TARTESSOS DEL MITO A LA REALIDAD

etalúrgicas que se inicia en Andalucía oriental en el III milenio a. C.,
pero que perdura al menos hasta el 1800 a. C. 
LA SOCIEDAD TARTÉSICA
Durante los siglos X y IX a. C. la sociedad local, gracias al desarrollo de nuevas formas económico-sociales
relacionadas con su incorporación a los circuitos comerciales extrapeninsulares, posee una estructura territorial
de tipo urbano.
El enclave costero de Huelva se convertirá, por su atractivo para los comerciantes orientales, en lugar
para la comercialización de metales y en el punto de entrada de nuevas técnicas y nuevos modos de
vida. Así lo demuestra la cantidad y calidad de piezas del hallazgo de la "Ría de Huelva"(1923),
que evidencian las relaciones comerciales entre el
Atlántico y el Mediterráneo.. Sin embargo, la llegada de los fenicios, y del comercio griego posteriormente,
no producirá un progreso generalizado en Tartessos y su economía siguió basada en la agricultura,
la ganadería y la pesca, pues los beneficios del comercio y de la metalurgia quedaban en manos de sectores
sociales minoritarios, a pesar de que el modo doméstico de producción metalúrgica mantuvo
una amplia pervivencia en poblados estacionales como San Bartolomé de Almonte o Cerro Salomón (Riotinto)
El desarrollo producido durante el siglo VII a. C. en las comunidades tartésicas permite la creación
de centros de poder en los que convergen las funciones religiosas, de redistribución de bienes (económico-fiscales)
y de control territorial (política) y que podían ser asimilables al concepto de '|santuarios"
o "centros palaciegos"
MINERÍA Y METALURGIA.
Son numerosos los yacimientos de la región en los que la presencia de escoria de plata y cerámica
constata un nuevo modelo de producción metalúrgico organizado a partir de determinados centros (Huelva,
Niebla y Aznalcollar) capaces de cubrir las necesidades de cobre, bronce y plata de los asentamientos del bajo
Guadalquivir. A partir del siglo VIII a. C. atraería lallegada de los comerciantes fenicios a nuestras costas
y su posterior establecimiento en la Bahía de Cádiz. Esto producirá el abandono de la minería
del cobre en favor del bronce y la plata y la aparición de nuevos centros metalúrgicos: Riotinto,
Tharsis, Tejada la Vieja, San Bartolomé de Almonte y Pozancón (Trigueros) entre otros, que se incorporan
a este comercio con la llegada de los fenicios.
La Huelva de entonces se convierte desde los siglos X-IX a. C. en un puerto comercial o emporio, entendiendo por
este término el lugar donde concurren gentes de diversas naciones para comerciar, lo que es también
asimilable a "puerto de comercio", de carácter neutral, sin amurallar y autorizado por el poder
local. Ello hará que fenicios, griegos y quizás etruscos, pudieran establecerse aquí para
realizar sus intercambios.
En el ámbito tartésico aparece la escritura en España. Los restos epigrafiados más
antiguos, proceden de las excavaciones de los cabezos de Huelva, aunque las estelas portuguesas o la de Siruela,
(Badajoz) sean las más completas.
LOS FENICIOS.
La presencia fenicia en el sur de la Península, desde inicios del siglo VIII a. C. al menos, constituyó
la causa para la explicación del cambio cultural iniciadora de una época que, en los aspectos territoriales
y económicos en menor medida, perdurará hasta época romana. A este período se le ha
llamado "orientalizante" aunquen determinados casos lo denominan Período Tartésico.
Son numerosos los yacimientos de la costa meridional de i
nicios del sigloe VIII a. C. en los que se observa la presencia fenicia (Cerro de Mezquitilla, Chorreras,
Toscanos, Guadalhorce, Almuñecar, Adra...), esto nos puede permitir pensar en la creación de un sistema
comercial basado en la explotación y manufactura del mineral a cambio de productos exóticos y de
lujo como textiles, perfumes, orfebrería, marfiles, cerámicas griegas, aceite o vino, que sólo
las élites podían adquirir. Paulatinamente los asenta-mientos fenicios se extenderán por la
zona atlántica y ya en el primer cuarto del siglo VIII a. C. se localizan en el suroeste colonias fenicias
(Huelva, Niebla e incluso algunas localizaciones portuguesas). La de Huelva a mediados del siglo VIII a. C. era
un verdadero emporio o puerto de libre comercio cuya extensión superaba las 20 Has. Las excavaciones realizadas
en la parte baja de la ciudad constatan que Huelva es uno de los asentamientos fenicios más primitivos del
extremo occidental, con una fecha de fundación algo posterior a la de La Torre de Dña. Blanca (Cádiz).
LOS GRIEGOS.
La historia comenzó con un mito: Herakles, Hércules, que viaja al occidente. Sus riquezas y ganados
serán conquistadas por el héroe.
Un aura de misterio envuelve tambiés la llegada de los navegantes griegos a la Tartessos, que estaba gobernada,
según la leyenda, por monarcas sabios y longevos, a la manera oriental.
Pero pronto la utopía se convierte en realidad y el mito en historia. A partir del siglo VIII a. C. este
occidente fabuloso será frecuentado por los navegantes jonios que, a cambio de los metales tartésicos
dejan sus cerámicas de lujo, sus manufacturas, sus vinos y aceites y, poco después, también
su forma de construir y sus creencias religiosas. El objetivo principal era el emporio de Tartessos, pero también
establecen relaciones de intercambio con los fenicios de la costa malagueña y con Gadir.
NECRÓPOLIS TARTÉSICAS DE HUELVA
Hasta el momento se conocen las de El Palmarón, (Niebla), La Joya y Parque Moret, ambas en Huelva capital.
La primera, ocupaba un túmulo que se construyó aprovechando una de las colinas más elevadas
de la zona llamada El Palmarón. Contenía un solo cadáver incinerado y como ajuar, tenía
unas armas de hierro, una jarra, un brasero y una espada de bronce así como una fuente ovalada de plata.
La Joya, es sin duda uno de los lugares claves para conocer el periodo tartésico. Por el simbolismo religioso
de los hallazgos de algunas de sus tumbas. Los montadores y arqueólogos de esta exposición piensan
que en ella se enterraron los personajes que controlaban el comercio onubense de entonces. El carro de la tumba
17, reconstruido gracias a la labor de Manuel Rosa Yánez, es una de las piezas más espectaculares
de esta exposición.
La necrópolis de túmulos del Parque Moret de Huelva se halla en proceso de estudio de los materiales
procedentes de su excavación, es por ello que sólo se muestran las fotografías de algunos
aspectos de su excavación cedidas por el Pr. Garrido Roiz.
SANTUARIOS Y RELIGIOSIDAD EN EL PERIODO TARTÉSICO:
En los últimos tiempos se ha detectado la intervención de los templos fenicios en la colonización
en el Mediterráneo, al ser soportes económicos de esa actividad. Muchos enclaves fenicios rendirán
culto Melkart, aunque otros estarían consagrados a Astarté y a otros dioses. Lo que sí sabemos
es que tanto en Oriente como en el mundo griego, Se conoce la costumbre de prometer a los dioses el diezmo de las
ganancias y erigir estelas, altares y santuarios en determinados enclaves. Estos lugares de culto, con mayor o
menor entidad constructiva, existen sin duda desde los primeros
momentos de la presencia fenicia y llegaría convertirse en centros aglutinadores de todo tipo
de intereses político-económicos. Puesto que la presencia de los santuarios señala los primeros
puntos de contacto con el mundo indígena, es obvio que las actividades comerciales se desarrollarán
en su proximidad, proporcionando éstas, una doble seguridad en sus transacciones comerciales, tanto para
los indígenas como para los propios comerciantes fenicios.
Estos santuarios se instalaban en los fondeaderos o puertos, donde un barco podía acercarse sin temor a
ser recibido con una lluvia de piedras o flechas. Para crear un puerto, para asegurar su neutralidad, había
como consagrarlo a las divinidades. El santuario es el elemento clave para articular el funcionamiento de un emporio
o puerto de comercio. El de Huelva sería uno de ellos.