La ópera es una obra teatral en la que los personajes en lugar de hablar, cantan. Pretende ser el espectáculo más completo de todos los que existen, ya que en ella se suman varias artes al mismo tiempo: la música, la literatura, el teatro y la plástica. 

Todo suele empezar con una simple idea, que da lugar a que se escriba un libreto (es decir, el guión, lo que dirán cantando los cantantes). Después, el compositor escribe la música basándose en el libreto. La orquesta y los cantantes reciben sus partituras y las estudian. Se construyen los distintos escenarios y se diseñan los sistemas para poder cambiarlos con rapidez entre cada acto

Cuando todo está listo, comienzan los ensayos: de orquesta, de voces solistas, de coros, de escenografía... En todo el proceso de construcción y montaje de una ópera intervienen muchas personas: entre las que salen al escenario y las que hay detrás haciendo posible que todo funcione suelen juntarse más de 100 o incluso 200. Sin embargo, tanto trabajo merece la pena, puesto que cuando finalmente se alce el telón, el público podrá asistir al mayor espectáculo del mundo, lo que ha sido llamado por algunos "la obra de arte total".

ESTRUCTURA DE UNA ÓPERA

Una ópera suele comenzar con una obertura, que es una pieza musical en la que se presentan al público varios temas musicales de los que después se oirán en voz de los cantantes. De esta manera, cuando durante la representación se escuchen, estos temas ya resultan familiares al público. Otras veces, en lugar de presentar temas al público, la obertura se limita a crear un ambiente musical adecuado a la acción que se va a desarrollar.

Después de la obertura empiezan a sucederse los distintos números interpretados por las voces. Las voces. Esos números pueden ser de varias clases:

aria: O canción, traducido al español. Se trata de un fragmento musical donde un solista narra un acontecimiento, expresa sus pensamientos internos al público o dice algo a algún personaje de la ópera. La duración queda a elección del compositor y depende sobre todo de la velocidad de la música, que a su vez depende del carácter que se le quiera imprimir al aria (heroico, amoroso, dramático...)  

recitativo: Es como una preparación para la siguiente aria o número, en el que los personajes hablan para sí mismos o entre ellos pero sin que ello sea un aria o dúo. Tiene muy poco acompañamiento orquestal y generalmente carácter "parlato", es decir, parecido a cuando el personaje habla.

dúo: Muchas veces son de carácter amoroso, pero no siempre: también pueden representar una disputa o una simple conversación entre dos personajes. No siempre habla un personaje  mientras el otro escucha, sino que a veces los dos cantan a un tiempo, haciendo bonitos juegos armónicos entre las voces. De la misma manera, también hay tríos, cuartetos, quintetos...  así que el número de personajes que entran en la conversación depende de los deseos de la inspiración o genio del compositor.

coro: El coro es un conjunto de personas que tienen algo en común y lo dicen todos juntos y generalmente en voz muy alta. Algunos ejemplos: Coro de esclavos en Nabuco (Va pensiero..); coro de gitanos en Il Trovadore ( Noi siamo zingarelle...); coro de toreros en La Traviata (Di Madride noi somo matadori...)

LOS CANTANTES 

Si nos fijamos en un intérprete vocal de música clásica observamos que cantan de una manera que a veces nos resulta un poco "chocante". Las características más llamativas de su manera de cantar son:

Todo ello nos hace pensar a veces que "pertenecen a otro mundo". Sin embargo, estos intérpretes tienen poderosas razones para cantar de esa forma:

LA ESCENOGRAFÍA

Una ópera se suele dividir en actos. Cada acto es una unidad argumental y escenográfica, es decir, que cada acto tiene un tema o argumento único y por lo tanto se desarrolla en un único escenario. Así, cuando el compositor compone el libreto, piensa en dividir el total de la acción en tres o cuatro escenarios distintos, con lo que consigue darle una mayor variedad a la obra, que si se desarrollase en un solo acto sería inevitablemente más monótona.

A la hora de diseñar un escenario es conveniente tener en cuenta que todo el acto se desarrollará en el mismo, y que debe ser espacioso para permitir los movimientos de los personajes, así como múltiples detalles que puedan influir en el estado de ánimo del público (iluminación, colorido, efectos especiales) 

LA MÚSICA ACOMPAÑANTE

  Ya sólo falta la orquesta, de la cual vamos a decir solamente algunas generalidades.  El compositor de la música debe elegir cuidadosamente su composición. Nunca se deben escoger unos instrumentos u otros sin motivo. Hay que pensar en el timbre de los instrumentos: ¿producirá en el público la impresión que se busca? ; en la cantidad de instrumentos: ¿es buena idea poner 50 trombones de varas juntos a pleno volumen acompañando una confesión de amor? En fin, el sentido común y el gusto personal del compositor dictaminan la composición de la orquesta. Es conveniente que el director tenga claro que su papel es de acompañante, que está para facilitar el trabajo de los cantantes, y no para dificultarlo

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