De esta manera se genera un gradiente electroquímico
de protones que ejerce lo que se conoce como fuerza protonmotriz,
ya que cuando los protones atraviesan de nuevo la membrana interna (mitacondrial
o tilacoidal) a favor del gradiente, lo hacen a través del sistema
ATP-sintetasa, que se encuentra en dichas membranas, donde la energía
protonmotriz se transforma en energía de enlace en moléculas de
ATP .
El proceso se podría comparar con este símil:
El
flujo de protones cumple el papel de transductor de energía,
del mismo modo que el vapor que suministra una caldera puede utilizarse para generar
energía eléctrica: el calor aplicado a la caldera (flujo
de electrones) calienta el agua y forma vapor de agua (gradiente
electroquímico de H+), cuya presión (fuerza
protonmotriz) se puede acoplar a las turbinas de un generador eléctrico
(ATP sintetasa) para producir electricidad (ATP).