En este mundo tecnológico, rodeados
de estímulos, esencialmente audio-visuales, nuestros
alumnos llegan a una escuela en la que predomina el
texto (escrito). Tal vez sea necesaria “una
alfabetización visual”, pero realmente lo que nos
interesa no son las imágenes, ni su lectura, lo que
nos importa es el papel del sujeto frente a ellas,
es decir, como nos relacionamos con las imágenes,
como participan en nuestra construcción personal y
social.