En este cuadro Velázquez retrata a su siervo Juan de Pareja durante
el segundo viaje a Italia. Lo realiza antes de hacer el retrato del , para practicar y soltar la mano ya que quería que
el cuadro del Papa le saliera perfecto para así impresionar al pontífice.
Se cuenta que Pareja aprendió a pintar viendo a su maestro, llegando
incluso a pintar cuadros a escondidas, cuadros que impresionaron al propio
rey que llegó a decir que alguien que poseía esa habilidad
no debería ser esclavo. Velázquez que parecía estar
al tanto de esa habilidad no puso obstáculo para conceder la libertad
a su siervo. |