Canciones infantiles
-2-

(Canciones populares infantiles para jugar al corro)

Una, dos, tres y cuatro

Una, dos, tres y cuatro,
Margarita tiene un gato,
lo lava, lo peina,
y le manda a por tabaco.


Una, dos y tres

Una, dos y tres,
pluma, tintero y papel,
para escribir una carta
a mi querido Miguel,
para decirle que venga
para casarme con él.


Una y dos

Una y dos,
Niño Dios,
Angeles del cielo,
María Consuelo,
bajó Pilatos
haciendo garabatos,
con una pluma verde,
que pierde, que pierde,
que no perdió.


La hija del rey

La hija del rey,
la buena moza,
la jorobada
y la orgullosa,
la fregaplatos
y la mocosa.


Manzeque, manzeque

Manzeque, manzeque,
manzeque, patuleque,
la gallina, la gallina,
la gallina y el pichón,
se desvisten, se desvisten
en el salón.


A la una la fortuna

A la una la fortuna,
a las dos el reloj,
a las tres mi corsé,
a las cüatro mi retrato,
a las cinco voy al circo,
a las seis cacho de buey.


Una y dos

Una y dos,
María Tacón,
taconeando
pisó un ratón,
le sacó las tripas
y se las comió.


Al jardín de la alegría

Al jardín de la alegría
quiere mi madre que vaya
por ver si me sale un novio
lo más bonito de España.
Vamos los dos, los dos, los dos,
vamos los dos en compañía,
vamos los dos, los dos, los dos,
al jardín de la alegría.


Ferrocarril, camino llano

Ferrocarril,
camino llano,
que en el vapor
se va mi hermano,
se va mi hermano,
me voy yo,
se va la prenda
que adoro yo,
que adoro yo.


Teresa, la marquesa

Teresa, la marquesa,
tipití, tipitesa,
tenía una corona,
tipití, tipitona,
con cuatro monaguillos,
tipití, tipitillos,
y un cura sacristán,
tipi, tipi, tipi, tan.


Date la vuelta, Pepe

Date la vuelta Pepe,
date la vuelta,
que quiero ver el forro
de tu chaqueta,
date la vuelta,
la vuelta y media.


Ramo verde se embarcó

Ramo verde se embarcó
y fue para Puerto Rico,
repicaban las campanas
como si fuera un obispo.
—Dime. ramo verde,
dime, ¿dónde vas?
Si te llevan preso,
yo te iré a buscar.


¿Quién es éste?

¿Quién es éste?
—Un negrito.
—¿Y qué hace?
—Chocolate.
—¿Para quién?
—Para el niño bonito.
Bate que bate,
el chocolate.


Desde chiquitita me quedé

Desde chiquitita me quedé,
algo resentida de este pie,
y aunque el andar es cosa muy bonita
disimular que soy una cojita.
Y si lo soy, lo disimulo bien.
Corre, corre, que te doy un puntapié.
Que se lo dé, que se lo dé.


En Sevilla a un sevillano

En Sevilla a un sevillano
la desgracia le dio Dios,
de siete hijos que tuvo
y ninguno fue varón.
Un día la más pequeña
le tiró la inclinación
de ir a servir al rey
vestidita de varón.
—No vayas, hija, no vayas,
que te van a conocer,
tienes el pelito largo
y carita de mujer.
—No sufras, padre, no sufras,
que yo me lo cortaré,
después de haberlo cortado,
un varón pareceré.
Siete años peleando
y nadie la conoció,
hasta que el hijo del rey
de ella se enamoró.
Un día montó a caballo,
la espada se le cayó,
y al decir: «Maldita sea»,
en el pie se la clavó.


Chica ¿adónde vas?

—Chica ¿adónde vas?
—Chica, a la botica.
—Chica, ¿qué te pasa?
—Chica, que estoy mala.
—Chica, que te cures.
—Chica, muchas gracias.


Teresa, pon la mesa

Teresa, pon la mesa;
Isabel, pon el mantel;
Juana, las cucharas;
señoritos, a comer.


Charlot no tiene ganas

Charlot no tiene ganas,
Charlot se va a morir,
porque le ha salido un grano
en la punta de la nariz.


Soy la reina de los mares

Soy la reina de los mares:
si ustedes lo quieren ver,
tiro mi pañuelo al suelo
y lo vuelvo a recoger.
Pañuelo, pañuelito,
quién te pudiera tener
guardadito en un bolsillo
como un pliego de papel.


Por la carretera sube

Por la carretera sube,
¿quién sube?
¿quién sube?
Facundo con su farol,
farol,
farol,
en busca de los civiles,
civiles,
civiles,
que en su casa hay un ladrón,
ladrón,
ladrón,
que va a robar los cristales,
cristales,
cristales,
de la ventana y balcón,
balcón,
balcón.


Ahora que estamos despacio

Ahora que estamos despacio,
vamos a contar mentiras, trá la rá.
Por el mar corren la liebres,
por el monte las sardinas, trá la rá
Yo salí del campamento
con hambre de tres semanas,
me encontré con un ciruelo
cargadito de manzanas;
empecé a tirarle piedras
y caían avellanas.
Con el ruido de las nueces
salió el amo del peral.
—Niños no tiréis más piedras
que no es mío el melonar,
que es de una pobre señora
que me lo mandó cuidar.


A la víbora del amor

A la víbora del amor,
por aquí pasaré yo.
Por aquí yo pasaré
y una niña dejaré;
y esa niña cuál será,
la de alante o la de atrás;
la de alante corre mucho,
la de atrás se quedará.
Pásame, sí; pásame ya
por la puerta de Alcalá.


Estaba la pájara pinta

Estaba la pájara pinta
a la sombra del verde limón,
con las alas cortaba las hojas,
con el pico cortaba la flor.
¡Ay!, ¡ay!, cuándo veré a mi amor,
¡ay!, ¡ay!, cuándo lo veré yo.


Los chinitos en la China

Los chinitos en la China
cuando no tienen qué hacer,
tiran piedras a lo alto
y dicen que va a llover.
¡Una! ¡Dos! ¡Tres!


San Pantaleón, que veinte son

San Pantaleón, que veinte son
las gallinas y el capón;
el capón se le escapó,
la gallina se quedó.
Herradura para la mula,
coche de oro para el moro,
coche de plata para la Infanta;
cucurucú, que te vuelvas tú.


Soy el farolero

Soy el farolero
de la Puerta del Sol;
cojo la escalera
y enciendo el farol
Después de encendido
me pongo a cantar
y todas las cuentas
me suceden mal.
Dos y dos son cúatro,
cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho
y ocho dieciséis,
y ocho, veinticuatro,
y ocho, treinta y dos.
Animas benditas,
me arrodillo yo.


Don Melitón tenia tres gatos

Don Melitón tenía tres gatos,
Don Melitón tenía tres gatos
y los hacía bailar en un plato;
por las noches les daba turrón.
¡Vivan los gatos de Don Melitón!


San Serenín del Monte

San Serenín del Monte,
San Serenín, cortés;
yo, como buen cristiano,
yo me levantaré,
San Serenín del Monte,
San Serenín, cortés;
yo, como buen cristiano,
yo me persignaré.
San Serenín del Monte,
San Serenín, cortés;
yo, como buen cristiano,
yo te saludaré.


Estaba el señor don Gato

Estaba el señor don Gato
en silla de oro sentado,
miau, miau, mirri miau;
calzando medias de seda
y zapatito bordado,
cuando llegó la noticia
que había de ser casado
con una gatita parda,
con una pinta en el rabo.
El gato, con la alegría,
se ha caído del tejado.
Se rompió siete costillas
y la puntita del rabo.
Llamaron al curandero,
médicos y cirujanos;
mataron siete gallinas
y le dieron de aquel caldo.
Le llevaron a enterrar
por la calle del pescado
y al olor de las sardinas
el gato ha resucitado.
Aunque tiene siete vidas,
las siete, al fin, ha entregado,
ninguno de los doctores
ha podido remediarlo.
Sobre la cajita iban
siete ratones, bailando,
al ver que se había muerto
aquel enemigo malo.


Mambrú se fue a la guerra

Mambrú se fue a la guerra,
qué dolor, qué dolor, qué pena;
Mambrú se fue a la guerra,
no sé cuándo vendrá;
do, re, mi,
do, re, fa,
no sé cuándo vendrá.

Si vendrá por la Pascua,
qué dolor, qué dolor, qué guasa;
si vendrá por la Pascua
o por la Trinidad;
do, re, mi,
do, re, fa,
o por la Trinidad.

La Trinidad se acaba,
qué dolor, qué dolor, qué rabia;
la Trinidad se acaba,
Mambrú no viene ya;
do, re, mi,
do, re, fa,
Mambrú no viene ya.

Me he subido a la torre,
qué dolor, qué dolor, qué corre,
me he subido a la torre
para ver si aún vendrá;
do, re, mi,
do, re, fa,
para ver si aún vendrá.

Allí viene su paje,
qué dolor, qué dolor, qué traje;
allí viene su paje,
qué noticias traerá?
do, re, mi,
do, re, fa,
¿qué noticias traerá?

Las noticias que traigo,
qué dolor, qué dolor, ¡me caigol,
las noticias que traigo
dan ganas de llorar.
Que Mambrú ya se ha muerto,
qué dolor, qué dolor, qué pena,
que Mambrú ya se ha muerto;
le llevan a enterrar,
como le pertenece,
con pompa y majestad.
La caja es de terciopelo,
qué dolor, qué dolor, qué pena,
la caja es de terciopelo,
con tapa de cristal.
y encima de la tumba,
qué dolor, qué dolor, qué zumba,
dos pajaritos van,
cantando el pío, pa,
y un pajarito dice
que ya descansa en paz.


Al pasar por Sevilla

Al pasar por Sevilla
de una chiquilla me enamoré;
la agarré de la mano
y al campamento me la llevé.
Yo le dije: —Sultana,
rosa temprana, clavel de amor,
tú te vendrás conmigo
y embarcaremos en el vapor.
El vapor va por agua,
yo por la arena, tú por el mar;
me despido llorando de una morena
que era mi amor.


Adriana tiene un jardin

Adriana tiene un jardín
de clavelinas y albahacas,
de clavelinas y albahacas.
En medio de aquel jardín
hay una fuente que mana,
hay una fuente que mana.
fuente de cuatro caños
cargaditos de oro y plata,
cargaditos de oro y plata.
Por el otro, ricas perlas,
por el otro mana plata,
por el otro mana plata.
Por el otro ricas perlas,
y por el otro, agua clara,
y por el otro, agua clara,
donde se lava Adriana,
Adriana su linda cara,
Adriana su linda cara.
Se le apareció una sierpe,
una sierpe envenenada,
una sierpe envenenada.
Ella decía, decía:
—Estos serán mis pecados,
éstos serán mis pecados,
los pecados de mi vida
que me salen a la cara,
que me salen a la cara.


Se pasea una naranja

Se pasea una naranja
por la mesa del comedor.
—No me mates con cuchillo,
que me da mucho dolor.
—Sal Isabel,
siéntate en el sofá.
—No quiero, no,
que me va a reñir papá.
—Papá no está aquí,
que está en el jardín
regando las flores
de mayo y abril.
Una, dos y tres,
sal, niña, que vas a perder.


Arroz con leche

Arroz con leche,
me quiero casar
con una señorita
de este lugar
que sepa coser,
que sepa bordar,
que sepa la tabla
de multiplicar.
Arroz con leche,
me quiero casar
con una señorita
de este lugar.


El burro enfermo

A mi burro, a mi burro
le duele la cabeza,
el médico le ha puesto
una corbata negra.

A mi burro, a mi burro
le duele la garganta,
el médico le ha puesto
una corbata blanca.

A mi burro, a mi burro
le duelen las orejas,
el médico le ha puesto
una gorrita negra.

A mi burro, a mi burro
le duelen las pezuñas,
el médico le ha puesto
emplasto de lechugas.

A mi burro, a mi burro
le duele el corazón,
el médico le ha dado
jarabe de limón.

A mi burro, a mi burro
ya no le duele nada,
el médico le ha dado
jarabe de manzana.


Casamiento del piojo y la pulga

El piojo y la pulga se quieren casar
y no tienen pan para merendar.

Responde la hormiga desde su hormigal:
—Sígase la boda, yo pondré un costal.
—Viva Dios del cielo, trigo ya tenemos;
por faltar garbanzos no nos casaremos.

Responde la urraca desde su urracal:
—Sígase la boda, yo pondré un costal.
—Viva Dios del cielo, garbanzos tenemos;
Por falta de vino no nos casaremos.

Responde el mosquito desde su tinaja:
—Sígase la boda, yo pondré una carga.
—Viva Dios del cielo, vino ya tenemos;
por faltar padrino no nos casaremos.

Responde el ratón desde el ratonal:
—Si atan la gata, el padrino aquí está.
—Viva Dios del cielo, padrino tenemos;
Por faltar madrina no nos casaremos.

Responde la gata desde su cocina:
—Sígase la boda, yo soy la madrina.
—Viva Dios del cielo, madrina tenemos;
por falta de cura no nos casaremos.

Respondió el lagarto desde la sepultura.
—Sígase la boda, que aquí está el cura.
—Viva Dios del cielo, cura ya tenemos;
por faltar quien cante no nos casaremos.

Respondió el borrico desde su corral:
—Sígase la boda, que yo iré a cantar.
—Viva Dios del cielo, quien cante tenemos;
por faltar quien baile no nos casaremos.

Responde la gallina desde su corral:
—Sígase la boda, que yo iré a bailar.
Hicieron las bodas con gran regocijo;
desató a la gata, se comió al padrino.


A la puerta de un sordo

A la puerta de un sordo
cantaba un mudo,
y un ciego le miraba
con disimulo,
y dentro, un cojo
bailaba seguidillas
con desahogo.


Un águila y un león

Un águila y un león,
y un escarabajo blanco,
se pusieron a jugar
a la sombra de un barranco.


San Pedro como era calvo

San Pedro, como era calvo,
le picaban los mosquitos,
y su madre le decía:
—Ponte el gorro, Periquito.


Yo he visto a un gato segar

Yo he visto a un gato segar,
y a un ratón coger espigas,
y a una gallina trillar...
No lo creas. que es mentira.


Dame de tu parra un higo

Dame de tu parra un higo
y un racimo de tu higuera.
De tu peral una rosa,
y del rosal una pera.

"Antología de la Literatura
infantil española"
. Vol. 3
2ª edición (1983)
Ed. Escuela Española.

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