La Mujer
Adolescente Impedida Visual
Mangold, S., y
Mangold. P.
Tomado de:
MANGOLD, S. , y MANGOLD, P.: (1986): La mujer adolescente
impedida visual. En
ICEVH, Nº 43. Córdoba (Argentina): ICEVH.
Traducción de Susana
E. Crespo de: (1983): MANGOLD, S. , y MANGOLD, P. “The Adolescent Visual
Impaire Female”. En Journal of Visual Impairment, and Blindness, AFB.
INTEREDVISUAL
Introducción
Los autores
examinan lo que significa ser una adolescente impedida visual; se enfatizan las
necesidades propias de la edad, los problemas que no se sabe cómo enfrentar, el
rol de los padres y el apoyo profesional que se requiere en esos años críticos.
Se hacen sugerencias prácticas para orientar a los jóvenes y para desarrollar
en ellas actitudes positivas frente a la disminución.
Susana E. Crespo
La Mujer
Adolescente Impedida Visual
Mangold, S., y Mangold. P.
"Buena chica, Sarah".
Lindy puso mayor entusiasmo en su voz. A pesar de la mañana lluviosa,
le levantó el ánimo cuando la cola de Sarah le rozó la pierna y sintió el vivo
tirón de la correa.
Trató de llevar el acelerado paso de Sarah, a quien no le importaba la
lluvia; ¿por qué había de importarle?. Ambas tenían impermeables y Lindy tenía
una viejas toallas en la oficina para secar a su perra. Esta se detuvo
abruptamente en el borde de la vereda.
"Buena chica" murmuró Lindy.
Esperaron hasta que cambiara el semáforo. El olor húmedo de los
árboles y del pasto había sido reemplazado por el acre olor de los escapes de
motores, retenido por la ligera lluvia.
"Adelante, Sarah".
El dulce aroma de la panadería, en la cuadra siguiente, estímulo la
memoria de Lindy. "Todavía debo estar medio dormida", pensó.
"Casi me olvido que debo llevar las rosquillas para la reunión de personal
de esta mañana".
"Entra a la izquierda", le dijo a Sarah. Al oírla Sarah
salió disparada por la vereda y se detuvo abruptamente a la entrada de la
panadería, moviendo rápidamente la cola. Lindy abrió la puerta y entraron.
Compró las rosquillas y las guardó en la bolsa impermeable que colgaba de su
hombro.
Mientras esperaban el ómnibus, la mente de Lindy trabajaba a ritmo
acelerado. Comenzó a revisar el programa del día. Había una nota de disculpa al
Sr. Steel; primero se la debía dictar a Mim. Luego le pediría a la Sra. Johnson
que averiguara donde estuvo el problema. Gracias a Dios por la Sra. Johson. Ha
estado por años en la compañía y todo el mundo dependía de ella, sobre todo
cuando surgían desacuerdos. Lindy oyó que se aproximaba el ómnibus y se abría
la puerta.
"Ochenta y cuatro", dijo el chofer.
"Adelante, Sarah, buena chica".
Una vez dentro y sentada, su mente volvió a acelerarse. Hay una
reunión de personal a las 10 y a las trece almuerzo con el Sr. Bradfield.
"Tengo que terminar ese asunto hoy", pensó.
El ambiente del ómnibus era cerrado, con olor a ropas mojadas y
demasiados cuerpos. Doblaron a la derecha, luego a la izquierda y otras vez a
la izquierda. Lindy sabía que la próxima parada era la de ellas.
"Buen día, Srta. Langley", saludó Sam, el portero mientras
abría la puerta maciza.
"Buen día, Srta. Langley", cantó un coro de voces, cuando
Mim, Rita y John le dieron la bienvenida.
Una vez en su oficina y habiendo secado a Sarah todo lo que pudo, se
hundió en su silla. Al fin podía ponerse a trabajar. Revisó el escritorio. Las
cosas de costumbre estaban en su lugar: el timbre, el almanaque en braille, la
agenda, la escritura en braille, el dictáfono, la pizarra y el punzón y el
pequeño grabador. Después de ubicar el expediente caratulado Bradfield, lo
deslizó en su bolso.
Lindy quiso demorar un momento el comienzo de sus tareas diarias. Se
sentía tan vital y viva que en cierta forma se sentía irreal.
Su mano se movió rápidamente hacia el timbre. Un momento más tarde se
sintió un suave golpe en la puerta y Mim dijo alegremente: "¿Por dónde
empezamos, Srta. Langley?"
Lindy podría ser real. Hay miles de mujeres visualmente impedidas que
viajan solas, usando un bastón o un perro. Lindy es experta en su habilidad
para leer y escribir y también para organizarse, como lo demuestra el uso que
hace de la máquina de escribir, de la escritura en braille, de la pizarra y
punzón, grabadores y sistema de archivo en braille. El dominio de estos
elementos, sin embargo, es más típico de la mujer visualmente impedida que
trabaja, que de las mujeres con ese impedimento que no trabajan.
El trabajo de Lindy requiere un gran desarrollo de facultades de mando
y la habilidad para efectuar apropiadas decisiones ejecutivas, y es evidente
que ella las posee y que su trabajo atrae su interés. Puede ser este hecho el
que la coloca dentro de un pequeño grupo de gente de escasa vista que ha
llegado a tener un empleo apropiado. Miles de otras mujeres visualmente
impedidas tienen muy pocas cualidades de liderazgo, no pueden manejar
completamente las actividades de la vida diaria y no demuestran interés en
llegar a ser autosuficientes. Pero ellas también deben vivir con una sensación
de realización y felicidad; y pueden hacerlo si se les da el entrenamiento
apropiado y se les muestran variados estilos de vida.
Como profesionales, debemos preocuparnos por ayudar a nuestros
pacientes a superar las dolorosas contradicciones que experimentan cuando no
armonizan la propia imagen, las metas idealizadas y el estilo de vida.
Las poco afortunadas pueden carecer de las condiciones sociales que
les permitirían emplearse. Quizás una frágil autoimagen fue quebrada durante
los años adolescentes y no hubo éxitos suficientes, en los años que siguieron,
como para repararla. Los padres y los profesionales deberían crear una
atmósfera que alentara en sus pacientes las más grandes reservas, sin tener en
cuenta las incapacidades que predominan o se notan más. Para concretar este
anhelo deberíamos proveer una gama de sistemas de apoyo para los padres y los
pacientes desde su temprana infancia y a través de la adolescencia.
IMAGEN Y ACEPTACIÓN DE UNO MISMO
Cuando la mayoría de nosotros éramos adolescentes, considerábamos al
pudor como una de las más sagradas virtudes femeninas. Vestirse para las clases
de gimnasia era, a menudo, un verdadero trauma; nos ajustábamos las toallas
alrededor del cuerpo y corríamos a vestirnos tan rápido como fuera posible. Esta
era una de las pocas veces en que las jóvenes teníamos la oportunidad de
descubrir las diferencias en los cuerpos femeninos. Hoy es otra cosa. Los
vestuarios femeninos en la mayoría de las escuelas secundarias, están llenos de
jóvenes desnudas o parcialmente vestidas, que se sienten realmente cómodas con
sus formas naturales.
Toda niña necesita una oportunidad para acostumbrarse a un cuerpo que
madura. Necesita comprender que pocas formas femeninas alcanzan el ideal que se
muestra en revistas o en televisión.
Sin la visión que le permita comparar la anatomía humana, una
adolescentes ciega puede creer que ella tiene fallas físicas que son más
acentuadas que las que tienen la mayoría de sus pares.
La preocupación por sus rasgos físicos puede conducir a una timidez y
a una pobre imagen de sí misma. Las mujeres visual mente impedidas necesitan
comprender que la forma natural femenina tiene gracia y fluidez inherentes.
Hay, sin duda, una lógica y un decoro que debemos apreciar. Si una mujer está
cómoda con su propio cuerpo, será más habilidosa para favorecer y realzar sus
mejores rasgos que en gastar un valioso tiempo y energías en tratar de esconder
o disfrazar los rasgos que la hacen poner en evidencia. La pequeña que a los
doce años piensa que es demasiado gorda en la cintura, probablemente siempre se
quejará de este defecto, a menos que periódicamente se la ayude a reevaluar su
figura en permanente cambio. Aquellos que ven pueden ayudar hablando de los
cambios que observan en otros adolescentes o en sus hermanos, ayudando así a
que la ciega se dé cuenta que el cambio físico es típico de todo adolescente. Las
mujeres ciegas en este momento crucial de su desarrollo, necesitan saber que
todas las jóvenes tienen sensaciones de inseguridad, que les disgustan algunos
aspectos de sus cuerpos y que a menudo se sienten solas en el mundo. Estos
sentimientos no están relacionados a la agudeza visual sino más bien a los
complejos roles que las mujeres deben desempeñar en su paso de la niñez al esta
do adulto.
PROPIA ACEPTACIÓN
La adolescente ciega bien adaptada ve su incapacidad visual sólo como
una de las muchas características que la hacen un individuo único. Se describe
a sí misma como de 14 años, con pelo y ojos castaños, de pecho chato, buena
bailarina, mala cocinera, excelente modista, ciega, buena nadadora, etc.
En el otro extremo está la joven que se describe en términos de su
incapacidad:
"Tengo 4/200 de visión, puedo ver algunos colores cuando son
brillantes. Uso lentes oscuros porque mis ojos son extraños. Me gustan más las
actividades del centro de ciegos porque ellos nos comprenden ".
Las jóvenes visualmente impedidas deberían comprender que su
personalidad está influenciada por una cantidad de factores que no tienen
relación con su incapacidad visual. A menos que reciban ayuda inmediata a
intensiva, pueden llegar a aceptar permanentemente una distorsionada imagen de
sí mismas. Una de las ventajas de la educación integrada es que le brinda a la
mujer adolescente una oportunidad para comparar su necesidades, intereses y
temores con aquéllos de un vasto sector de adolescentes capacitados.
Sin tener en cuenta sus habilidades escolares, la mayoría de las
mujeres ciegas descubre que son más parecidas que diferentes de las chicas con
visión.
No es fácil crecer con un cuerpo siempre cambiante. A veces es difícil
enfrentarse con los cambios emocionales y físicos que acompañan la naciente
madurez.
No sorprenden las inseguridades que experimentan las adolescentes
ciegas cuando uno considera la cantidad de ataques a su propia imagen y a su
sistema de valores. Estas amenazas a una frágil autoimagen son generalmente
autoimpuestas. Una adolescente que es feliz la mayor parte del tiempo,
embarcada en actividades de importancia y que exhibe un moderado grado de
confianza en sí misma, ha hecho ya mucho del camino hacia su autoaceptación y
debe ser felicitada por ello. Esto nunca sucederá si no se comienza, a temprana
edad, con programas cuidadosamente trazados.
Toda mujer ciega puede aprender a expresar su personalidad (no la que
otros esperan), y convertirse en una completa, brillante y excitante persona.
Hay formas de hacer una declaración personal sin ofender a los miembros de la
familia o a la sociedad. Cuando una joven aprende que su esencia personal no
cambia con la fluctuante agudeza visual y cuando ella puede, orgullosamente,
identificarse con su propio yo evolucionante, entonces tendrá la confianza para
vestirse y actuar en armonía con los dictados de la sociedad, mientras que al
mismo tiempo dará satisfacción a sus necesidades personales. Los padres y los
profesionales deberían darse cuenta de cómo se ven los adolescentes a sí
mismos. Si una niña muestra una actitud negativa hacia casi todos los aspectos
de su vida, proceda inmediatamente a insuflar aire fresco en un yo
peligrosamente desinflado, con el procedimiento de señalar una lista de logros
de todo tipo:
Por ejemplo:
- Seleccioné mi propia ropa
- Preparé la comida dos veces a la semana
- Ordené mis propios libros
- Mantuve correspondencia con amigos escritores
- Tomé transporte público para ir y volver de la escuela
- Trabajé de niñera para un vecino
- Saqué buenas notas en la escuela
- Fui sola a comprar a la verdulería
- Dos amigas se quedaron a pasar la noche
- Ayudé a mamá a dar una fiesta para sus amigos.
Es natural para la adolescente ciega dudar de sus eventuales
capacidades. Realizar las tareas diarias es a menudo menos complicado para el
vidente porque no necesita estar tan organizado o ser tan cuidadoso de cada
paso. Por eso, cuando una adolescente insegura oye que los videntes cuestionan
sus propias habilidades, como lo hacen los padres, la dueña de casa o el
profesional, es lógico que piense que el ciego que se enfrenta con esos
desafíos tenga más dificultades. Este no es necesariamente el caso. La mujer en
desarrollo necesita una gran información de hechos, para llegar a tener
confianza en sí misma. Cada persona debería saber que hay muchas soluciones
para un problema práctico y que los ciegos se diferencian mucho en su forma de
enfrentarse a sus responsabilidades.
Si a una joven ciega se le presentan varias alternativas para
enfrentar un problema, se la ayudará a desarrollar su propio estilo y a confiar
en sus propias fuerzas. Los siguientes ejemplos ilustrativos pueden ser de
ayuda:
Elegir las medias:
- Si su guardarropa es todo en tonos de marrón, compre diez pares de
medias iguales y no piense más en tener que buscar la media igual.
- Si el guardarropa incluye marrones y negros, compre las medías de
los dos colores y elija un largo o un tejido marcadamente diferente para cada
color.
- Si Ud. tiene medias de diferentes colores que al tacto parezcan
similares, saque las medias sucias e inmediatamente una las puntas con un
alfiler. De esta manera se pueden lavar, secar y guardar sin confundirlas.
- Lave a mano el par que usó ese día y cuélguelas juntas en el
secador.
Hacer compras en la verdulería:
- Contrate a alguien para que haga las compras por Ud.
- Contrate a alguien para que haga las compras por Ud. cuando haga mal
tiempo.
- Contrate a alguien para que haga las compras una vez por mes, de los
artículos más pesados o grandes.
- Llegue al mercado apenas abran, así los vendedores tendrán más
tiempo para ayudarla a ubicar los elementos de su lista.
- Ubique la tienda que lleva a domicilio.
- Lleve al almacén una lista a máquina, de los artículos para los que
necesita la ayuda del vendedor.
Cuidar chicos, cuidar de la casa, ir y volver del trabajo y pagar las
cuentas, deben ser presentados con varias técnicas presentadas como
alternativas para cada desafío. La mujer que se desarrolla necesita sentir la
libertad que llega con el conocimiento de que ella tiene una variedad de
opciones viables para enfrentar los desafíos profesionales y personales.
DISCUSIÓN
Tres jóvenes ciegas y dos con poca visión, se reunieron recientemente
conmigo para una discusión. Eran muy buenas amigas y se sentían cómodas
discutiendo entre ellas sus verdaderos sentimientos. La entrevista fue en una
casa particular para que la
discusión no fuese influenciada por el ambiente escolar.
Sucedió como sigue:
"Si pudieras cambiar algo de ti misma, ¿qué sería?''
" Me gustaría ser como Sandía Wanda".
"¿Quién es Sandía Wanda?''
"Es una chica de nuestra clase y los chicos piensan que es
bárbara".
"¿Por qué?"
"Porque parece una sandía".
"¿Qué quieres decir?"
"Ud. sabe".
"'No , no lo sé".
"Tiene pechos como sandías. Realmente una buena figura".
"¿Como verdaderas sandías?"
"Si, realmente está bien desarrollada, diría".
"Oh, no. Realmente Ud. debe pensar que ella es una enorme sandía.
Es sencillamente gracioso", dijo una de las otras chicas.
Tratando de defender la imagen que se desmoronaba en su famosa
compañera, la primera chica dijo:
"Por eso la llaman Sandía Wanda. Tiene dos del tamaño de las
sandías''.
"¿Qué tamaño de corpiño usará?"
"Probablemente tamaño W"
Más risa de todo el grupo.
Tratando de recuperar su lugar en la atención del grupo, la primera
niña dijo: "Probablemente usa una enredadera de sandías". Las risitas
y risotadas duraron por algún tiempo.
Cuando el ruido cesó, tratamos de llegar a un consenso acerca del
tamaño real de los senos de la famosa Sandía Wanda. La mayoría estuvo de
acuerdo en que eran como una pequeña variedad de melón y mucho más pequeños que
una sandía totalmente desarrollada.
Las jóvenes visualmente impedidas a menudo toman literalmente las
observaciones dichas al pasar por otros jóvenes. Si se permite que persistan
estas imágenes no verdaderas, la adolescente puede tener una visión
distorsionada del mundo y continuar percibiendo su propio desarrollo en forma irreal.
En la medida de lo posible, usar apoyos tangibles es de mucha ayuda.
Un recurso valioso es la sección de ropa interior, en la tienda local.
Permitamos a las jóvenes que quieran hacerlo, que entren y se prueben corpiños
con diferentes tamaños de taza. Los rellenemos con papel suave , si es
necesario, para que tenga una apariencia de modelo verdadero. Toda adolescente
que lucha por llegar a adulta, necesita tener una persona en quien pueda
confiar. Al fomentar una visita de este tipo, Ud. puede abrir la puerta a una relación
duradera, basada en la discusión honesta de temas que son de vital importancia
para la mujer que crece.
Padres, Maestros y
resistencia
Durante la adolescencia, casi todas nosotras estuvimos muy
influenciadas por la actitud de nuestra madre hacía la belleza femenina, la
sexualidad y los valores fundamentales. Si una madre tiene dificultad en
aceptar lo que no sea perfecto, en
ella misma, puede exteriorizar resentimiento hacia su hija que es
mucho menos que perfecta, y una incapacidad visual puede intensificar este
resentimiento. Esto puede ser un factor negativo muy serio para el desarrollo
del yo y en estos casos puede ser necesaria la ayuda de un profesional
entrenado.
Los padres, cuando imponen modelos, también pueden confundir. Algunos
tienden a hacer comentarios oblicuos más que directos.
"¿Qué le has hecho a tu pelo?"
"Ese sweater se debe haber encogido al lavarlo".
"Si te vas a sentar de esa manera, mejor usa pantalones que
pollera".
Comentarios como estos pueden confundir. A menudo, una joven ciega
pierde completamente el objeto del comentario porque no puede comparar su
vestido o su postura con los de otras chicas. Una retroalimentación honesta
sobre cómo se aparenta con determinado arreglo, puede ser de gran ayuda. No
juicios adultos como "Te queda bien o mal", sino una frase
descriptiva como "Las mujeres tienen que tener cuidado cuando usan una
blusa con escote amplio como el que llevas ahora, porque cuando se agachan se
les puede ver el corpiño".
Las adolescentes necesitan, sentir que pertenecen a un grupo de su
edad y a un grupo familiar. Los comentarios que indican la posición de los
padres e informan la de sus pares, son los de más ayuda y fácilmente
comprendidos.
"Está bien que uses los viejos jeans cuando salgas con tus
amigas. Eso es lo que ellos usan cuando vienen acá. Pero a tu abuela le gusta
que parezcas más formal, así que por favor ponte algo más de vestir cuando ella
venga a comer".
"Veo que tu blusa se abre entre los botones. Quiere decir que te
está quedando chica."
Una adolescente ciega, a la que no se le ha informado y que no puede
ver lo que otras usan según la ocasión, puede cometer serios errores difíciles
de superar.
Gastan gran parte de su tiempo y de sus energías tratando de evitar
ser manejadas por otros. Los maestros, padres, sacerdotes y todo otro ser que
camine y hable, puede convertirse en su enemigo en algún momento. Pero esto no
es sólo paras las ciegas. Es vital que la adolescente visualmente impedida
distinga los efectos de su incapacidad de aquellos que son ocasionados por la
lucha de su adolescencia. Las estudiantes que han sido incorporadas a clases
regulares y tienen buenos sistemas de ayuda de educadores especiales, están
expuestas a las luchas propias de la adolescencia de sus compañeras videntes.
Necesitan estar en el escenario juvenil, desde el punto de vista educacional,
social y psicológico para poder escuchar a las videntes quejarse de sus
limitaciones, de los padres dominantes, de la escuela, de sus hermanas y otras
cosas por el estilo. Se espera que así desarrollarán una eventual estimación de
la sociedad y de la familia.
Algunos padres creativos que conozco sentían que su hija de 15 años
experimentaba cierto recelo cuando comenzaban a hacerle sugerencias sobre la
vestimenta o el maquillaje. Ella se retraía y lanzaba frases mordaces por ser
ciega. Es común que las jovencitas se escuden en su incapacidad.
Después de varios vanos intentos, los padres inteligentes encontraron
una solución a su problema. Eligieron una joven madura, dos años mayor que su
hija, que mostraba comprensión hacia los puntos de vista de la adolescente y
los del adulto.
Como empleada temporaria y de tiempo reducido, al principio sacó a la
hija a pasear los sábados. Se divirtieron visitando museos, comiendo pizza y
andando en bicicleta con dos asientos. Luego que se estableció una confiada
relación, la mayor comenzó a ayudar a la otra con su guardarropa y su
maquillaje y a practicar actitudes sociales adecuadas a diferentes situaciones.
Juntas leyeron y se rieron con revistas de modas. Ahora podía hacerle a una
íntima amiga toda clase de preguntas delicadas.
Desarrollar buenas
maneras sociales
A fin de nutrir la belleza natural y potencial de una adolescente
ciega, debemos poner énfasis en el desarrollo de apropiados modales. Agudizar y
refinar su manejo de todos los aspectos de la etiqueta, vestimenta, maquillaje
y acicalamiento, adecuados a su edad y de acuerdo con sus metas personales, es
vital. La imagen que surja debe reflejar tanto su fuerza interior como su mejor
aspecto exterior. Necesita saber que indudablemente hay una realidad social que
exige, que recompensa a los que se adaptan y que rechaza a aquéllos que no
demuestran aceptar cierta conducta en determinada situación. "Los dedos
fueron hechos antes que los tenedores" es una expresión común entre las
estudiantes ciegas que no tienen roce social. Esto quiere decir: ¡Ayuda! Cuando
a estas estudiantes se les pregunta sus verdaderas opiniones sobre la materia,
a menudo admiten que necesitan ayudarse con los utensilios para comer.
Generalmente aprender estos modales llega a ser un esfuerzo tan grande cuando son
muy jóvenes, que todos abandonan la empresa. La lenta y paciente enseñanza, es
una necesidad diaria y debería ser dada en privado, donde puedan expresar libremente
su falta de conocimientos, sin vergüenza, como también en público donde su
habilidad puede ser demostrada con orgullo.
Muchas jóvenes ciegas muestran una lamentable carencia de modales. La
secuencia de su aprendizaje puede ser muy diferente Para el sector que
tratamos, distinta de la de sus pares videntes. La mayoría de los niños
videntes aprende a temprana edad a poner cereal en su comida, a hacer sándwiches
con manteca de maní y mermelada y a prepararse un helado, si esos son sus
alimentos preferidos. Después de observar a su madre que lo hace una y otra
vez, imitarla no es muy difícil.
La niña ciega está en desventaja porque no puede observar el modelo
diario que brindan los adultos. A los estudiantes jóvenes discapacitados, a menudo
no se les enseña a hacer estas cosas simples oportunamente, porque los adultos
responsables no saben que ello es posible.
Cuando maestros entrenados o instructores reconocen que faltan los
modales básicos, a veces empiezan a enseñarlos a un nivel demasiado elevado.
Después de establecer una relación con una joven ciega de 16 años, se
le pregunta si hay algo que le gustaría aprender y si quisiera alguna
instrucción especial. "Ahora puedo cortar un bife sin ningún problema y a
veces puedo comer correctamente un trozo de torta de cumpleaños con clara
batida encima, pero todavía me gustaría saber qué pasa con la manteca cuando se
la desparrama con un cuchillo sobre una tostada".
Encontré un pan de manteca y un cuchillo. Primero se le pidió a la
joven que enmantecara el dorso de su mano izquierda con el cuchillo que
sostenía en su mano derecha. ¡Se le prendió la lamparita! De reprente
comprendió lo que pasaba. El asunto de la tostada no era su preocupación más
importante. Necesitaba saber qué pasaba como resultado de sus acciones y el no
comprender era la fuente de su frustración. Saber que uno no conoce cosas que
generalmente dominan niños más jóvenes, puede ser devastador para el amor
propio.
Debemos alentar el desarrollo de saludables seres humanos, no crear
muñecos.
La enseñanza debe ser apropiada a los intereses del grupo de cada
edad. Necesitamos nutrir el yo que está lleno de dudas, inseguridad y temor del
descubrimiento. Enseñe a las jóvenes lo que ellas quieren saber y aprender
primero, y luego gane su confianza y cooperación para dominar hasta la más
complicada conducta social, típica de nuestra cultura.
Los adultos responsables deben tener mucha paciencia. La demostración
del uso adecuado de los utensilios para comer que Ud. hizo hace tres días o
tres meses, puede ser imposible de recordar. Quizás el aprendizaje no se
comprendió completamente o fue de poco interés para el estudiante. Cuando llega
la noche de la primera cita importante o del baile formal, ella puede estar muy
insegura porque no recuerda todo lo que dijo mamá y sabe que no puede
"observar a la dueña de la casa y hacer lo que ella hace".
La pobre madre también se puede frustrar. Es duro ser paciente cuando
las explicaciones se repiten por cuarta vez. Sin embargo, sin el panorama de la
visión para confirmar las propias acciones, el aprendiz probablemente
necesitará repetidas explicaciones sobre casi todo lo que no sea parte de su
rutina diaria.
Inventar periódicamente ocasiones formales en el hogar para que los
nuevos conocimientos se practiquen frecuentemente en el ambiente familiar,
ayudará a la adolescente insegura a ganar confianza en su habilidad para hacer
frente a complicadas situaciones sociales. El dominio del comportamiento social
significa que los modales se vuelven tan automáticos que su ejecución no le
quitara mérito a la personalidad, la que rebosará de entusiasmo cuando la
persona se sienta cómoda.
¡No corrija ni ronde constantemente! A nadie le gusta sentir que se le
observa todo lo que hace. Haga hincapié en los aspectos más importantes que
debe dominar y no comente sobre los que todavía no domina. La ayuda en muchas
áreas al mismo tiempo, puede ser devastadora para la aprendiz y agregarle una
sensación de ser inadecuada.
Un avance gradual da mejores resultados. Cuando Ud. note aunque sea un
leve mejoramiento, comente esa mejora. Periódicamente evalúe formalmente, con
la aprendiz, el progreso que hace. Debe esperar algunas reincidencias cuando
está muy cansada o preocupada con otras prioridades momentáneamente importantes.
El tiempo dedicado a adquirir un nuevo conocimiento, a veces llega a ser un
acuerdo entre el modelo adulto y la aprendiz adolescente.
DERECHO A EVITAR CIERTAS TAREAS
La adolescencia comienza con un período de exploración. Alentamos a
las jóvenes a que prueben una amplia gama de actividades, ya sean aquellas
tradicionalmente femeninas o muchas que se pensó eran del dominio masculino. Sólo
llegando a ser, en cierta medida, eficiente en muchas actividades, la mujer en
desarrollo aprende avalorar lo que otros hacen por ella y encuentra maneras de
hacer algo por los otros, Necesita experimentar en distintas actividades para
descubrir sus propios talentos e identificar las cosas que le dan más placer
personal. A medida que pasan los años y que la niña adolescente madura, descubrirá
que, aún cuando es eficiente en muchas cosas, en algunas no le gustaría serlo,
prefiriendo pasar su tiempo de otra forma.
''¿Cuántas mujeres conoce Ud. que no limpian pisos ni ventanas?'' La mujer realmente
liberada tiene suficiente confianza en sí misma como para admitir que prefiere
algunas actividades a otras y se ríe de la imagen tradicional de la mujer
victoriana que hace todo, desde coser la ropa para la familia, amasar pan y
lustrarle las botas al marido.
¡Gracias a Dios somos más vivas ahora! ¿O no?. El mensaje a las
adolescentes visualmente impedidas está más cerca del modelo de nuestras
abuelas que de la mujer de hoy.
Pretendemos que la ciega haga de todo con poca dificultad y disfrute
siendo totalmente autosuficiente. Al tratar de alentar a las mujeres no
videntes en su productiva y feliz vida de adultas, no somos honestos sobre las
realidades de la madurez a las que se deben enfrentar todas sin tener en cuenta
la incapacidad.
El adulto promedio evita ciertas actividades. Perseguimos más las
cosas que nos dan mayor placer personal. Evitamos en lo posible las tareas
desagradables. A algunas les gusta cocinar y coser; a otras, no.
La no vidente que trabaja tiene más opciones para evitar las tareas
desagradables que aquella con menos ingresos. Una persona puede tomar a otra
para que haga las cosas que no tienen prioridad en su lista de placeres de la
vida.
Muchas mujeres profesionales no videntes sienten la necesidad de
disculparse cuando alguien descubre que han contratado una mucama o que mandan
la ropa al lavadero. Sin embargo, lo opuesto parece ser normal en muchas
videntes que gozan con la sensación de liberarse de las tareas de la casa
cuando son profesionales y eligen gastar sus energías creadoras en sus
carreras.
PERSONALIDAD Y APARIENCIA
Casi todos los profesionales que trabajan con adolescentes o adultos
visualmente impedidos, se han encontrado con pacientes que tienen gran
disparidad entre su apariencia y su personalidad. La primera impresión, antes
de hablar con ella, es la de una joven poco amistosa, desinteresada, poco
educada Después de conocerla, uno se da cuenta de que es creativa, ansiosa de
aprender cosas nuevas y muy responsable, tanto en su casa como en el trabajo.
Es pedir demasiado querer que la gente lo juzgue a uno por sus
virtudes innatas más que por apariencia externa. Los extraños se sienten más
cómodos con personas parecidas a ellos mismos. Por otro lado, una apariencia
demasiado rebuscada puede parecer artificial. Los videntes están influenciados
por sutilezas de la apariencia, pero rara vez exteriorizan la forma en que las
mismas afectan su opinión. La mujer adolescente que va de excursión a la playa
usando un pantaloncito de baño en poliéster rosa, no es invitada a correr con
sus amigos por la arena o entrar al agua. Muchas no videntes se sienten
frustradas porque son tironeadas en dos direcciones: la vestimenta informal de
las chicas y la de gusto más maduro de la madre. La jovencita vidente aprenderá
a mantener su gusto en el dilema de la brecha generacional, pero esto no sucede
siempre con la ciega. Por un lado, se sienten menos fortalecidas en su coraje,
porque no VEN cientos de otras usando ropa desteñida todos los días en la
escuela. No deberían pasar las horas argumentando o eventualmente comprometiéndose,
para lograr esa libertad de elegir que tan desesperadamente busca la joven en
desarrollo. El ceder en algunas cosas para tratar de acomodar los sentimientos
de una adolescente, no es signo de que los padres o el profesional pierdan
autoridad. Demuestra que uno comprende lo importante que es la propia expresión
para una mujer que madura.
La palabra de una autoridad a menudo ayuda a convencer a una joven que
se resiste que después de todo uno sabe algo. Las revistas de modas en letras
de molde grandes y en braille, se están haciendo más fáciles de adquirir.
Recuerde que toma años dominar el arte de ser mujer. Los artículos que están
escritos en el lenguaje de las adolescentes son aceptados y comprendidos más
rápidamente por la gente joven.
Recientemente compartí algunos temas de una revista de moda con una
chica ciega de 16 años:
"Una apariencia atractiva puede ser totalmente destruida si
juegas con tu pelo, o tiras de la falda o te sientas con las piernas enroscadas
en la pata de la silla".
La joven estuvo un largo rato en silencio y luego dijo: "¡Oh! Me
parece que cada cosa que uno hace tiene mucho significado. Sólo tendré que
pensar que estoy nerviosa y tratar de no demostrarlo. ¿Qué hago con mis
manos?"
Le enseñé un viejo truco que usan las modelos nerviosas cuando están
posando. Ponen un pulgar en el puño de la otra mano. Los otros cuatro dedos
reposan suavemente sobre el puño, así nadie puede ver con cuanta fuerza están
apretando el pulgar. A mi joven amiga le gustó la técnica y cree que eso la va
a ayudar. Acuérdese que no la ayudará si pone fin a un tipo de conducta y no le
ofrece una alternativa para compensar la actividad.
TODO A SU DEBIDO TIEMPO
Los niños aprenden a caminar y a hablar en diferentes momentos de su
desarrollo. Así se espera también que los adolescentes maduren a diferentes
ritmos. Se comprende, entonces que muchas no videntes se demoren, en cierta
forma, en alcanzar su madurez emocional y social. Esto resulta, no de una
incapacidad física, sino de la carencia de modelos adecuados y de la falta de
ayuda de sistemas de apoyo, que deberían brindar un verdadero reconocimiento de
los avances de cada nivel, dentro de marcos aceptables.
La mayoría de las mujeres ciegas con las que he conversado largamente
en las últimas semanas, se han sentido un poco abrumadas con el desafío de
aprender tantas cosas nuevas en sus años adolescentes. Imaginen lo que se
siente aprendiendo a usar la ropa que uno quiere, dominar el manejo de un
hogar, dominar la cotidiana tarea de acicalarse, evitar el ser manejada, mantener
una apariencia equilibrada, interpretar a sus pares y a sus padres, seleccionar
una carrera adecuada, y como si esto fuera poco, enamorarse. Hay una única
forma de sobrevivir a todo esto, y es la de ir paso a paso.
Las miles de mujeres ciegas, con confianza en sí mismas y
responsables, que encontramos en todos los niveles de la comunidad, consideran
cierta la idea de que, a menos de que no ahorremos tiempo y esfuerzo para
descubrir las habilidades de nuestras jóvenes pacientes, estaremos perdiendo un
valioso recurso.
El reloj daba las seis cuando Lindy abrió la puerta de su
departamento. Le sacó a Sarah la correa y el impermeable. Luego se sacó las
botas y el saco y los colocó en el ropero.
"Es una noche para estar acompañada" pensó mientras ponía en
el horno caliente una cacerola con pollo.
Un trago de vino y comenzaría a relajarse. Roberto era fácil de
entretener. Tenía una forma especial de ignorar detalles y parecía que la
volvía loca.
Le dio de comer a Sarah y la sacó para un corto paseo. Le quedaba
tiempo justo para ducharse y ponerse jeans y un sweater antes de que Roberto
llegara.
Daban las siete cuando se hundió en una cómoda silla, Roberto rara vez
llegaba tarde, y no pasaría mucho tiempo antes de que oyera su golpecito en la
puerta. Se relajó y por una extraña razón se preguntó por segunda vez en el
día, "¿Soy real?"
Golpearon la puerta. En seguida el departamento adquirió vida con los
aromas mezclados de la loción para después de afeitarse y del tabaco para pipa.
Mangold, S., y
Mangold. P.
Referencia bibliográfica:
MANGOLD, S. , y MANGOLD, P.: (1986): La mujer adolescente
impedida visual. En
ICEVH, Nº 43. Córdoba (Argentina): ICEVH.
Traducción de Susana
E. Crespo de: (1983): MANGOLD, S. , y MANGOLD, P. “The Adolescent Visual
Impaire Female”. En Journal of Visual Impairment, and Blindness, AFB.
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