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LIBRO Y PENSAMIENTO de Leonardo Rodríguez

El papel del libro en la difusión del pensamiento le ha hecho ser el protagonista clave de los cambios culturales de la historia, en especial en el Renacimiento, pues supuso el triunfo de la labor intelectual de artistas, pensadores, y científicos que protegidos por mecenas sembraron la simiente de la Era moderna.

El nivel de refinamiento cultural de la llamada Edad de Oro de la cultura Helénica (citada por Cervantes en el capitulo XI), fue el leitmotiv de los humanistas renacentistas para buscar un nuevo rumbo a su tiempo.

Romántico se llamó mucho después al espíritu que mira atrás frente a la barbarie del presente en forma de un idealismo al fin renovado.

De interés resulta en el Quijote el capítulo de la quema de los libros, donde en su poética locura, el hidalgo distingue las obras bárbaras y supersticiosas de las clásicas y pastoriles a las que el autor dedica varios capítulos influenciados de idearios del pensamiento

renacentista italiano.

El temor a la herejía condenaba a los sabios al silencio y la obra de muchos ( como la Nicolás Copérnico ) estuvo oculta hasta su lecho de muerte. Otros como Giordano Bruno murieron en la hoguera, pues la razón científica no era argumento frente al poder y los intereses políticos y eclesiásticos. Una figura de relevante importancia dentro de la Reforma fue el holandés Erasmo de Rótterdam, que tradujo la Biblia del griego, y en su obra “El Elogio de la Locura”, tiene un antecedente a esa “stultitia” que sufre Don Quijote y que no es mas que una manera inteligente irónica y solapada de decir las verdades. Algo así como lo que el Dadaísmo

o el Surrealismo practicó en la era contemporánea en el periodo de entre guerras. También manifiesta en su obra un profundo interés en reconciliar el mundo antiguo y el cristiano, con citas de la mitología clásica en su obra.

Una intención semejante muestran Rafael ( La estancia de la segnatura ) y Miguel Ángel (El Juicio Final) al ilustrar con sus obras la sede pontificia elevando la memoria de sabios paganos. Influido por estos pensadores Juan Luis Vives, humanista judío español, escribe “ De trascendis disciplinis” con la intención de renovar la pedagogía de las enseñanzas de la época con el Trivium y Quadrivium: las siete Artes liberales o sea una formación global y no segmentada del conocimiento artístico.

Recuperar la cultura perdida en la Edad Media era la intención de estos artistas, protegidos nobles cultos poderosos y adinerados.

Citaré tres autores de relevante importancia en el desarrollo de las artes de la Era Moderna, que por los avatares del tiempo y de los retrocesos pendulares del conocimiento, habían sido sepultados en el olvido durante el oscurantismo de la Edad Media

El primero es Ficino, cuya labor mas importante es recuperar el pensamiento de Platón, cuyas obras tradujo del griego. Protegido por Cosme de Médicis, instaura el Neoplatonismo como filosofía de vida en la corte medicea.. Según Gombrich en sus estudios profundos del renacimiento los artistas escenificaban pasajes del banquete, recuperan la retórica, la oratoria y las fiestas florales del 28 de Abril al 1 de Mayo. Algunas escenografías diseñadas por Leonardo las recrea Luis Landero en su magnífica novela “la sonrisa de la Gioconda”. Estas actividades

hacían eco a la voz de Cicerón que decía que” todas las artes relacionadas con la cultura tienen un vínculo común y están ligadas por un tipo de afinidad”.

Otra obra de trascendental importancia fue los 10 libros de la arquitectura de Marco Vitrubio Polion. Gracias a su pervivencia se rescata la arquitectura griega tras 12 siglos de abandono y desprecio. Brunellesqui, Alberti y los Sangallos destierran con ella la arquitectura bárbara de Italia.

El ideal del arquitecto romano es un hombre instruido en muchas disciplinas como la astronomía, la retórica, la poesía y la música, ya que los griegos desde el s.V antes de Cristo con el diapasón de Pitágoras (que con él en la mano lo representa Rafael en la pintura de “de Causarum cognitio” en la antes citada estancia del Vaticano) transportaban la medida matemática de los acordes musicales a medidas de las partes de los elementos arquitectónicos de los templos. Otra curiosidad del arquitecto-músico es que tensaba las cuerdas de grúas, catapultas, y bayestas. Los dibujos de Leonardo da Vinci lo demuestran, pues la obra del arquitecto romano fue difundida en los círculos artísticos (que devoraban libros en aquella época).

Otro libro importante en la búsqueda del saber enterrado, fue la traducción del griego de “ Los Elementos” de Euclides, por el monje franciscano Luca Pacioli impreso en Venecia en 1505, el mismo año que el Quijote. El contenido de este libro es un tratado de Geometría, cuyas ilustraciones de los cuerpos platónicos ilustró su amigo Leonardo. La aplicación de los números racionales a las obras de arte (usadas ya en la época de Fidias Fi=16,18 ) rescató de la antigüedad la medida áurea y su filosofía del número, arquitectos, pensadores y artistas.

Leonardo Rodríguez, Profesor de la Escuela de Arte “José Nogué”

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