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al otro lado del océano encontramos referencias a una extinta
raza de gigantes. Los descubridores españoles citan historias
narradas por los nativos e incluso Fray Diego Durán afirma
haber sido testigo del hallazgo de "huesos de hombres inmensos"
en el actual México.
Bernal Díaz del Castillo oyó de labios
aztecas, en tiempos de la conquista del Imperio por Cortés,
que sus antepasados convivieron con "hombres y mujeres
de cuerpos y huesos grandes", que se extinguieron a causa
de enfrentamientos con la raza humana.
Fray Jerónimo de Mendieta narra que los
ancianos le hablaron de la lucha entre sus ancestros con una "raza
de hombres muy altos" y cómo se encontraban a veces
con huesos humanos gigantescos.
Nuño de Guzmán descubrió en
el actual Jalisco poblaciones abandonadas que le contaron habían
sido construidas por los quinametzi, una extinta raza de
gigantes venida del sur.
Fray Andrés de Olmos y Pedro Cieza de León
cuentan que algunos de estos gigantes iban desnudos o cubiertos
con pieles, se dedicaban a la rapiña y eran vegetarianos,
alimentándose de bellotas e hierbas.
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El hallazgo de huesos de grandes
proporciones fue atribuido durante siglos
a la existencia de gigantes. Hoy sabemos
que corresponden a otras criaturas
no menos asombrosas que aquellos. |
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