Un viaje hacia Ítaca

 

 

Los Talleres de Escritura son espacios (obradores) en donde se vive y disfruta la literatura. Sus componentes no pretenden definir el hecho literario -tarea seguramente imposible-, sino vivirlo originalmente y recrearlo.
 

 

La aventura de la creación literaria

La creación literaria -es decir, la poesía en su acepción más amplia-, entendida de esta forma, consiste en una conducta interna ligada a las palabras, a las frases y a los textos. Pero dicha conducta no es las palabras y los textos, sino el movimiento interior del ser humano que pronuncia las palabras o las escribe.
 

Aparentemente, la poesía, la creación literaria se manifiesta así como una herramienta de carácter muy especial para interpretar el mundo. La poesía nos brindaría un método, un instrumento y una actitud ante la vida. Nos enseñaría una manera singular de andar por la existencia, un estilo personal de ser, de sentir y de viajar con uno mismo y con los otros. Y, en efecto, esto puede ser así: es factible leer el mundo poéticamente y tal posibilidad, convertida en acto, nos hace cambiar, nos transmuta interiormente, aunque al final del trayecto nuestro puerto de destino -otra vez el mundo- nos parezca tan desnutrido y pobre como siempre. A esto se refiere C. Cavafis en su poema «Ítaca», en el que descifra poéticamente el viaje iniciático del héroe griego Ulises, es decir. de cualquier ser humano arrojado a la vida:

 
...Mantén siempre a Ítaca en tu mente.

 Llegar allí es tu destino.
Pero no tengas la menor prisa en tu viaje.
Es mejor que dure muchos años,
 
y que viejo al fin arribes a la isla,
rico por todas las ganancias de tu viaje,
sin esperar que Ítaca te va a ofrecer riquezas.
Ítaca te ha dado un viaje hermoso. 
Sin ella no te habrías puesto en marcha.
Pero no tiene ya más que ofrecerte.

 

Aunque la encuentres pobre, Ítaca de ti no se ha burlado.
Convertido en tan sabio, y con tanta experiencia,
ya habrás comprendido el significado de las Ítacas.

 

En definitiva, el viaje que propone la escritura es un viaje hacia sí mismo, mientras se nombra por primera y última vez el mundo. A realizar esta emocionante y placentera odisea hacia Ítaca, puerto de la Literatura y de a Poesía, en donde el aventurero es, al mismo tiempo, espectador y actor, lector y escritor de sus particulares mundos, creador y recreador de sueños que nos parecerán más vivos y más reales que la propia vida (y casi siempre mucho más hermosos, pues la vida misma debiera imitar al arte), nos invitan los Talleres de Escritura.


Feliz travesía.

F. A. G