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Consideremos la figura.
Modelo real.
Decidimos optar, entre otras posibilidades, por considerar la distancia
existente desde la cabeza al ombligo y de éste a los pies.
Dibujamos un rectángulo a partir de esas medidas. Modelo
matemático.
Dividimos la longitud del lado mayor entre la menor y obtenemos la
razón, módulo o proporción de ese rectángulo.
Adoptamos esa razón como nuestro canon o proporción
estética de esa figura.
Disponemos de un parámetro objetivo para comparar, analizar y
confrontar el modelo matemático con el real. Obtenemos
conclusiones que pueden satisfacernos o pueden conducirnos a
elaborar otro modelo matemático.
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