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Escritoras en secreto:
"las silenciadas"
Información recogida de las diversas ponencias del Congreso
Internacional en Homenaje a Zenobia (Moguer 2001).
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María Lejárraga, más
conocida como María Martínez Sierra, escribió en el exilio una obra
autobiográfica en la que explicaba cómo usó el nombre de su marido
(Gregorio Martínez Sierra) como seudónimo para hacerse oír.
Era una mujer con una
intensa vida socio-intelectual y comprometida con las mujeres de su
época. Escribió libros con el nombre de su marido, muchos de ellos
sobre feminismo, que hubieran pasado desapercibidos de no ser
publicados por un hombre.
Esta confesión, sin
embargo, no sirvió para que reconocieran su trabajo, sino para que
la acusaran de embustera y traidora a su marido.
El caso de María
Lejárraga es un caso extremo y excepcional, pero sirve para llamar
la atención sobre el hecho de que muchas mujeres desarrollaron
una importante labor intelectual y reivindicativa que no quiso
reconocerse en el momento.
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Carmen de Burgos,
compañera de Ramón Gómez de la Serna, fue otra de "las
silenciadas". Con el seudónimo de Colombine luchó por el sufragio
femenino y defendió el divorcio escribiendo en un periódico, además
de publicar sus obras.
Por todo ello fue
insultada a lo largo de su carrera y tachada de mala mujer.
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Concha Méndez
fue tan respetable poeta como su marido y participó a partes iguales
en la labor editorial que ambos emprendieron y que siempre se le
adjudicaba a él. Antes de casarse con Altolaguirre había soportado
un largo y humillante noviazgo con Buñuel, que siempre se opuso a
que escribiese. |
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Ernestina de
Champourcín fue una de las poetas más importantes de la
Generación del 27 y una gran traductora, por lo que sorprende que su
trabajo haya pasado desapercibido. Su marido fue un poeta menor y
sin embargo sí aparece entre los poetas del 27. |
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Carmen Conde,
casada con el poeta Antonio Oliver Belmás, soportó que éste
censurara y destruyera su obra y ella le dejó porque pensaba que
actuaba como seleccionador de lo que escribía. Llegó un día en que
el poeta se dió cuenta de su error y entonces le permitió escribir y
publicar. |
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Zenobia Camprubí
Aymar es otra de las mujeres que podemos incluir en "las
silenciadas". Para muchos, Zenobia es el caso más representativo de
esas mujeres voluntariamente en la sombra. No se ha profundizado
mucho sobre la influencia de ella en la obra de Juan Ramón Jiménez,
pero hoy ya todos reconocen que esa influencia está patente en todos
sus libros.
Además de esto,
Zenobia escribió diversas obras antes de conocerle e hizo varias
traducciones libros al castellano, entre las que destacan la obra de Tagore.
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Esta no es más que una
pequeña muestra de las mujeres que sufrieron del exilio intelectual
en una época en la que el hombre era el único con poder para
expresar su ideología y el único con poder de decisión sobre quién
podía tener la palabra y quién no. |
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