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Deshacerse de forma limpia de los neumáticos inservibles no es
nada fácil. La quema directa de este tipo de residuos, por
ejemplo, provoca la emisión a la atmósfera de gases y partículas
nocivas. Y como la combustión en hornos de alta calidad que
garanticen un mínimo de emisiones resulta muy cara, año tras año,
toneladas de neumáticos acaban sus días abandonados en campos
y cunetas, o almacenados en vertederos. Según el Ministerio
de Medio Ambiente (MIMAM), éste es el destino final
del 82,8% de las 250.000 toneladas de neumáticos fuera de uso
(NFU) que se generan cada año en España.
Además del impacto visual y el espacio que ocupan las pilas de
goma y caucho, la degradación química parcial que sufren los
neumáticos -mayor o menor, dependiendo de las condiciones de
almacenamiento- hacen de los cementerios de ruedas
lugares cuando menos poco seguros. Mucho mayor, por supuesto, es
el impacto ambiental de los neumáticos que acaban en el campo o
en vertederos incontrolados, verdaderos focos de contaminación.
Por no hablar del derroche que supone no aprovechar un material
en cuya fabricación se invirtieron ingentes cantidades de energía:
para fabricar una rueda de camión hace falta medio
barril de petróleo. El PNNFU 2001-2006, aprobado por
el Gobierno en octubre de 2001, pretende acabar con el vertido
de neumáticos aplicando las famosas tres erres del
reciclado: reducir, reutilizar y
reciclar.
Reducir
Como nuestra seguridad al volante depende en gran
medida de su estado, el recambio de un neumático gastado por
otro nuevo resulta inevitable. Sin embargo, los neumáticos
durarán mucho más si controlamos regularmente la presión y
alineación de las ruedas y no conducimos de forma agresiva.
Salir de un semáforo quemando rueda o frenar
bruscamente disminuye, considerablemente, su vida útil -entre
35.000 y 40.000 kilómetros-. Si, además, los fabricantes
incorporaran la tecnología actualmente disponible para hacer
neumáticos más resistentes al rodamiento, en sólo cinco años
podría reducirse en un 5% el peso de este tipo de residuos, según
el MIMAM.
Reutilizar
Reutilizar los neumáticos es posible desde hace años
gracias al recauchutado, proceso que consiste en sustituir la
vieja banda de rodadura por otra nueva. Los neumáticos
recauchutados son de calidad similar a los nuevos y más baratos,
y su consumo es habitual en países como Dinamarca, Holanda y
Alemania. Aunque es una opción que nunca ha gozado de la
confianza de los conductores españoles y, en los últimos años,
los fabricantes han optado por neumáticos de larga duración no
recauchutables, el PNNFU prevé que la homologación obligatoria
de las empresas del ramo aumente las garantías de esta
actividad.
Reciclar
Las posibilidades en el reciclaje de neumáticos son de
lo más variopintas. Con los neumáticos enteros se
construyen arrecifes artificiales, puertos, refuerzos de taludes
y muros de contención. Una vez troceados y
granualados, los restos de neumáticos sirven para usos tan
diversos como la construcción de pistas deportivas,
vías o revestimientos de pavimentos; la fabricación
de moquetas, calzado, zapatas
para frenos y material deportivo. Las
carreteras cuyo asfalto contiene caucho
reciclado como aditivo son hasta cinco veces más resistentes y
de mejor adherencia. Y cada día se descubren nuevas utilidades
para los neumáticos gastados. El Instituto de Acústica del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), por
ejemplo, ha desarrollado un proyecto para la utilización del
caucho procedente de neumáticos en pantallas acústicas.
Los neumáticos nuevos incorporan un máximo de un 5% de goma
reciclada, cantidad que podría aumentarse sin dificultad hasta
valores del 30%, con el consiguiente ahorro energético: para
producir un kilo de caucho virgen se necesita invertir casi tres
veces más energía que para la producción de un kilo de goma
reciclada. El aprovechamiento directo de la energía contenida
en los neumáticos puede hacerse mediante incineración o a través
de la fabricación de un combustible especial llamado
precisamente Combustible Derivado del Neumático o CND (TDF en
inglés). Pero es una opción que el PNNFU autoriza sólo cuando
sea imposible otro tratamiento.
¿Sabías que...?
- En España, se generan anualmente unas 250.000 toneladas de
neumáticos fuera de uso, de las que sólo se recicla el 1,5 %.
El 11,1 % se destina a recauchutado; el 4,6%, a valorización
energética; y el 82,8% acaba abandonado o depositado en
vertederos. Según el MIMAM, los vertederos españoles almacenan
entre tres y cinco millones de toneladas de neumáticos.
- El PNNFU establece como objetivos el reciclado de al menos un
25% en peso de los neumáticos y el recauchutado un 20% antes
del 1 de enero de 2007. Desde el 1 de enero de 2003 queda
prohibida su eliminación -vertido o incineración sin
recuperación energética-.
- Si la profundidad del dibujo de tus neumáticos es inferior a
1,6 milímetros, es hora de cambiarlos. Cuando retires las
cubiertas, llévalas al taller para que acaben sus días en una
planta de reciclaje y elige neumáticos recauchutados o con un
alto contenido en goma reciclada. Si no es posible, que sean
neumáticos de vida larga, porque consumen menos gasolina.
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