Cuento de Navidad

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Mario Luiso era un niño bueno; tan bueno era, que su papá siempre se lo quería comer.

¡Qué niño tan salado! Decía su mamá en cuanto su papá quería comérselo. Y esto contenía a su papá, a quien no le gustaban nada las cosas salados.

Mario Luiso tenía dos ojos, una boca y una nariz. También tenía dos orejas y pelo. Aunque solamente contaba con dos años, sabía ya leer, escribir, tocar el piano y decir: un tigre, dos tigres, tres tigres...

Era la Navidad. La nieve blanca, como todos sabemos, caía lentamente, como todos sabemos. Total que hacía un tiempo asqueroso.

Mario Luiso era un niño rico de esos que tienen hasta los dientes de oro. Y sus papás le daban todo lo que quería. Tenía un tren de verdad, un tranvía de verdad, una casa de verdad y un toro también de verdad.

Creo haber dicho anteriormente que era Navidad; pero no importa: era la Navidad. Hacía frío de turrón y la nieve, blanca como la nieve, caía lentamente sobre la ciudad.

Este párrafo me ha salido muy pronto, y lo voy a repetir.

Hacía frío de turrón, y la nieve, blanca como la nieve, caía lentamente sobre la ciudad. Ya está.

Había también en aquella ciudad un niño pobre, tan pobre que no tenía nombre, y le llamaban Ese.

Ese vivía en los árboles y no comía más que pájaros y flores. Era un tío pobrísimo. Mario Luiso conocía a Ese y lo quería mucho. Como era tan rico, siempre estaba pensando en comprar un hospicio para regalárselo a su amiguito. Pero a su amiguito no le gustaban los hospicios porque decía que eso era cosa de viejos.

¿He dicho que era Navidad? Pues bien, era Navidad.

La gente iba por la calle cantando villancicos, y los caballos iban por la calle echando humo por la nariz como unos tíos brutos Los pavos tomaban café en las terrazas y hablaban mal de las gallinas.

Las señoras gordas compraban zambombas para tirárselas a la cabeza a sus maridos los empleados .

Era la Navidad. Mario Luiso y Ese, resguardados en el quicio de un portal, esperaban el paso de los Reyes Magos, que habían ido a ver a las Reinas Magas.

Mario Luiso quería hacer una acción buena y se lo propuso a Ese.

-¿Quieres que salvemos a alguien que se esté?

ahogando

- Pero ¡si ahora no hay nadie en el agua!... dijo Ese.

- No importa: le empujaremos.

Mario Luiso tuvo una idea.

- vamos a salvar aun pavo.

Y los dos se fueron al mercado, decididos a realizar su propósito.

El mercado estaba lleno de pavos y eligieron uno.

- ¡Este!, gritó Mario Luiso señalando uno con cara de mendigo.

- El lector se preguntará:

- ¿Qué pasó?

A lo cual yo contesto: pues sigue tú la historia.

 

ACTIVIDADES.

1. Lectura del texto de forma individual.

2. Lectura del texto en grupo.

3. Crees que el texto está escrito en tono de humor o no.

4. Explica el significado de las siguientes palabras:

· Hospicio.

· Tranvía.

5. Contesta a las siguientes preguntas:

-¿ Qué diferencia había entre Mario Luiso y Ese?

-¿ Qué expresiones usa el autor para hablar de Navidad?

-¿Cómo era el ambiente de las calles?

-¿Qué nos quiere contar el autor verdaderamente?

6. Señala 20 nombres del texto y pon a continuación el género y el número que tienen.

7. Escribe los adjetivos que encuentres desde el principio hasta le llamaban Ese.

8. Señala los verbos que hay desde Ese vivía en los árboles hasta maridos empleados.

9. Vamos a aprender como se hace una narración: sus elementos.

10. Escribe palabras sinónimas a estas:

· Bueno.

· Rico.

· Pobre.

· Quería.

· Echar.

· Quicio.