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PIDIENDO EL CONSENTIMIENTO DE LA BODA

Mis amados padres:

Voy a haceros una petición. Pero os ruego por anticipado que no recurráis a la expresiones comunes ni os opongáis a ella. Nada de "eres demasiado joven", "piensa que la vida es muy dura para tomar esa determinación" ni otras por el estilo. Todo cuanto pudierais decirme al respecto ya me lo he dicho mil veces.

Bueno comienzo por notificaros que tengo novia. Cuenta solamente un año menos que yo. Es toda una mujer. Para que no le falte para serlo, es mecanógrafa y se gana bien la vida, pues sabe dos idiomas, taquigrafía y contabilidad. Vive con su madre y decentemente del producto de su trabajo.

Estoy seguro de que me quiere, y como también yo la amo, hemos acordado -y su madre lo aprueba- que antes de que yo me incorpore a filas podemos casarnos, y así cuando me licencie me encontraré con mi hogar montado y una mujercita adorable que me esperará con los brazos abiertos.

Con respeto a a la situación económica, no os preocupéis. Ella gana lo suficiente para mantener la casa, y mi sueldo servirá para los demás gastos. Viviremos con su madre, y ésta administrará la casa, y mi sueldo servirá para los demás gastos. Viviremos con su madre, y ésta admini9strará la casa.

Espero que os haréis cargo de las cosas y que me concederéis el consentimiento que os pido, porque al fin y a la postre es lo que todos los hombres hacen, unos más pronto y otros más tarde.

Mi novia me encarga os salude en su nombre, así como su madre, y que os diga que está deseando conoceros. Ya veréis lo simpática y guapa que es, y cómo os va a querer.

Hasta la vuestra, que espero con impaciencia, os abraza vuestro hijo que no os olvida.

 

 

CARTA DE DECLARACIÓN DE AMOR DE UN SOLDADO A UNA AMIGA DE LA INFANCIA

Mi querida Carmela:

Sólo unos días llevo en la "Mili" y han sido suficientes para darme cuenta de que inspiras a mi corazón algo más que la fraternal amistad que nos une desde la infancia. Sí, Carmela, te he echado de menos desde el primer momento de salir de nuestro pueblo. Le di vueltas y vueltas al asunto y acabé por sacar la conclusión de que te amo, de que tú has de ser mi esposa.

No creas que por ahora la vida de cuartel nos deja mucho tiempo para pensar, pero en los ratos que tengo libres, mi pensamiento va hacia ti, y tu recuerdo hace que encuentre menos pesada esta vida.

Es extraño, cuando me decidí a escribirte en la forma que lo hago, tenía muchas cosas que decrite, y ahora sólo se me ocurre decir: te quiero, Carmela.

Espero impacientísimo tu respuesta.

 

PETICIÓN DE RELACIONES A UNA SEÑORITA

Distinguida señorita:

Hace tiempo que la conozco de vista, y siempre he deseado que alguien nos presentara para tener la ocasión de manifestarle los sentimientos que usted me inspira, pero como no se presenta esa coyuntura, hoy me decido a dirigirla esta carta.

Usted forma parte de todos los sueños para mi vida futura, y si tengo la osadía de pedirle relaciones es porque abrigo la esperanza de que mis palabras, acciones y proceder entero sabrán despertar en su corazón el afecto que el mío por usted siente.

No vea vanidad en mis manifestaciones, es que la creo tan sensible a los nobles sentimientos, que por fuerza, al comprobar la sinceridad de los míos no podrá por menos que corresponder con creces.

Mi ferviente deseo es hacerla feliz y... serlo yo a su lado.

Con verdadera ansia aguardo su respuesta, que espero favorable, y me congratulo en ofrecerle todos mis respetos y consideraciones.

Su admirador.

DE UN VIUDO CON HIJOS A UNA SOLTERA

Bella y distinguida señorita:

Me cuesta admitir que ha pasado inadvertida para usted la preferencia que desde hace algún tiempo le demuestro, y las causas que la motivan.

Aparte de que es usted suficientemente inteligente para no darse cuenta de mis frecuentes insinuaciones, pues éstas han sido tan elocuentes que no le será posible hacerse la desentendida.

Todo ello ha obedecido a un plan preconcebido: el de prepararla para que recibiera esta declaración.

Sí, adorable María, hace tiempo que me di cuenta de que la amo, de que me interesa en gran manera unir mi vida a la suya para hacerla dichosa y serlo yo a su lado.

Hoy se cumplen tres años que enviudé, y la verdad, hasta que fijé mi atención en usted, jamás pasó por mi mente contraer segundas nupcias. Usted sabe que tengo hijos y esto suele ser obstáculo para los hombres. También para mí, en cierto modo pues si bien cuento con posibilidades para atender a su instrucción, su educación doméstica está algo descuidada. Es decir, que siendo esta última el complemento de los que los niños reciben en la escuela, y no estando los hombres muy facultados para dársela, pues esto parece ser privilegio de las madres, mis hijos han de notar su falta, y yo debo pensar en buscar los medios para que no carezcan de ella.

Le cuento todo esto, porque no pretendo ocultarle que al hacerle mi proposición de matrimonio entra en algo mi conveniencia, aparte del cariño que usted me inspira. Mis hijos necesitan una madre, y por las bellas cualidades que la adornan, presiento qu usted, dulde María, lo sería muy buena para ellos.

¿Tendré la inmensa ventura de ser correspondido? Mis hijos y yo mismo nunca le agradeceríamos bastante el que aceptara ser la reina de nuestro hogar.

¿Promesas? Sólo una. En mí encontrará en todo momento el esposo considerado y respetuoso que la amará , como usted se merece, con amor imperecedero.

Su devotísimo.

DEL NOVIO A LA NOVIA

Magdalena:

En el tiempo que llevamos de relaciones he llegado a cobrarte cariño. Pero analizándolo bien, llegué a la conclusión de que este cariño es... ¿cómo diría yo? Bueno, sí fraternal o el que se siente por una buena amiga.

No te sorprenda. Muchas veces confundimos nuestros sentimientos y Los juzgamos  mal.

Sé que mis palabras te harán sufrir, pero no puedo evitarlo; prefiero poenr las cosas en claro antes de que sea demasiado tarde. No, no podría ser para ti el esposo que te mereces; prefiero dejarte en libertad de encontrar al hombre que de veras te hará feliz.

Tú misma un día me agradecerás la franqueza, digamos brusca, de este momento.

Te lo pido, rompamos nuestro compromiso; en cambio te suplico que seamos amigos toda la vida.

Eres comprensiva, Magdalena, y aunque tu cariño era más fuerte que el mío, sabrás aceptar la ruptura como una vez aceptaste las relaciones. En eso confío para que tu dolor sea menos.

Perdóname, Magdalena, si soy cruel.

 

CARTA DE UN SOLDADO PIDIÉNDOLE RELACIONES A UNA SEÑORITA

Señorita:

Bien sé que es mucho mi atrevimiento al dirigirle esta carta, puesto que no tengo el honor de haberle sido presentado. Pero el corazón no entiende de conveniencias sociales y prejuicios, y cuando una mujer como usted, tan bella, virtuosa, seria, le hace latir con más fuerza, ya no puede callar lo que siente.

Mucho he meditado antes de dar este paso, por lo que estoy seguro de que es sincero el cariño que le ofrezco.

Muchas veces nos hemos encontrado los dos en público, y usted ya leyó en mis miradas cuáles con mis sentimientos. Ahora necesito saber cuáles con los suyos. y si me encenderá la dicha de acptar las relaciones que le pido.

Nada sabe usted de mí, y largo sería enumerarlo en esta carta, prefiero, si no halla inconveniente, tengamos una entrevista con el fin de darle todos los detalles que puedan interesarle.

Con impaciencia aguardaré su respuesta, que pido a Dios sea favorable a mis deseos.

Su rendido admirador,

Manuel.

 

DE UN JOVEN DE UNOS VEINTITANTOS AÑOS, A UNA SEÑORITA QUE TRASPASÓ LA FRONTERA DE LOS TREINTA.

Bella y distinguida señorita:

No sé cómo empezar esta carta. Claro que lo más lógico es que lo haga por el principio, pero el caso es que me sería más fácil principiar por el final. Me explicaré:

Amada Obdulia, ¿tiene algún inconveniente en que nos pongamos en relaciones?

Espero que me dirá que, por usted, encantada. Esta respuesta lo simplificaría todo, y ¡me haría tan feliz! ¡Estoy tan seguro de que yo sabría hacerla dichosa!

Para mí no existe duda de que usted reúne todas las cualidades, físicas y morales, que el hombre desea encontrar en la mujer, entonces, no le extrañe ser la elegida por mi corazón. Feliz, muy feliz ha de ser quien logre despertar su salma, ¿por qué no he de ser yo ese venturoso mortal?

Déjeme que un día pueda expresarle verbalmente cuánto me interesa usted. En este momento estoy demasiado emocionado para poder decirle cuánto siente mi alma.

Mientras aguardo impacientemente su contestación, queda su rendido admirador,

Eliseo Samaniego.

 

CARTA EN EL SANTO DE LA NOVIA

Adorada Antoñita:

Quiero participar de tu satisfacción y contento en el día de tu Santo y te felicito de todo corazón.

Lo único que siento es que estarás retenida en tu casa por parientes y amigos, y no te será posible dedicarme un rato. Tus padres no conocen oficialmente nuestro compromiso y no sabría con qué pretexto presentarme ahí. Pero me resignaré a esperar a mañana rogándote que, por la tarde, me dediques unos momentos.

Te reservo una sorpresa. Ya sé que supones que será un regalo y no te equivocas, pero no te digo lo que es porque entonces dejaría de ser una sorpresa.

Hasta mañana, pues. Que pases un feliz día te desea tu Carlos.

 

CARTA DE RUPTURA DE RELACIONES

Amadeo:

Hace tiempo que tu conducta para conmigo deja mucho que desear. Con un pretexto u otro faltas a nuestras habituales entrevistas, alegas ocupaciones inaplazables, siempre encuentras una excusa para irte alejando poco a poco de mí, lo que hace que yo crea con razón que has dejado de amarme o que nunca fue sincero tu cariño.

Estoy segura de que no te di motivos; sea lo que fuere, no estoy dispuesta a tolerar por más tiempo este estado de cosas. Quiero un amor verdadero o ninguno.

Haz examen de conciencia y pregúntate cuáles son sus sentimientos hacia mí. Sé franco para ambos, y si no puedes amarme como toda mujer tiene derecho a serlo, sale más que te alejes por completo. Yo, por mi parte, procuraré olvidar lo que hasta ahora  fuiste para mí.

 

DE UN SOLTERÓN A UNA SOLTERONA

Distinguida y admirada señorita:

Aunque nuestro conocimiento es superficial, creo que debemos pensar en nuestro futuro.

Nunca habría podido imaginarme que yo, que siempre fui refractario al matrimonio, pensara hoy en él como en el puerto de refugio que se brinda al marino tras una travesía llena de peligros, que al fin pudo sortear. Un egoísmo mal entendido me llevó a huir del matrimonio como de la condenación; pero al conocerla, al tratarla, me de dado cuenta de cuán equivocado estaba. Y ahora, casi en el ocaso de mi vida, pues no puedo ocultar que comienzo a hacerme viejo, encuentro a faltar en el hogar la compañera que desdeñé en la juventud.

Sí Carlota, usted podría endulzar lo que me queda por vivir; llegar a ser la abnegada esposa que hoy mi corazón ansía.

Mi propuesta de matrimonio es en firma; sin embargo, deseo que lo reflexione bien, que por mucho que desee yo que usted acepte, más sufriría después si me dijere que se equivocó.

Si siente por mí alguna estimación, aunque no sea en la misma proporción de la que yo siento por usted, confío en que accederá a mis pretensiones. Por mi parte le prometo que haré lo imposible para que jamás se arrepienta.

Espero su resolución y, entretanto, le reitero mis respetos.

 

CARTA EN EL DÍA DEL CUMPLEAÑOS DE UNA AMIGA

Simpatiquísima Elisa:

Sé que mañana se cumplen quince abriles de tu natalicio, y no puedo por menos que felicitarte, aunque se dice que a las mujeres os gusta poco haceros viejas. Pero supongo que contigo no reza, puesto que eres todavía muy jovencita.

Que lo pases muy feliz y que cumplas muchísimos más, hasta lo infinito.

Como es de suponer estará muy ocupada recibiendo visitas y no podrás hacer una escapada, pasado mañana te estero, donde siempre y a la hora acostumbrada, para entregarte el pequeño regalito que compré para ti a fin de que tengas un recuerdo mío.

Incondicionalmente amigo.

Juan.

 

DE UN JOVEN SOLTERO A UNA VIUDA TAMBIÉN JOVEN

Señora:

Hace tiempo que me proponía dar este paso; pero siempre me retuvo el temor de que pudiera considerarlo prematura, cuando no impertinente.

Hace dos años que tuvo usted la desgracia de perder a su esposo, y en el transcurso de ese tiempo nadie puede decir que no le guardó fidelidad a su memoria. Su retado y corrección nos ha admirado a todos sus amigos, y a mí más que a nadie. Este sentimiento que su digna conducta me inspiró, ha sufrido una transformación notable en mi alma, y hoy puedo decirle que más que admirarla la venero.

Es usted muy joven para condenarse a perpetua soledad, y es que en el ocaso de la vida cuando uno se da cuenta que necesita el consuelo de una persona querida junto a sí. Tiene usted derecho a evitarlo. No le pido que aparte de su corazón el recuerdo de su difunto esposo, sino que deje un pequeño lugar para el mío. Sinceramente, la aprecio... no me atrevo a decir, para no herir sus sentimiento, que la amo.

Me consideraría inconmensurablemente dichoso si accediese a que la ayudara a reconstruir su hogar.

Quisiera poseer el don de la palabra fácil, persuasiva, para poderle expresar todo cuanto anhela decirle mi alma. Usted es mujer y sabrá comprender.

Ya puede usted imaginarse con cuánta impaciencia quedo esperando su respuesta. Mientras, me es grato ofrecerle el testimonio de mi mayor consideración y respeto.