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Introducción:
Cuando, hace mucho tiempo, leí en la
"Gramática de la Fantasía" de Gianni Rodari, una técnica de creatividad que
se llamaba "El hombrecillo de cristal", rápidamente pensé en Cervantes y su
novela ejemplar "El Licenciado Vidriera". Para mí fue todo un descubrimiento.
Lo que Rodari nos ofrecía no era sino un maravilloso resumen de las herramientas
literarias que muchos, incluido él mismo, habían experimentado con anterioridad.
No obstante, para mí, el gran mérito de Rodari es el de habernos
dicho, de la manera más sencilla, cómo nuestros alumnos y alumnas pueden tratar de ser
escritores, mientras se divierten. Y, lo que es más, que todos (incluidos algunos más
maduritos) lo podíamos intentar, no ya sólo en la escuela, sino en cualquier ámbito.
Descripción:
Volviendo a la técnica, Cervantes plantea el desarrollo de una lógica
fantástica en su personaje mediante la introducción de una característica
"extraña". Así, el personaje es de CRISTAL, y el análisis de este material
desarrollará las características del personaje y el curso de la historia:
* TRANSPARENTE: Se le ven los pensamientos y, por tanto, no tiene
necesidad de hablar. No puede decir mentiras porque se nota a no ser que lleve puesto el
sombrero, etc.
* FRAGIL: Duerme en el pajar; mira a los tejados, temeroso de que le
caiga alguna teja; probablemente, su médico será el cristalero.
Como variante, de cara a la elaboración de otras historias, se puede
probar con materiales como hielo, fuego, oro, etc., o aplicar características humanas a
otros seres (la típica personificación).
Texto:
«Imaginóse el desdichado que era todo
hecho de vidrio, y con esta imaginación, cuando alguno se llegaba a él, daba terribles
voces pidiendo y suplicando con palabras y razones concertadas que no se le acercasen,
porque le quebrarían: que real y verdaderamente él no era como los otros hombres, que
todo era de vidrio, de pies a cabeza. [...] Decía que le hablasen desde lejos, y le
preguntasen lo que quisieren, porque a todos les respondería con más entendimiento, por
ser hombre de vidrio y no de carne: que el vidrio, por ser de materia sutil y delicada,
obraba por ella el alma con más prontitud y eficacia que no por la del cuerpo, pesada y
terrestre.[...] Pidió Tomás le diesen alguna funda donde pusiese aquel vaso quebradizo
de su cuerpo, porque al vestirse algún vestido estrecho no se quebrase; y así, le dieron
una ropa parda y una camisa muy ancha, que él se vistió con mucho tiento y se ciñó con
una cuerda de algodón.[...] cuando andaba por las calles, iba por la mitad dellas,
mirando a los tejados temeroso no le cayese alguna teja encima y le quebrase; los veranos
dormía en el campo al cielo abierto, y los inviernos se metía en algún mesón, y en el
pajar, se enterraba hasta la garganta, diciendo que aquélla era la más propia y más
segura cama que podían tener los hombres de vidrio.»
CERVANTES: «El Licenciado
Vidriera»
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