LOCALIZACION
| Este yacimiento se encuentra situado entre las depresiones
de Guadix y Baza, en el término municipal de Dehesas de Guadix,
en la confluencia de los ríos Guadiana Menor y Fardes. Para orientarnos
podemos observar el siguiente mapa.
El acceso más fácil se realiza desde Dehesas de Guadix, por un camino rural que surge de la carretera local que une las localidades de Villanueva de las Torres y Dehesas, en el lugar conocido como "Cruce de Cabrera" ( nombre de un cortijo por el que se pasa antes de llegar al yacimiento ) y que se dirige a Cortijo Nuevo, pero nuestra ruta termina antes, en el cortijo de Valdemanzanos, que se encuentra muy próximo al yacimiento. El resto del camino se hace a pie dando un breve paseo por estas huertas y cruzando el río a la altura de la desembocadura del Fardes en el Guadiana Menor. |
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DATACION
La Terrera del Reloj pertenece a la Edad del Bronce ( 4.000 - 800 a.d.C. ), pudiendo incluirse dentro de la "Cultura del Argar"; este nombre procede de la denominación de un yacimiento descubierto en la provincia de Almería, localizado hace un siglo aproximadamente, y que consiste en un pequeño poblado con su correspondiente y bien conservada necrópolis. Posteriormente se han ido descubriendo otros yacimientos con características similares en cuanto a emplazamiento ( terreno en pendiente junto a un curso de agua ) materiales hallados, enterramientos y época en que estuvieron habitados, el último período de la Edad del Bronce ( 1700 - 1500 a.dC. ); todos los cuales han sido reunidos bajo la denominación antes mencionada de "Cultura del Argar".
La zona donde predomina esta cultura comprende toda
la provincia de Almería junto con las zonas orientales de las provincias
de Jaén y Granada. Precisamente la Terrera del Reloj
tiene su emplazamiento en un lugar muy próximo al límite
entre estas dos últimas provincias.
CARACTERISTICAS GENERALES DE LA CULTURA DEL ARGAR
La Cultura Argárica tiene una serie de características propias que la diferencian claramente de otros períodos y variedades locales de la Edad del Bronce:
1.- Los asentamientos suelen estar situados en lugares algo elevados y en pendiente, en las proximidades de ríos u otros cursos de agua, de esta manera la defensa resulta más fácil, y con el aprovisionamiento ocurre lo mismo. El problema de la pendiente del terreno lo solucionan haciendo aterrazamientos más o menos estrechos y cubriendo los cortes del terreno con muros de mampostería y si la roca es más resistente se limitan a enlucirla y blanquearla frecuentemente.
2.- Los enterramientos son individuales, al contrario
de lo que ocurre en las culturas constructoras de dólmenes ( precisamente
unos kilómetros antes de la Terrera del Reloj está la inmensa
necrópolis del Arroyo de Gor, formada por 263 dólmenes, de
los que algunos se pueden visitar fácilmente por localizarse junto
a la carretera de acceso a Dehesas de Guadix, en el hermoso paraje del
Balneario de Alicún de las Torres ). A veces utilizan una segunda
vez la misma sepultura apartando a un lado los huesos y ajuar del primitivo
ocupante.
Para las inhumaciones no costruyen edificios específicos,
sino que les bastan grandes tinajas de cerámica enterradas posteriormente
o covachas practicadas en el suelo cerradas con una losa de piedra o madera.
Tampoco buscan un lugar separado y específico
para sus necrópolis ya que los enterramientos se realizan en el
poblado e incluso en el interior de las viviendas. El difunto es colocado
en posición fetal, sin guardar ninguna orientación determinada,
y va acompañado del correspondiente ajuar formado por objetos de
su uso cotidiano. Hay ajuares que van desde la pobreza casi absoluta hasta
otros muy ricos, aunque suelen predominar los compuestos por dos o tres
vasijas de cerámica, carne y poco más.
3.- Los materiales encontrados bien en los ajuares
o esparcidos por el suelo son bastante variados, tanto por la utilidad
como por los materiales de que están hechos. Esta es una época
en que va desarrollándose el gusto por el lujo dentro de una sociedad
jerarquizada y con diversos grados de riqueza.
Los restos cerámicos más
frecuentes se podrían clasificar en las siguientes categorías:
| A.- Vasijas de cerámica de factura
fina o basta según el uso a que se destinaran:
Basta: - Grandes orzas para alimentos.
Fina: - Copas de pie alto o bajo.
B.- Objetos de adorno de diversos materiales incluido el metal, sobre todo de bronce aunque también se usaban la plata y el oro: - Pulseras sencillas.
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C.- Materiales de piedra tallada o pulimentada elaborados en sílex, cuarcita u otras rocas. Su uso predomina sobre el metal en todos los casos:
- Hachas.
- Hoces.
- Martillos.
- Molinos de diversos tipos.
- Cinceles.
- Pesas de telar.
D.- Objetos de hueso:
- Punzones.
- Agujas.
- Botones.
E.- Piezas de metal, muy apreciadas por la poca abundancia de este material. Su coste era elevado y no estaban al alcance de todos ( una persona de elevado rango llegaba a tener sólo unas pocas ):
- Objetos de adorno ya menionados.
- Armas pequeñas: puñales, puntas
de flechas, ...
- Hachas y punzones.
F.- Cestería y tejidos:
- Restos de esparto trenzado: cuerdas, cestos, calzado,etc.
- Cestería de anea o láminas de caña.
- Tejidos de lino y otras fibras.
4.- Las viviendas se emplazaban en las terrazas. Los muros eran de mampostería ( piedras unidas con barro ), a veces enlucidos o blanqueados, al menos en el interior. Las separaciones entre las habitaciones solían realizarse con muros de tapial, tabiques de cañas enlucidas con barro, ... El suelo se nivelaba con tierra apisonada o yeso.
Solían construirse también locales
para ganado ( establos ) y para otros menesteres.
DESCRIPCION DE LA TERRERA DEL RELOJ
El asentamiento está situado en un saliente calizo de fuerte pendiente muy próximo a la confluencia de los ríos Guadiana Menor y Fardes. Al pie se extiende una vega llana y fértil que ocupa los valles de ambos ríos.
El problema de la pendiente fue solucionado con la construcción de seis aterrazamientos por parte de los pobladores, sobre los que se levantaron las edificaciones. Los escalones resultantes se protegieron con gruesos muros de piedras unidas con barro. El suelo de las terrazas se niveló a base de barro hasta quedar superficies planas.
Las viviendas se ordenaban en línea
a lo largo de cada uno de los aterrazamientos. Su techo era plano, en forma
de terraza. Los muros exteriores eran de piedra y barro mientras que los
interiores eran de tapial ( tierra apisonada ) enlucido con barro y encima
con cal. En el interior de algunas se han encontrado restos de hogares
y poyos o bancos alargados junto a la pared.
A continuación aparece un dibujo de cómo
podía ser el poblado en aquella época:

Los suelos de las habitaciones estaban formados por barro muy apisonado y en ellos se sepultaba a los difuntos en fosas alargadas revestidas de mampostería o madera. En cambio los niños eran introducidos en vasijas de cerámica y enterrados seguidamente en fosas más pequeñas.
Las sepulturas suelen contener un solo cadáver en posición fetal con su ajuar, consistente como se ha dicho con anterioridad en un trozo de carne y además una serie de objetos de cerámica, adorno y hasta algunas armas de bronce, aunque lo que nunca faltaba era la carne, independientemente de la edad o riqueza del difunto.
Los materiales encontrados en los ajuares o esparcidos por el suelo a distintas profundidades son muy variados y algunos de ellos de una realización muy perfecta como ocurre con las copas, vasos carenados y otros objetos cerámicos que además están acabados con un perfecto bruñido.
Continuando con la cerámica, los materiales usados para su elaboración son barros de color grisáceo de claro a oscuro y también beiges o marrones mezclados con granos desgrasantes más o menos gruesos.
A continuación reproducimos la reconstrucción de algunas piezas halladas en el yacimiento:

Más abundantes son los restos de cerámica basta como son ollas de diversos tipos, a veces con mamelones ( para moverlas con mayor facilidad ), grandes orzas para almacenar alimentos o con funciones funerarias. El barro es de diversos colores y va acompañado de desgrasantes de grano grueso normalmente.

Los restos de metal, menos abundantes, se componen de objetos de adorno, hachas o pequeñas armas; todos ellos muy apreciados por ser un símbolo de poder o riqueza.
Los objetos de piedra, más abundantes que los de metal, por ser más asequibles a la mayoría de los habitantes del poblado, están representados por diversos tipos de herramientas: hachas, cuchillos, hoces, molinos, etc., elaborados con trozos de sílex de colores veteados y poco finos u otros tipos de roca.

De lo visto hasta ahora se puede deducir que las actividades principales de los habitantes, tanto de la Terrera del Reloj como de otros poblados argáricos estaban relacionadas con la agricultura y ganadería por una lado y la minería y metalurgia por otro. De las primeras obtenían los alimentos y de las segundas los metales (cobre y estaño para crear bronce, plata y oro) para realizar los objetos antes mencionados.
Estos pueblos debían ser bastante belicosos
a juzgar por las armas aparecidas en los yacimientos y los fortines como
el del Cerro de la Encina y los lugares elegidos para la ubicación
de los poblados; de difícil acceso, elevados, con buenas vistas,
etc.