BLAS INFANTE

 

Para un  centro de enseñanza tener el nombre de BLAS INFANTE es un honor  y una satisfacción  como andaluces y como miembros de una sociedad que debe  caminar por la tolerancia, la justicia y la paz. Estamos ante un personaje de  apasionante y complejo perfil humano con un profundo talante ético  y un  extraordinario  sentimiento y compromiso con nuestra tierra y su gente. La vida de  Blas Infante Pérez viene a ser, en buena parte, la historia  del esfuerzo por la recuperación material y moral de Andalucía. Este hecho condicionará  su  trayectoria vital e intelectual.

 

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Nace en Casares (Málaga) el 5 de Julio de  1885. Su padre trabaja en el Juzgado de la localidad y su madre en casa. Son tiempos de profunda regresión económica  y social  que culminarán con el  proceso definitivo  de depresión económica  de Andalucía. Desde los 11 a los 14 años estudia  bachillerato, como alumno interno,  en el Colegio de los Escolapios de Archidona (actualmente I.E.S. Luis Barahona de Soto, en el que se guarda su expediente académico),  colegio  público  muy apreciado  en su época  por los gobiernos liberales.

 

La crisis general  que se  vive provoca  que tenga que dejar el colegio y ponerse a trabajar para ayudar a la familia. Pasados unos años se matricula en la Universidad de Granada  licenciándose en Derecho en 1906  y cursando también estudios de Filosofía y Letras. Casares, Archidona y Granada  son los escenarios fundamentales  de esta etapa  de su vida . El deseo de conocer su tierra, de  instruir a sus gentes y  el sentimiento cercano del jornalero le van aflorando poderosamente. Pero es  su estancia en Granada, cuando entra en contacto con la cultura de Al-Andalus,  la que  será decisiva no sólo  para su formación intelectual sino para la toma de conciencia  de Andalucía. Aquí nacen las inquietudes  que le acompañarán  en toda su vida posterior.

 

En 1906 gana las oposiciones  a notarías  ocupando  en 1910 la plaza de Cantillana (Sevilla). En esta época  entra en contacto con el Georgismo y el mundo intelectual  sevillano que gira en torno al ateneo y la revista Bética. En estos años da comienzo una etapa fundamental en la vida pública  e intelectual de Blas Infante, publicando en 1915 la  primera edición  del Ideal Andaluz  donde se exponen los fundamentos teóricos, las metas  y los objetivos de la regeneración de Andalucía. En 1916 pone en marcha los centros andaluces  como lugares de encuentro, debate y  propuestas  de los andaluces como hombres libres, por encima de las disciplinas de partidos y con  preocupación por los problemas de su tierra.

 

El 12,13 y 14 de enero de 1918 tiene lugar la Asamblea o congreso de Ronda donde se aprueban los símbolos de Andalucía (Bandera, Himno y Escudo). En 1920 funda la  Editorial Avance  y publica sus primeros libros de investigación. En 1923,  con la llegada de la dictadura de Primo de Rivera, se prohíben los  Centros Andaluces  y Blas Infante  se retira a Isla Cristina  donde nacerán sus dos primeras hijas  Maria Luisa y Maria de Los Ángeles. Son años de vivencias familiares, estudios, pensamientos …

 

Con la llegada de la Segunda República se traslada a Coria del Río, viviendo provisionalmente en Sevilla  donde nace su único hijo varón Luis Blas.  Desde  1931  a 1936  participa en la vida política directa  e intensamente. Crea las Juntas Liberalistas  de Andalucía, defiende el Proyecto de Reforma  Agraria  para Andalucía  en la Comisión Agraria creada por  las Cortes y pone todos sus esfuerzos  en la consecución de un estatuto de autonomía  para Andalucía. En julio de 1936 participa en diversos actos para defender el Estatuto para  Andalucía, en la Junta, en la Asamblea de Municipios, realizando sus últimos actos el 14 de julio en Cádiz, apoyando  el estatuto  y difundiendo  los símbolos (izando  la bandera en el Ayuntamiento).

 

El  2 de agosto de 1936 , día que cumple años y onomástica  de su segunda hija,  es sacado de su casa  y detenido, siendo fusilado en el kilómetro 4 de la carretera de  Sevilla a  Carmona en la noche del 10 al 11 de Agosto. Juzgado 4 años más tarde es acusado de haber formado parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931 y haber hecho propaganda para la creación de un partido regionalista andaluz. Todo un prodigio de sentencia. Su familia, a la que tanto amaba, quedó privada de ese ser  bondadoso cuya voz  no fue  un simple instrumento de partido o de gobierno,  sino que fue  mucho más: una ética de la convivencia  y una esperanza de justicia  para ese pueblo andaluz que lo fue todo para él.