El hombre es un animal social por naturaleza. Esto quiere decir que una de sus necesidades es la de relacionarse con los demás. Por ello, desde su aparición en en el mundo una de sus prioridades ha sido desarrollar medios o sistemas de comunicación. Y ¿qué mejor medio de comunicación puede haber que uno que esté dentro de nuestro mismo cuerpo? Ninguno, desde luego. Pero, no vayamos tan deprisa...

El hombre primitivo se encuentra con la dificultad de que no hay en su conjunto corporal ningún órgano cuyo cometido fundamental sea el de producir sonidos. El que pudiera parecer creado para ello, es decir, las cuerdas vocales, no es sino el borde libre de la laringe, que, a través de su posibilidad de contraerse, tiene la finalidad de impedir el acceso a las vías respiratorias de objetos extraños a ellas (si quieres más información, puedes encontrarla en fisiología)

Sin embargo, el hombre además de ser social, también es inteligente, es decir, es capaz de adaptar sus medios a las circunstancias en las que vive. Lo que ha sucedido es que la inteligencia del hombre ha reunido y asociado unas partes de su cuerpo y les ha añadido otro fin, en este caso la producción de la voz, en un afán de comunicarse con sus semejantes.

Al parecer en un principio la voz no se utilizó para transmitir mensajes hablados (pensemos que para eso sería necesaria la existencia de un código que se pudiera utilizar como lenguaje) hasta bastante avanzado el proceso de incorporación de la voz a la comunicación humana. Su uso fue primeramente la expresión musical, por extraño que ello pueda parecer. No vamos a entrar en una descripción detallada del proceso, pero si sería interesante que nos quedáramos con la idea de que el uso originario de la voz fue cantar, y por ello no debe parecernos nada raro o extraordinario utilizar la voz cantada como medio de expresión.

Ya hemos dicho que en principio el uso que se le dió a la voz fue musical, aunque no sabemos con exactitud que tipo de música, por llamarla de algún modo, era la que interpretaban los hombres primitivos. La primera noticia indiscutible de uso de la voz con fines musicales es alrededor del siglo IX, con la aparición del Canto Gregoriano. Se trata de un tipo de canto principalmente monofónico, es decir, un canto en que todas las voces interpretan la misma melodía.

La evolución es lenta hasta llegar a la polifonía, que consiste en que las voces no necesariamente hacen la misma melodía, sino que se producen al mismo tiempo distintas líneas melódicas que se entrecruzan y dialogan entre ellas.

En la Edad Media la música vocal siguió siendo principalmente religiosa, aunque hubo también algunas manifestaciones de música profana (es decir, no religiosa), como los trovadores.

En el Renacimiento se alcanzó una de las cimas históricas de la polifonía. Con los maestros de la escuela flamenca (es decir, de Flandes) y algunos magníficos compositores españoles como Tomás Luis de Victoria la espiritualidad propia de la época encuentra fiel reflejo en la música.

Llegado el Barroco (siglo XVIII) empieza a ganar en importancia la música no religiosa -profana- y comienzan a escribirse las primeras óperas (Orfeo de Monteverdi es considerada la primera ópera de la historia); los géneros religiosos más importantes son la Cantata y el Oratorio.

En el Clasicismo (a partir de ~1.750) se escriben alguna de las mejores óperas de la historia de la Música, sobre todo las de W. A. Mozart. Beethoven sólo escribiría para la voz una ópera (Fidelio), la sinfonía coral y algunos lieder (canciones)    

Es importante señalar que hasta este momento la cantidad de instrumentos de la orquesta que acompañan a los cantantes es reducida, los teatros no son grandes y la cantidad de público es muy comedida. Pero de Mozart en adelante, y sobre todo con la llegada del Romanticismo (de 1.800 en adelante) se empieza a fomentar el interés por las grandes orquestas, las orquestaciones densas, los teatros enormes, los grandes auditorios; es lo que se ha llamado la megalomanía romántica. La gente empieza a cantar por las calles las arias de los héroes de ópera y a intentar emular sus heróicas actitudes. Es el período de mayor esplendor de la música operística, y del cual aún no hemos terminado de salir del todo, como veremos.

En los tiempos actuales las características de la música vocal son muy dispares, por motivo de la aparición de instrumentos que permiten la amplificación electrónica del sonido junto a las representaciones tradicionales de música vocal "al natural", es decir, sin trampas ni ayudas electrónicas a los cantantes.