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Zenobia Camprubí Aymar, nacida en la localidad catalana de Malgrat de
Mar en 1887, contrajo matrimonio con Juan Ramón Jiménez en 1916,
convirtiéndose desde ese momento y hasta su fallecimiento, 40 años más
tarde, en compañera inseparable y decisiva colaboradora del poeta en todos
sus proyectos literarios.
Única hija de una familia culta y adinerada, su madre
portorriqueña y su padre catalán se casaron en Puerto Rico, país al que
ella estaría unida toda su vida. Después de la boda, la pareja se instala
en Barcelona. Allí nace Zenobia.
A los nueve años, viaja a Estados Unidos con su madre,
lugar en el que residirá hasta 1909. Por eso, cuando regresa a España, la
llaman «la americanita». Allí
había comenzado sus estudios universitarios en Columbia, asistido a
actividades culturales y clubes de mujeres. Había entrado en contacto con
el feminismo americano, había viajado sola, había leído a los clásicos
españoles e ingleses y había seguido un curso sobre literatura.
Desde su adolescencia, empezó a escribir cuentos en
castellano y en inglés, y a desarrollar sus dotes literarias. Pronto se
interesa por la obra del poeta y pensador indio Rabindranath Tagore, a
quien traduce al inglés.
Entre 1909 y 1910
estuvo en La Rábida. Allí improvisó una escuela para enseñar a los niños
de la aldea, escribió artículos que envió a diversas revistas
norteamericanas y, sobre todo, se aficionó a la poesía popular española.
Desde 1910
Zenobia vivió en Madrid. Allí se relacionó fundamentalmente con
norteamericanos, ya que le angustiaba no poder moverse sola con libertad,
hasta que conoció a Susan Huntington, que dirigía el Instituto
Internacional de señoritas, donde se alojaban extranjeros que asistían a
los cursos de verano que se organizaban.
Asistió a
numerosas conferencias, pero sólo podía hacerlo acompañada de un
matrimonio norteamericano, los Byne. Este matrimonio organizaba fiestas y
en ellas escuchó hablar de un arisco y extraño poeta huésped de la
residencia que se quejaba del ruido, pero que pegaba el oído a la pared
cuando oía la risa de Zenobia, a la que entonces no conocía. Zenobia conoció
a Juan Ramón Jiménez en 1913, en una de esas conferencias celebradas en la
Residencia donde él trabajaba.
En 1916 se casa con el poeta (diez años
mayor que ella) en Nueva York. A partir de este momento, la vida de Zenobia se centró en dos aspectos: llevar adelante actividades socialmente
comprometidas (en 1919, por ejemplo, funda en Barcelona la asociación "La
Enfermera a Domicilio”, una especie de servicio social clínico sin fines
lucrativos) y apoyar a su esposo (será su traductora, correctora de
estilo, secretaria, agente…). Su ambición no residía en la
literatura, sino en alcanzar un ideal e hizo de Juan Ramón Jiménez una
razón de su vida.
Se puso al frente de pequeños negocios que compensaran los problemas
económicos del matrimonio, templó el ánimo de su marido, alentó su
pluma… y sorteó problemas tan importantes como abandonar España
dignamente tras el estallido de la Guerra Civil. En agosto de 1936 el
matrimonio inicia un periplo en el que recorrerán Cuba, Estados
Unidos, Buenos Aires y Puerto Rico, donde Zenobia trabajó como profesora en la Universidad de Río
Piedras. En 1951 se somete a una operación de cáncer en Boston. En 1954 se
instalan en Puerto Rico, porque Juan Ramón no soporta los EE. UU. Zenobia
no sólo deja atrás una vida intelectualmente interesante, sino también la
posibilidad de someterse a un buen tratamiento en caso de que reaparezca
la enfermedad, cosa que ocurre.
Zenobia Camprubí está considerada como una de las
primeras grandes feministas de
España, miembro destacado del Lyceum Club Femenino junto a Victoria Kent,
desde el que reivindicó constantemente una mayor presencia de la mujer en
todos los ámbitos de la sociedad. Entre sus muchas iniciativas de carácter humanitario, destacaron varias
campañas a favor de los niños españoles víctimas de la Guerra Civil,
realizadas desde su residencia en Nueva York.
De su actividad en el mundo de las letras, sobresalen las primeras
traducciones al castellano de la obra de Rabrindranat Tagore y su constante
difusión de la cultura y la lengua españolas, especialmente en los ambientes
literarios de Estados Unidos, desde su puesto de profesora en la Universidad
de Maryland.
Zenobia morirá el 28 de
octubre de 1956, dos días después de que su esposo recibiera el Premio
Nobel de Literatura.
Al recibirse en Moguer la noticia de
muerte de Zenobia, el mismo día 28
de octubre, que era domingo, la corporación municipal celebró una sesión
extraordinaria en la que se acordó en primer lugar nombrar Hija Adoptiva de
Moguer a Zenobia Camprubí, solicitándose además al Ministerio de la
Gobernación la autorización correspondiente para el nombre de Zenobia
Camprubí a la calle de las Flores.
El entonces alcalde de Moguer, Juan de Gorostidi, cursó al poeta en la
mañana del lunes 29 un telegrama con el texto "todo Moguer comparte tu dolor
por el fallecimiento de Zenobia" y, ya por la tarde, la corporación volvió a
reunirse acordándose, por un lado, la celebración de un solemne funeral que
tendría lugar el 5 de noviembre y, por otro, suspender todos los festejos
organizados en señal de júbilo por la concesión del Nobel a Juan Ramón. |