CONCLUSIONES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde que yo recuerdo, mi padre me traía un "regalito" cuando salía de viaje por trabajo.

 

Ese regalito empezó siendo un cuento pequeñito, con muchos dibujos preciosos. Después pasó a ser un cómic (Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, ...). Luego empezaron los libros (Julio Verne, Andersen,...). Y de ahí ya pasamos a las novelas, libros de poemas, teatro, etc...

 

No me gustaba que se fuera lejos, pero al menos tenía el aliciente de que a su vuelta tendría algo bueno para leer.

 

A él le debo el gusto por la lectura, lo que considero algo maravilloso.

 

Leer es vivir aventuras, es llorar y reír con lo que otros han imaginado.

 

Espero que si has seguido los pasos que te propuse al principio haya logrado poner en tí la semilla que mi padre me dejó:

 

Aprender que los libros son maravillosos.

 

Si lo he conseguido al menos en uno de vosotros, habrá merecido la pena.

 

 

 

 

 

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