CEIP SAN WALABONSO

El olivo en el mundo

 

 

 

 

 

 

 

Hace dos mil setecientos años, más o menos, llegó a Gadir una nave comercial. Traían telas y vasijas lujosas y se las cambiaban a los nativos por estaño, plata y cobre.

 

Entonces había en Andalucía muchos bosques de lentiscos, alcornoques y acebuches. ¿No sabéis lo que es un acebuche? Es el olivo silvestre, sin cultivar. Todavía quedan muchos en las sierras andaluzas. Los puedes distinguir porque sus aceitunas son pequeñitas, casi todo hueso, y, además, tiene las hojas más redondeadas que las del olivo y sus ramas son espinosas.

 

Los comerciantes que venían en aquel barco encontraron los acebuches. Años después, otros comerciantes trajeron olivos cultivados desde Fenicia, que fueron plantados en Andalucía. Tuvieron tanto éxito, que ahora el olivo es el árbol más abundante en Andalucía.

 

Es que el olivo procede de Oriente. Es una planta doméstica, o sea, modificada por el hombre, a partir del acebuche. Hace muchos miles de años, algunos agricultores de Oriente empezaron a cultivar acebuches, generación tras generación, hasta que obtuvieron el olivo, con su aceituna carnosa y rellena de aceite.

 

¿Dónde ocurrió esto? Seguramente en Siria, en Irán o en el norte de Afganistán. Desde allí, el cultivo del olivo se difundió por el litoral mediterráneo.

 

Desde su cuna oriental, la planta del olivo se extendió hacia el Oeste. Hace cuatro mil años se cultivaba ya en Egipto y dos siglos más tarde en Grecia y sus islas. Después, los romanos difundieron su cultivo por todo el Mediterráneo.