Hablemos de OVNIS
Autor: Marcos A. Benítez Campillo

 
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En mi primer trabajo de presentación hablábamos del caso Arnold. Sin lugar a dudas caso interesante donde los haya. Pero no por la experiencia del testigo con respecto a lo observado, sino por cierto traspiés entre lo que dijo éste, lo que cierto periodista escuchó y lo que después se publicó. No sabemos exactamente lo que ocurrió, pero lo que sí sabemos es lo que Kenneth Arnold nunca vio. Y eso precisamente que nunca vio fueron platillos volantes. Sin embargo, y de ahí que el caso se hiciese tan especial, la gente por increíble que ahora con el paso del tiempo nos pueda parecer, empezó a ver platillos volantes. Un poco lioso el tema ¿verdad…? Pero sigamos. Tratemos de conocer en la medida de lo posible la historia de la ufología…

…Hemos visto el que muchos de los investigadores no dudan en calificar como el primer caso de la ufología contemporánea, a partir del cual empezaron a proliferar los investigadores OVNIS, estudiosos de la materia que pronto empezaron a descubrir nuevos casos, nuevas evidencias de que algo estaba ocurriendo en nuestros cielos. Y por tanto, indagando en la historia, se encontraron con los más recientes antes de la experiencia de Arnold, investigando en los archivos militares estadounidense. Al parecer, ya con el paso del tiempo, también se encontraron registros de tales sucesos en los archivos de la Luftwaffe (aviación alemana). Veamos pues, qué nos encontramos repasando la historia…

El fenómeno de los Foo-Fighter era visto en diferentes puntos del planeta. En esta imagen, tomada el 25 de febrero de 1942, las misteriosas "Bolas de Luz" eran fotografiadas sobrevolando la ciudad de Los Ángeles.
(Foto: "Los Ángeles Times")

Nos vamos al 23 de noviembre de 1944, unos dos años y medio antes del caso Arnold. En esta ocasión no eran platillos volantes: se trataba de las Foo-fighters (cazas de fuego). En la fecha indicada, la tripulación de un avión de reconocimiento del escuadrón nocturno 415 era testigo de las evoluciones alrededor de su aparato de estas enigmáticas bolas de fuego, que parecían tener inteligencia propia. Los hechos se producían al norte de Estrasburgo, sobre la región de Alsacia-Lorena.

Días después, en concreto la noche del 27 de noviembre, el teniente Henry Giblin, piloto de un caza americano, divisaba una gran esfera de color anaranjada en las proximidades de la localidad alemana de Espira, al sur de Mannheim. Tanto el piloto como el técnico de radar, el teniente Walter Cleary, contemplan atónitos cómo la misteriosa "bola de luz" pasa junto a ellos cruzándose en la trayectoria de su avión, a una distancia no superior a los quinientos metros. Ambos calculan la velocidad del supuesto OVNI en unos 400 kilómetros por hora. ¿Qué estaban viendo los pilotos aliados en los cielos de la vieja Europa que, a su vez, estaba inmersa en una de la más cruentas guerras que ha conocido la humanidad? El desconcierto no podía ser menos. La humanidad estaba conociendo armas nuevas terriblemente poderosas y, por consiguiente, destructivas como hasta entonces no se había visto.

Sin embargo, las misteriosas bolas de fuego no se ajustaban a nada de lo conocido hasta la fecha. El 22 de diciembre de ese mismo año 1944, otro aparato del escuadrón de cazas 415 detecta la presencia de extraños objetos luminosos en las cercanías de Hagenau. Dos objetos enormes, fosforescentes y, como los anteriormente descritos, de color anaranjado. Así se describían en el informe. Pero en esta ocasión, ambos objetos se aproximan al avión en vuelo del teniente David McFalls y le siguen durante dos minutos. Por tanto, se entiende que las misteriosas bolas de fuego, los Foo-Fighters, tenían inteligencia.

Al igual que en otros episodios de la ufología, el misterio de los Foo-Fighters no iba a ser menos y, por tanto, evolucionaron, cambiaron. Los primeros casos de avistamientos ocurren de noche, pero también hubo registros de casos diurnos. De uno de esos informes se extraen las siguientes líneas:

"… Volábamos al oeste de Neustadat, cuando una esfera dorada que resplandecía con destellos metálicos apareció de pronto ante nosotros, desplazándose lentamente por el cielo. En ese momento el sol se encontraba justo por encima de la línea del horizonte y no nos fue posible establecer con exactitud si aquel resplandor se debía al reflejo de los rayos solares o si procedía del interior de la esfera…"

Sobre el fenómeno en cuestión existe abundante información. De hecho, no sólo fue un fenómeno exclusivo de los cielos europeos; tampoco se debe a una época específica como la Segunda Guerra mundial. El fenómeno se extendió a los cielos norteamericanos, a los cielos del Pacífico e incluso se consiguieron evidencias fotográficas como la mostrada, publicada en su día por "Los Ángeles Time". Pero… ¿qué dice la ufología crítica al respecto? ¿Se puede ofrecer algún tipo de respuesta que entre dentro de la lógica?

Veamos: En un principio se pensó que estos objetos eran producto de la industria armamentística alemana, armas secretas producidas en Wiener Neustadt, Alemania, cuyo fin sería anular la capacidad y funcionalidad de los radares y así impedir las corrientes electromagnéticas de que se valen estos aparatos. Tal es así, que los británicos pusieron en marcha una organización específica para el estudio de estas "nuevas armas". Sin embargo, como se ha comentado al principio de este artículo, al finalizar la guerra, entre la documentación expoliada a los archivos alemanes se encontró que éstos también pusieron en marcha su propia organización, el "Soder Buro nº 13", que bajo el nombre en clave de Operación Uranos persiguió el mismo objetivo que sus contrincantes aliados: tratar de averiguar a qué nuevo tipo de arma se tendrían que enfrentar.

Llegados a este punto, podemos asegurar que aquellos misteriosos prodigios no eran, por tanto, ni alemanes ni aliados. ¿En qué consistían las misteriosas "bolas de fuego"? ¿Qué explicación más o menos racional podemos dar a uno de los casos OVNIS mejor documentados hasta la fecha?

Según un estudio de los casos registrados en los archivos militares sobre las declaraciones de los testigos, que evidentemente tenemos que considerar como testigos cualificados, estamos ante un fenómeno que se presentaba y se presenta (aún hoy se registran casos muy similares) como algo de aspecto inmaterial, de color cambiante del rojo al anaranjado y del blanco al rojo. Por regla general, el diámetro de estas misteriosas esferas no sobrepasaba los cincuenta centímetros, y sus evoluciones variaban de velocidad entre los 300 y 800 kilómetros a la hora y nunca eran detectados por el radar. Estos datos son recogidos tal cual los expongo en el DTU (Diccionario Temático de Ufología, obra de obligada consulta a la hora de exponer los casos con todas sus vertientes y variantes).

Los Foo- Fighters eran vistos en ocasiones solos, pero podían presentarse en formación de hasta veinte aparatos u objetos. Como he indicado antes, el fenómeno tal y como iba apareciendo también iba evolucionando en su forma mientras cambiaba de escenario: Japón y el Pacífico Central fueron lugares en que se registraron encuentros.

Ya hemos visto que cada unos de los bandos contrincantes pensaba que se trataba de armas del contrario. Pero el final de la guerra puso al descubierto que ni unos ni otros sabían qué eran aquellos misteriosos cazas… Por tanto, descartada la hipótesis armamentística, y digo descartada por pasar a otra posible explicación, podemos contemplar la posibilidad de que se tratase de un fenómeno de origen natural a la vez que inusual: el Fuego de San Telmo, fenómeno atmosférico que en determinadas circunstancias medioambientales puede originar en el observador cierta confusión al ser, como digo, un fenómeno muy inusual.

Este fenómeno natural extraño consiste en una de bola de fuego que, a veces, aparece cerca de la descarga de un rayo ordinario durante tormentas en la atmósfera, en movimiento casi estacionario, manteniendo su brillo, forma y tamaño durante al menos 10 segundos. Frecuentemente, es de color naranja, amarillo, blanco o rojo, pero también puede ser verde o azul. Se desvanece suavemente o mediante una explosión. Su diámetro típico varía entre 10-40 cm, y su radiación es inferior a 150 W. Para explicar este fenómeno se han propuesto diferentes modelos, pero ninguno ha sido aceptado como totalmente válido.

Imagen tomada en el año 1933. Se trata de un fenómeno de tipo atmosférico: una esfera de unos treinta centímetros que se mantenía estática en el aire.


Se ha observado que, a veces, los rayos en bola se acercan a los cables de alta tensión, y luego se mueven a lo largo de ellos. Su apariencia está en contraste con los rayos habituales de una tormenta, pues, a menudo, se mueven en una trayectoria cercana a la superficie de la tierra a baja velocidad. Pueden permanecer estáticos momentáneamente o cambiar repentinamente de dirección en el transcurso de su movimiento.
(Texto extraído de la Web: www.meteored.com , Artículo firmado por: Iñigo Errasti y A. Ezkurra)

Hasta aquí expongo, como es mi costumbre, un fenómeno encuadrado dentro de la casuística OVNI y algunas de las explicaciones que se le pueden atribuir. Quedan, por supuesto, las de muchos investigadores que abogan por la presencia en los cielos de la Europa en guerra de naves extraterrestres que, quizás, podrían estar curioseando nuestras tecnologías o sencillamente vigilaban las evoluciones de la contienda. En este mundillo de la ufología se escucha de todo y para todos los gustos…