiraron los cargos y se le reintegró en su puesto.
El 12 de enero de 1917, con 65 años de edad, Sauniére sufrió
una apoplejía. Unos días antes, el 1 de enero, su gobernanta,
Mane Denarnaud, había encargado un ataúd para su amo. Curiosa
circunstancia, ya que el 17 es el día de San Sulpicio que se relaciona
con el seminario de Saint Sulpice, y también es la fecha grabada
en la lápida diseñada por Bigou. Cuando el cura yacía
en su lecho de muerte se llamó a un sacerdote para que le administrara
la extremaunción. Según un testigo presencial, este sacerdote
salió de la habitación bastante turbado, se dice que nunca
volvió a sonreír y, de acuerdo con la confesión de
Sauniére, se negó a impartirle el último de los sacramentos.
El 22 de enero muere sin confesar, y la capilla ardiente se monta en la
Torre Magdala, por donde empiezan a desfilar personas sin identificar
que van arrancando una a una las borlas de la sotana del párroco,
en un rito sin precedentes.
Se esperaba con gran expectación la lectura del testamento, pero
se comprobó que no tenía nada, y es que un tiempo antes
transfirió todos los fondos a Mane Denarnaud. Ésta siguió
viviendo en Villa Bethania hasta 1946. Después de la II Guerra
Mundial, Francia cambió de moneda, del viejo al nuevo franco. Mane
prefirió la pobreza antes de cambiar su dinero en nueva moneda
y tener que dar explicaciones de la procedencia de su dote y se la vio
quemando grandes cantidades de antiguos francos en los jardines de la
villa. Al final optó por venderla a un tal Noel Corbu, a quien
prometió revelarle un secreto que le haría rico y poderoso.
Pero el 29 de enero de 1953, Mane sufrió una apoplejía y,
como su amo, murió sin revelar nada.
Toda esta historia se publica en Francia en los años sesenta. Es
un relato envuelto en el misterio, ya que un cura de pueblo hace un descubrimiento
a partir del cual establece relaciones con personajes relevantes de toda
Europa, se hace millonario y es protegido ante sus superiores por el propio
Vaticano. El confesor, en el lecho de muerte de Sauniére, huye
despavorido ante el relato de confesión del cura. Y por si fuera
poco, lega todas sus posesiones a su gobernanta, que muere sin revelar
nada. Quizá algún día sepamos la verdadera historia
de lo ocurrido en Rennes-le-Cháteau, aunque nadie duda de que tiene
que ver con algo relacionado con todos o con alguno de los temas que emanan
del sureste francés: cátaros, templarios, visigodos y merovingios.
Bibliografía:
El Enigma Sagrado (Baigent, Leigh y Lincoln)
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