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Cuenta Tetra Pak, la empresa sueca que lo creó en 1951, que el
nacimiento del primer cartón de bebidas está ligado a la
Segunda Guerra Mundial, cuando Rubén Raussing,
su inventor, vio lo difícil que resultaba la distribución en
Europa de algo tan básico como la leche. Hoy, la mayoría de la
leche que consumimos y una buena parte de los zumos que bebemos
en más de 165 países están envasados en tetra-briks, una de
las versiones de aquel primer cartón.Y, poco a poco, las
estanterías de los hipermercados van siendo conquistadas por
cartones de otros líquidos, como vino de mesa, salsas, sopas,
agua y hasta gazpacho.
Un brik está compuesto de una capa de cartón y varias
de polietileno superpuestas, cada una con una función
concreta. La de cartón, que representa el 75-80% del peso del
envase, proporciona a éste rigidez y resistencia. La capa
exterior, que protege al envase de la humedad y las bacterias, y
la que está en contacto con el líquido, que le proporciona
estanqueidad, son de polietileno, material que representa el
15-20% del peso.
Aunque el plástico es suficiente para proteger del oxígeno del
aire a los productos de vida relativamente corta, como la leche
pasteurizada, para conservar los productos UHT/larga duración
se emplea el tetra-brik aséptico, que
contiene, además de cartón y polietileno, una delgadísima
capa de aluminio de 6,35 micras de espesor, que actúa como
barrera contra el oxígeno, los olores y la luz, y constituye el
5% del peso total del envase.
Gracias a esta composición el cartón para bebidas permite
conservar los líquidos a temperatura ambiente durante largo
tiempo, sin que pierdan sus propiedades. Si además se tiene en
cuenta que su almacenamiento requiere poco espació en comparación
con el de otros envases, que se ahorra la electricidad que se
consumiría si hubiera que guardarlo en la nevera, que es
irrompible y que el tetra-brik de litro sólo pesa entre 25 y 28
gramos (el 3% del producto) a nadie puede extrañarle que,
en menos de cuarenta años, se haya convertido en un envase tan
popular: según Tetra Pak, que sigue liderando el mercado de los
cartones para bebidas, cada día se distribuyen en el mundo 140
millones de litros de bebidas envasadas de esta manera.
Desde distintas asociaciones ecologistas, sin embargo, se
recomienda optar por otro tipo de envases por varias razones. En
primer lugar, porque para la elaboración de los briks
se utiliza aluminio, cuya extracción a partir de la
bauxita es muy costosa en términos de energía. Y aunque el
cartón procede en su mayoría de bosques escandinavos
gestionados de forma sostenible, la pasta de celulosa viaja
desde Suecia y Finlandia, lo que supone, según los ecologistas,
miles y miles de kilómetros de derroche energético y
contaminación. Un precio ambiental demasiado alto para un
producto de un sólo uso que, según el Plan Nacional de
Residuos 2000-2006 elaborado por el Ministerio de Medio
ambiente, representa el 1% de los 17 millones de toneladas de
residuos urbanos que generamos los españoles cada año. Y un
residuo cuya composición dificulta enormemente su reciclaje.
Desde que en 1998 comenzó a aplicarse la Ley de Envases
y Residuos de Envases, sin embargo, se ha avanzado
mucho en esta materia. Según Tetra Pak, durante 2000 se
reciclaron en España 13.377 toneladas de briks -600 millones de
envases, equivalentes al 10,65% de todos los envases
consumidos-, cuando durante los dos primeros años, 1998 y 1999,
los cartones reciclados no llegaron a las 10.000 toneladas.
La consecución del principal objetivo de la Ley de
Envases, prevenir y reducir el impacto de éstos sobre el medio
ambiente, sólo es posible si los ciudadanos separamos los
residuos y los depositamos en el contenedor correspondiente. En
el caso de los cartones para bebidas, el cubo amarillo, apto
también para latas y plásticos. Después de su recogida por
parte de los ayuntamientos, los envases se llevan a una de las
cuarenta plantas de clasificación que existen en España, en
donde se agrupan por materiales para luego ser reciclados. La
reutilización de los briks al final de su breve vida útil, se
consigue, fundamentalmente, por medio de dos sistemas
diferentes: el repulpado y el triturado.
El repulpado o hidropulpado es el proceso que se utiliza
para separar las fibras de cartón del resto de materiales.
Para ello, se mezclan en un tambor los briks con agua y se agita
la mezcla entre 15 y 45 minutos, hasta las fibras de papel se
separan del polietileno y del aluminio, que son retenidos después
en una zona de criba. Tras ser secadas, las fibras de papel se
utilizan para fabricar nuevos productos de papel reciclado, como
cartón, bolsas, sacos de papel y hueveras. En España reciclan
briks tres empresas papeleras: Industria Papelera Nesa, Alier y
Störa-Enso Barcelona. Este proceso permite recuperar el 98% de
las fibras de los cartones.
Pero, ¿qué se hace con el polietileno y el aluminio? Un
tratamiento posible es la pirolisis, que consiste en calentar la
mezcla a una temperatura lo suficientemente alta para gasificar
el polietileno, un material que cuesta más reciclar que
fabricar, dejando al aluminio, cuyo valor económico es mucho más
alto, intacto y limpio. Otra posibilidad es utilizar el
polietileno como combustible en hornos de cemento, donde el
aluminio se oxida y sirve para remplazar a la bauxita, un
ingrediente esencial del cemento.
Sin embargo, cómo separarlos resulta complicado y, sobre todo,
caro. En muchos casos, acaban en incineradoras o vertederos.
Recientemente, una empresa mallorquina ha desarrollado un
material, MAPLAR® (MAterial PLAstico
Reciclado) a partir del polietileno y el aluminio de los briks
usados, con el que se fabrican bancos, vallas, jardineras,
papeleras y, en general, objetos que deben soportar la
intemperie.
Aunque en Europa el repulpado es el sistema
tradicionalmente empleado, existen otras formas de
reciclar este tipo de envases. En los países asiáticos,
por ejemplo, se prefiere el triturado. Después
de pasar por una trituradora, la masa resultante se lava y se
seca antes de ser calentada y prensada a unos 170 grados, con el
objetivo de fundir el polietileno, que actúa como pegamento
entre el resto de los componentes. El resultado es una plancha
de aglomerado resistente e impermeable, que sirve para fabricar
muebles y suelos.
A pesar de los avances, el reciclado de envases sigue
siendo una asignatura pendiente en nuestro país. El
Estudio de hábitos ante la recogida selectiva de residuos sólidos
urbanos, elaborado recientemente por Ecoembes, señala que,
mientras que el 90% y el 83% de los españoles deposita el
vidrio y el papel, respectivamente, en los contenedores
correspondientes, sólo un 49% de los hogares separa latas, plásticos
y briks, a pesar de que, según Tetra Pak, el 60% de la población
española tiene ya acceso al contenedor amarillo. Y, según los
últimos datos facilitados por esta empresa, la tasa de
reciclado de briks en España es de poco más del 16 %, todavía
lejos del 21% que reciclan por término medio los países de la
Unión Europea, lo que significa que, actualmente, el 84% de los
cartones usados terminan sus días en los vertederos e
incineradoras de toda España.
¿SABÍAS QUE...?
- Tetra Brik® es el nombre comercial del
envase de litro creado en 1963 por la empresa Tetra Pak, que
fabricó el primer cartón para bebidas, en forma de tetraedro.
Lo bautizaron así porque tenía forma de ladrillo (brick, en
inglés). Actualmente existen en el mercado cartones para
bebidas o briks fabricados por otras empresas, pero el nombre
del envase pionero y líder mundial se ha convertido casi en genérico.
- En 2000 se produjeron en el mundo más de 89.000 millones de
cartones para bebidas. Para fabricar los 5.022 millones que se
vendieron en España se utilizaron 92.605 toneladas de papel,
25.884 de polietileno, 6.587 de aluminio y 555 de tinta; se
consumieron 5.155 toneladas equivalente de petróleo (tep) y
80.000 m3 de agua; y se emitieron a la atmósfera 1.832
toneladas de CO2. (Fuente: Informe de Sostenibilidad 2000 de
Tetra Pak).
- Los cartones para bebidas representan el 4% del total
de residuos de envases domésticos que se generan en España
anualmente. La previsión de reciclado para el 2001 de
Ecoembes era de 18.500 toneladas, cifra que seguramente se habrá
superado, ya que, según Tetra Pak, sólo durante el primer
semestre se reciclaron en España 11.015 toneladas de envases
tetra-brik, lo que representa una tasa del 16,06%. España
cuenta con una capacidad de reciclado superior a las 100.000
toneladas.
- Reciclar briks supone un ahorro importante de materias
primas y energía: por cada 1.000 kg de envases
reciclados se obtienen 750 kg de papel kraft; con el reciclaje
de 2 toneladas de bricks se ahorra el equivalente a una tonelada
de petróleo; y reciclar un solo envase permite un ahorro energético
equivalente al consumo de una bombilla durante hora y media.
Además, se consigue reducir el volumen en los vertederos y
minimizar su impacto ambiental.
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