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Aquí podrás encontrar información gramatical y de uso de la LENGUA CASTELLANA para hablantes NO NATIVOS.

   Uso de los verbos "ser" y "estar"
   La expresión de la "cantidad"
   La expresión de la "posesión"

USO DE LOS VERBOS "SER Y ESTAR"

Propuesto por José González
e-mail: fagonca@fsie.es

 

Tradicionalmente se suele presentar el uso de estar como la expresión de los momentáneo ("Juan está ya aquí") en oposición a ser, que sería lo permanente y estable ("Juan es inteligente"). Sin embargo esta presentación sólo da cuenta parcialmente de la oposición. Veamos los usos de lengua de ambos verbos.

1.- SER puede expresar identidad, definición ( "Ése es Juan", "Soy el vecino", "Una franja es una banda o tira de adorno"). Como vemos ser introduce con frecuencia un sustantivo o adjetivo.

2.- SER puede expresar origen, procedencia y nacionalidad pues estas informaciones se sitúan en el plano de la definición ("Soy de Linares", "El aceite es de Jaén").

3.- SER puede expresar profesión, actividad ya que también estamos en el plano de la definición ("Soy profesor de español"). Pero cuando se quiere hablar de una actividad que es temporal se usa estar ("Estoy sin trabajo") o se usa hacer de ("Hado de camarero por las tardes").

4.- SER se utiliza para informar sobre el material ("Es de madera").

5.- SER se usa para dar las coordenadas temporales o espaciales de cualquier suceso o acontecimiento pues seguimos en el plano de la definición, en este caso de los elementos que definen el suceso en cuestión ( "La creación de la Comunidad Económica Europea fue el siglo pasado" ,"La fiesta es en mi casa"). Pero para localizar en el espacio algo cuya existencia se presupone, se usa estar ("El Ayuntamiento está en la plaza").

6.- SER puede utilizarse al describir objetivamente personas u objetos ("La bandera de Andalucía es verde y blanca", "La carne es buena"). En cambio cuando la persona que habla formula apreciaciones subjetivas , en lugar de ser se usa estar ("Todo está buenísimo").

7.- SER sirve para formular apreciaciones subjetivas sobre elementos de información o sucesos, no sobre personas o cosas como hemos analizado antes ("¡Es fantástico!").

8.- SER se usa en las descripciones con adjetivos cuando se presentan características inherentes al sujeto, es decir, más permanentes ("Es muy alto"); en cambio, se utiliza estar cuando se refieren a algo presentado con carácter provisional ("Está alegre"). En muchos casos, la elección entre ser y estar no depende sino de la voluntad por parte del hablante de relativizar más o menos, así "Es muy simpático" tiene un matiz de más permanente mientras "Está muy simpático" de más provisionalidad.

En definitiva, podríamos generalizar afirmando que el verbo ser tiende a presentar las cosas de manera más objetiva, mientras que estar conlleva alguna participación del hablante.

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LA CANTIDAD

Propuesto por José González
e-mail: fagonca@fsie.es

1.- Para referirse a cantidades con precisión, de entidades contables, se usan los números cardinales. Los números cardinales se obtienen a partir de una serie de formas básicas que se combinan entre ellas para dar números más altos.

Por tanto, los elementos básicos del sistema son del cero al quince, que sirven para componer cualquier número y tienen formas distintas para cada número:

  1. cero
  2. uno (un)/ una
  3. dos
  4. tres
  5. cuatro
  6. cinco
  7. seis
  8. siete
  9. ocho
  10. nueve
  11. diez
  12. once
  13. doce
  14. trece
  15. catorce
  16. quince

Pertenecen a este primer grupo, además todas las decenas (veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta, setenta, ochenta, noventa) y las palabras cien, mil, millón y billón.

Todos los demás números se forman combinando los números de 1 a 10 entre ellos o con las decenas, y/o con las palabras cien, mil/millones y billón/billones. A veces interviene la conjunción y.

Existe un grupo de números, de 16 a 29, compuestos con ayuda de la conjunción y, pero se escriben en una sola palabra (la y se ha integrado y transformado en i latina debido a reglas ortográficas). En algunos caso observamos pequeños cambios ortográficos como la sustitución de –z por -c- o la aparición de acentos gráficos:

16 dieciséis, 17 diecisiete, 18 dieciocho, 19 diecinueve, 21 veintiuno, 22 veintidós, 23 veintitrés, 24 veinticuatro, 25 veinticinco, 26 veintiséis, 27 veintisiete, 28 veintiocho, 29 veintinueve.

Los restantes números se componen combinando de distinta manera los elementos dados hasta aquí: unidades, decenas, centenas... Las palabras que entran en la composición de estas expresiones numerales se escriben separadas. Por ejemplo: 34 treinta y cuatro, 68 sesenta y ocho, 95 noventa y cinco, 127 ciento veintisiete...

Las centenas superiores a cien se escriben en una sola palabra y tienen una forma masculina y una femenina: 200 doscientos/doscientas, 300 trescientos/trescientas,... Es destacable la forma irregular quinientos/as y la pérdida del diptongo de siete y nueve en las formas setecientos y novecientos.

La palabra cien se usa sólo cuando no va seguida ni de decenas ni de unidades: cien euros, cien millones de habitantes. Cuando siguen decenas y/o unidades, en lugar de cien se una ciento: ciento veinte euros.

Se usa y sólo entre las decenas y las unidades : cuarenta y siete.

La palabra mil es invariable. Existe, sin embargo, la expresión miles de + sustantivo, en la que aparece en plural; se usa para indicar muy vagamente una gran cantidad de algo contable : mil personas, miles de euros.

La palabra uno se apocopa en un cuando va seguida directamente de un sustantivo masculino y cuando se encuentra en el interior de un número compuesto. Además concuerda en femenino con el sustantivo femenino al que se refiere : Quiero un libro y una carpeta. Veintiún días.

La palabra millón va en plural millones cuando va precedida por un número superior a uno : un millón, tres millones.

A diferencia de otros idiomas, el español no dispone de una palabra que signifique mil millones.

2.- Para hablar de manera imprecisa de una gran cantidad de elementos, personas o cosas, se usan varios operadores y expresiones.

Los operadores de uso más general son:

Mucho-a-os- as
Tanto-a-os- as

Estos dos operadores concuerdan en género y número con el sustantivo al que se refieren, con sustantivos no contables se usan las formas singulares mucho-a y tanto-a. También se pueden usar en superlativo : ¿Había mucha gente? Muchísima.

Para referirse también a una gran cantidad de algo se usa la expresión cantidad de: Tiene cantidad de amigos.

Para referirse a una cantidad sin expresar explícitamente su punto de vista, el hablante usa el operador bastante, que concuerda en número con el sustantivo al que se refiere :¿Había mucha gente? Bastante.

Para cantidades más bien limitadas y si se habla de entidades contables, se usan:

Algunos –as
Unos – as cuantos -as

Ejemplo: Tengo algunos amigos . He encontrado unos cuantos libros

Para referirse a cantidades más bien limitadas pero sobre entidades no contables:

Un poco de + sustantivo no contable

Ejemplo:¿Me deja un poco de azúcar?.

Cuando se quiere subrayar además que se trata de un número muy escaso de elementos, se una algun(o)-(a) que otro(a) + sustantivo contable singular. Sólo queda algún que otro árbol en esta zona.

Para presentar una cantidad como muy limitada o insuficiente, se usa poco (a) + sustantivo no contable singular o pocos/as + sustantivo contable plural. En esta ciudad hay poca industria.

Para referirse a una cantidad de algo que se viene a añadir, se usan más u otro-a-os-as: ¿Me da más fruta?¿Me da otra fruta?. Otros dos cafés, por favor.

Para referirse a toda la cantidad disponible de algo o a todo un grupo, se usa todo-a-os-as: Démelos todos.

Podemos expresar una cantidad de manera relativa con respecto a un todo. Así para referirse a una parte de un elemento o un grupo de elementos usamos las fracciones: medio-a / la mitad, un tercio / una tercera parte, un cuarto / una cuarta parte, un quinto / una quinta parte ... un onceavo / una onceava parte, un doceavo / una doceava parte ... El sustantivo que sigue a una fracción va introducido por la preposición de, excepto en el caso de medio: Media tarta. Un cuarto de litro.

Para expresar un porcentaje, se usa número + por ciento ( + de + sustantivo): Llegaremos al noventa por ciento de la población.

La cantidad se puede presentar como una valoración subjetiva de quien habla, en estas circunstancias se usa como, alrededor de, sobre los-as antes de la cantidad: Habría como- alrededor de – sobre mil personas. Se usa cerca de-un poco más cuando el hablante presenta una cantidad subjetiva y considera dicha cantidad ligeramente superior o inferior a la cantidad real: Cerca de cien islas – Un poco más de trescientas. Cuando además se quiere presentar la cantidad mencionada como una etapa o frontera que se aspira a alcanzar o que se quiere evitar, se usa casi: Os habéis zampado casi un kilo de pasteles. Para presentar una cantidad como una valoración subjetiva de quien habla, señalando a la vez que se está haciendo un esfuerzo por mencionar la cantidad más baja o más alta posible, se usan: por lo menos, al menos / como mucho, todo lo más, a lo sumo. Por lo menos estará cinco días / Como mucho estará diez días. A lo sumo sólo se emplea en registros cultos . Para presentar una cantidad de manera muy aproximada, señalando únicamente el límite mínimo y el límite máximo que puede alcanzar se usa: de + cantidad + a + cantidad , entre + cantidad + y + cantidad: Creo que entre mil quinientas y dos mil personas.

Para presentar una cantidad como algo inferior a las previsiones o las expectativas del hablante o a las expectativas que el hablante atribuye a su interlocutor, se usa: sólo, no más de. A pesar de la invitación, sólo vinieron cuatro.

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LA POSESIÓN

Propuesto por José González
e-mail: fagonca@fsie.es

 

Para expresar la posesión de algo se utiliza siempre el verbo tener, ya que, al contrario de lo que sucede en otros idiomas, en español haber sólo se usa como auxiliar de los tiempos compuestos.

Es importante no interpretar de manera demasiado literal los uso de "tener" para expresar la posesión. Estos usos pueden ser de lo más variado y, en muchos casos, no se trata de posesión propiamente dicha: "Está mal, tiene una grave infección".

Entre los usos figurados cabe destacar el empleo de tener para expresar características físicas o morales de las personas, y el de la expresión de deseos y sentimientos: " Tiene mal aspecto". "Tengo ganas de volar".

Junto a estos usos de tener para expresar la posesión, existen usos de tener muy próximos de los usos de "haber" en los tiempos compuestos: "Ya tengo media colección". "Me tiene agotada". En estos casos, la diferencia con respecto a la construcción con "haber" está en que con "tener" se pone más énfasis en el resultado concreto de un proceso / acción que en el proceso / acción en sí mismo.

Además de los verbos mencionados, en la expresión de la posesión intervienen con frecuencia los llamados posesivos.

En español, existen dos series de posesivos, que se distinguen entre sí tanto por su comportamiento formal como por su significación y por la diferencia de usos en el plano funcional: la forma átona y la forma tónica del posesivo

  • La forma átona va siempre antes del sustantivo al que determina y no puede ir acompañada de ningún determinante del sustantivo. Se trata de una forma inacentuada en el ritmo de la frase, por lo que siempre se apoya en el sustantivo, de ahí que nunca se encuentre sola.
  • La forma tónica, por el contrario, puede aparecer sola o al lado de un sustantivo, al que sigue. Con frecuencia, va acompañada de un determinante del sustantivo

Para referirse a algo que pertenece a alguien cuando la relación de pertenencia ya está asumida en el contexto porque ha aparecido explícitamente o porque se presupone, se usan las formas átonas del posesivo seguidas del sustantivo:

Posesivos

Persona a la que pertenece

mi-s
tu-s
su-s
nuestro-a-os-as
vuestro-a-os-as
su-s

Yo

Él/ella /usted
Nosotros-as
Vosotros-as
Ellos/ellas/ustedes

Estas formas de posesivo no van nunca acompañadas por ningún otro determinante del sustantivo. Son incompatibles, pues, con los demostrativos y con el artículo.

Son raros los usos de los posesivos para referirse a cosas que se presuponen para cualquier ser humano, y especialmente para referirse a las partes del cuerpo, la ropa, etc. En estos casos, se usa el artículo en construcciones reflexivas o con un pronombre indirecto:

Inglés: "I have broken my leg" Español: "Me he roto la/una pierna"

Generalmente no se usan los posesivos para referirse a cosas que constituyen un presupuesto para cualquier persona/cosa, excepto en los casos en los que interesa hablar de la cosa en sí, como entidad autónoma, y no en su relación con la persona/cosa a la que pertenece: "¿Cuánto mide tu mano?".

Cuando ya sabemos de qué sustantivo estamos hablando, porque ya ha aparecido en el contexto o está implícito, en lugar de las formas átonas de posesivo se usan las formas tónicas, precedidas por "el/la/los/las, uno/a/os/as, éste/a/os/as, ése/a/os/as, aquél/lla/os/as":

Posesivos

Persona a la que pertenece

mío-a-os-as
tuyo-a-os-as
suyo-a-os-as
nuestro-a-os-as
vuestro-a-os-as
suyo-a-os-as

Yo

Él/ella /usted
Nosotros-as
Vosotros-as
Ellos/ellas/ustedes

A diferencia de la forma átona del posesivo, la forma tónica se caracteriza por constituir, siempre, un elemento nuevo de información con respecto al sustantivo. El uso de esta forma implica la presuposición de la existencia de la cosa aludida, pero presenta la relación como un elemento nuevo de información con respecto al sustantivo en la situación o contexto considerado.

Por último, son figurados los usos en que el posesivo desempeña un papel afectivo. Aparece cuando se sustantiva con el artículo neutro: "Ha pasado lo suyo hasta llegar a aquí".

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