C.E.I.P. Rural SALVADOR RUEDA

Macharaviaya - Benaque ( Málaga )

 

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HISTORIA

Macharaviaya tiene su origen en una pequeña aldea musulmana. Durante siglos llevó una existencia discreta y sus pacíficos habitantes se ocuparon de cultivar la vid y sus huertas. Se expulsó a los moriscos y la villa se repobló. Hasta ahora, se fue sucediendo la historia de nuestro pueblo sin singularidades especiales... pero todo cambió al llegar el último cuarto del siglo XVIII. Fue entonces cuando aparece en escena la saga de los GÁLVEZ.  

José de Gálvez (Macharaviaya en 1720-1791) tuvo el destino de América en sus manos. No es exagerado ni caprichoso afirmar esto de nuestro paisano, que fue Marqués de la Sonora y Ministro de Indias con Carlos III. Los cargos políticos y militares que desempeñó así lo demuestran. Desde 1776 hasta su muerte, personificó el espíritu reformista de los Borbones, modernizando todas las viejas estructuras americanas de los Austrias.

Algunas de sus incontables obras fueron: reformas en administración, economía, milicia y hacienda; creación también del virreinato de Nueva Plata y Sistemas de Intendencias y también funda el cargo de Regente de las Audiencias. Asimismo promulgó el Reglamento del Libre Comercio entre América y España, organizó la Compañía de Filipinas y también el Real Tribunal y Comercio de Minería de México, etc.

La falta de espacio impide reflejar aquí, aunque sólo sea en formato resumido, todas las importantísimas iniciativas creadoras, reformistas y modernizadoras que este paisano ilustre llevó a término, pero valga lo expuesto para tener una leve idea de las cotas de poder e influencia que llegaron a tener tanto el propio José de Gálvez como su hermano y su sobrino, continuadores y ampliadores de su gran labor. Ésta le confirmó nada menos como el hombre más capacitado que tenía Carlos III para la dirección de su imperio.

En 1765 Esquilache le nombra Visitador General de la Nva. España, permaneciendo siete años en México que a la postre fueron decisivos para aquellas tierras: las modernizó e incrementó su Tesoro, acató la dificilísima expulsión de los jesuitas y dirigió expediciones militares a territorios actuales de los EEUU. Promovió que se fundaran San Francisco (1766) y San Diego (1769) además de muchas misiones en territorio estadounidense que hoy son consideradas allí como huellas culturales de primer orden, pues en dichas misiones se evangelizaba al indio y se ocupaban de la enseñanza de la lengua española y la agricultura.

Ya en España, ocupó la Secretaría de Indias en 1776, cargo de enorme responsabilidad. Y por si eso fuera poco, también fue Presidente del Consejo de Indias. Desde estos cargos promovió una reforma tan profunda de la América española que resulta inacabable la lista de beneficios que proporcionó al continente americano. Por resaltar algunos, diremos que organizó las fronteras con Brasil, frenó las incursiones británicas en el Cono Sur y amplió la presencia española en los actuales EEUU.

Impulsó también el auge de la Ilustración en América. Se fundaron también Colegios de Minerías, periódicos, gacetas y obras culturales de todo género además de afianzar el tráfico comercial y administrativo entre España y el Nuevo Mundo con el desarrollo del Archivo General de Indias en 1785.

Sus biógrafos le definen como “un hombre introvertido, estudioso y organizado. Fue preciso y ordenado en ideas y trabajo;  cortés, sencillo y educado; fiel cumplidor de su deber...”. Al final de su vida murió desequilibrado mentalmente, dando muestras de su locura. Continuaron su enorme labor su hermano Matías y el hijo de éste, Bernardo. Ambos fueron virreyes de México y alcanzaron notable prestigio, aunque no tanto como José de Gálvez.

 

Matías de Gálvez, virrey de Méjico, destacó por sus campañas militares y por la reorganización interna de sus territorios. Embelleció e iluminó la ciudad de Méjico, además de ocuparse del correcto desagüe de dicha ciudad, aunque al final, por diversos problemas, sólo se pudo mejorar el abastecimiento de agua. También impulsó el desarrollo de las comunicaciones. Terminó sus días mal de salud y murió en 1784.  

 

Bernardo de Gálvez, su hijo, también nació en Macharaviaya. Fue capitán general de Cuba y virrey de Méjico. Gran militar, obtuvo pactos de paz importantes con los indios norteamericanos. Volvió a España y recibió también el cargo de gobernador de La Luisiana (EEUU), cedida por los franceses. Brilló en el fomento de cultivos y diversas actuaciones en urbanismo, combatió el contrabando, logró éxitos militares contra Inglaterra expulsando a los británicos de Florida al conquistar Mobile y Pensacola (ambos nombres pueden leerse en las calles de nuestro pueblo actualmente).

Prueba de su brillantez y eficiencia es que aún hoy brilla la huella española en aquellas tierras y existen ciudades como Galveztown, Mobile (hermanada con la ciudad de Málaga), San Bernardo, Nueva Iberia (fundada por colonos malagueños y hermanada con Fuengirola) y resaltar también la creación de la sociedad “Los Malagueños”, presidida hoy por el señor Lampérez, descendiente de aquellos colonos malagueños. En Mobile se celebra desde 1965 el “Día de Málaga”.

Bernardo de Gálvez murió en 1786 tras ayudar con dinero de su bolsillo a las víctimas de una hambruna que padeció México. El recuerdo de su buen hacer de este paisano nuestro y de su amor por aquellas tierras aún perdura en la memoria popular norteamericana, sobre todo el hecho de que con su ayuda directa los EEUU lograron su independencia de Inglaterra y nacer como nación libre.

Miguel de Gálvez obtuvo también el cargo de embajador de España en Rusia. Desarrolló una importante labor que de ninguna manera debe parecer menor si se la compara con todo lo realizado por sus familiares.

 

 

Málaga y su pueblo se beneficiaron de los Gálvez. En nuestro pueblo se construyó una fábrica de naipes en 1766 (que aún se conserva) que abasteció a casi toda América. Ello permitió elevar el nivel de vida de sus paisanos, que vieron cómo su pueblo empedró sus calles, tuvo un corral de comedias y gozó de alto nivel de vida en general, llegándose a llamar al pueblo como “el pequeño Madrid”. Tampoco faltó un lavadero público y mejoró sus caminos con Málaga y otros pueblos cercanos. Además también fundó un montepío de cosecheros e incluso impulsó una escuela pública que nació nada menos que bajo patrocinio real en 1783, pero terminó desapareciendo con los Gálvez. Málaga y su puerto se beneficiaron de importantes ventajas y monopolios en el comercio con América. La iglesia de nuestro pueblo, que gozó de la aportación económica de esta ilustre familia, es monumental (1785) y barroca, en cuya cripta se conserva el impresionante mausoleo de los Gálvez.

Sin embargo, tras la muerte de los Gálvez, Macharaviaya adormecerá olvidada de nuevo, sobre todo cuando llegó la filoxera a finales del siglo XIX, destruyendo el medio de vida y economía tradicional. Desde  comienzos de los años 80 del pasado siglo, se aprecia una recuperación en la vida y economía del pueblo tras largas décadas de crisis.   

 

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Última modificación: 26 de abril de 2007.

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